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Palabras del Presidente de la CCJC, Señor Jean Claude Bessudo en el acto de saludo presidencial por Rosh Hashana

CCJC Prensa 2019-10-02

Excelentísimo señor Presidente Doctor Iván Duque Márquez, queridos amigos e invitados especiales.

Esta noche a la caída del sol, el Pueblo Judío le dará la bienvenida al nuevo año 5.780 en nuestro calendario, una ocasión festiva  para  estar  en  familia. Es el día en el cual  se abren los cielos dando comienzo a los Yamim  Noraim,  10 días  que culminan con Yom Kipur, el día del perdón. 10 días  de recogimiento,  cuando  los judíos debemos reconciliarnos con Dios,  con el prójimo y obviamente con nosotros mismos. Debemos evaluar nuestras acciones del   año  que termina,   corregir el camino y tal vez establecer metas  para el año que comienza.   

Completa usted señor Presidente un poco más de un año manejando las riendas del país tras haber sido elegido con la mayor votación jamás registrada en la historia de Colombia.

Grandes son los desafíos que ha encontrado en este proyecto de construcción permanente llamado Colombia.

Legalidad, emprendimiento y equidad son  los pilares que su gobierno ha identificado como esenciales para cimentar  el futuro de nuestra nación. 

Sin que prevalezca el imperio de la ley, sin  derrotar a los corruptos, sin que se erradique el crimen organizado en todas sus manifestaciones,   es difícil   avanzar en el camino hacia la prosperidad tan anhelada por todos.   

El emprendimiento, la economía de las nuevas tecnologías, la economía de la innovación,  son la ruta para lograr el desarrollo, el empleo de calidad  y la diversificación económica.

Emprendimiento en circunstancias adversas fue lo que permitió a la comunidad judía resurgir a la vida  en Colombia cuando nuestros padres y abuelos   llegaron de una Europa devastada por crisis de toda índole. Construyeron familias, empresas, comunidades y aportaron al desarrollo de la nación.

La comunidad judía ha estado presente desde las carabelas de Colón  y desde aquel entonces  íntimamente ligada a la vida de la nación.

Hoy en día muchos colombianos quieren regresar y profundizar sus raíces sefaradíes.

Lo que para algunos fue en un principio un mecanismo para obtener un anhelado pasaporte Español, se volvió un conocimiento y descubrimiento de sus propias raíces y motivo de orgullo.       

Los antepasados de las comunidades en Colombia, reposan en los cementerios de Riohacha, Santa Marta, Barranquilla y muchas otras  ciudades  del país.

Importantes emprendimientos de Colombia fueron obra de los judíos que llegaron desde Curazao. El Banco de Colombia que lleva 144 años, nuestra aviación que este año cumple  100 años.

Muchos se iniciaron en el comercio de textiles u ornamentos puerta a puerta, innovando con  las  ventas a crédito, basadas únicamente en la confianza y la palabra.

Fueron… los precursores de la economía naranja en el país.

Los descendientes de esos forjadores llegaron a  ocupar posiciones variadas.  Economistas, académicos,  ministros, senadores, embajadores, artistas, referentes de gastronomía a nivel continental y muchos otros campos.

Nuestra comunidad  se ha destacado   en Colombia por obras filantrópicas, admirables: Banco de sangre Moris y Tila Gutt, y su clínica de urgencias,  El Colegio Menorah, El Colegio Golda Meir, La Sala Ana Frank del hospital Departamental del Valle, las  salas de neumología de la Fundación Cardio infantil, y otras labores sociales entre las cuales se encuentran las que estamos llevando a cabo en este momento con refugiados  venezolanos

La comunidad judía  goza del privilegio de  vivir en un país con libertad de culto y conciencia,  de expresión,  con las mayores  libertades democráticas y civiles. Principios que usted respeta y preconiza.

Señor Presidente: Usted le ha dado ejemplo al mundo manejando con corazón, con tesón y sin desfallecer  una crisis  humanitaria de proporciones bíblicas como lo es el éxodo de centenares de miles de venezolanos a Colombia, un desafío colosal que pocos países han tenido que enfrentar. Más de un millón seiscientos mil  hijos del bravo pueblo huyeron de los horrores de una infame y despiadada  dictadura que  todos esperamos  llegue pronto a su fin.

Ellos han encontrado  refugio en esta Colombia hermana, correspondiendo así también a la acogida que tuvieron nuestros compatriotas en Venezuela en  momentos  difíciles de Colombia.     

En el pasado reciente hemos tenido   el honor  de contar con su presencia  en  nuestra comunidad presentando sus tesis en debates de interés nacional incluida la pasada campaña electoral, y hemos mantenido contacto fluido con usted desde su posesión  como mandatario de los colombianos. En la Comunidad Judía  usted y su gobierno cuentan  con  amigos y  aliados.

Apreciamos y reconocemos  sus  vínculos cercanos y de simpatía con  el  Estado de Israel.    Demostración de tal fue  su participación en la comisión Palmer  de la ONU que  respaldó  la posición de Israel  en el asunto del Mavi Marmara.

Celebramos además  el  apoyo diplomático de Colombia  a Israel ante  Las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales.   Israel como uno de los líderes mundiales en innovación, es un socio de primer nivel para Colombia. El tratado de libre comercio entre los dos países recientemente ratificado y que usted ha apoyado, permitirá profundizar  estas relaciones bilaterales.

Nuestros textos sagrados contienen la oración que debemos elevar  para los  gobernantes de los países que nos han acogido.  Es un gran honor tenerlo a Usted hoy  con nosotros en esta casa de  Dios.

Mañana al término del primer día  de nuestro nuevo año   oiremos   el sonido del Shofar, el Cuerno del  carnero, el momento culminante de esta celebración. 

Las diferentes tonalidades  emanadas   del Shofar,  que  en palabras de uno de nuestros grandes sabios,  Maimonides, “nos despiertan del letargo”, nos sacuden, nos recuerdan nuestras  responsabilidades como seres humanos, nos renuevan nuestros compromisos con nuestros semejantes, con la sociedad  y  nuestro deber  con Dios.   Ese mismo Shofar  hace  más de 3 milenios,  durante  nuestra travesía por el desierto,   repicaba hacia el cielo  para congregar al pueblo, el mismo que oyeron cuando las murallas de Jericó  fueron derribadas  y el pueblo judío pudo hacer  su entrada a la tierra prometida.   

No podemos terminar sin desear  lo mejor  para Colombia, con  nuestro  tradicional  saludo:  SHANA TOVA  UMETUKA, Feliz y dulce año nuevo para el pueblo judío, la comunidad judía de Colombia,   la nación Colombiana,  para Usted señor presidente   y su  apreciada  familia.