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Discurso del Embajador de Alemania Günter Kniess en el Acto del Holocausto

Embajada de Alemania - Colombia 2015-02-10
Mensaje del Embajador de Alemania Günter Kniess en ocasión de la conmemoración del 70° aniversario de la Liberación de Auschwitz
Bogotá, 10 de febrero de 2015
Agradezco profundamente esta invitación y me siento honrado y sinceramente conmovido a la vez por poder dirigirles una palabras y encender la primera vela junto con Max Kirschberg.
Confieso que he sentido reticencia y hasta cierto temor de hablar ante este público. Reflexionando sobre mis palabras a decir me vinieron a la mente dos preguntas que me acompañan desde mi juventud.

La primera es: ¿Cómo pudo pasar esto en mi país?

Esta pregunta me la hago cuando escucho música de Johann Sebastian Bach y de Felix Mendelssohn o leyendo poesía de Johann Wolfgang von Goethe y de Heinrich Heine. La cultura alemana “ tan enriquecida por judíos alemanes “ por un lado, y en contraste este inimaginable régimen atroz, que desató una guerra devastadora con muchos millones de muertos y que persiguió y exterminó sistemáticamente a millones de judíos y otras comunidades. Recordamos con gran tristeza estas leyes raciales, la noche de los cristales rotos y los campos de concentración y de exterminio. Sabemos que detrás de esto había una actitud que se expresaba en la discriminación, en la exclusión y en los pogromos: en resumen, una actidud de negación del otro como ser humano - o la ruptura violenta del vínculo invisible que nos une a todos, los unos con los otros.

La segunda pregunta que me hacía “ más personal que la primera “ era: ¿Qué hubiera hecho yo?

Yo nací en 1951 y pertenezco a la generación de posguerra. Cuando tenían lugar los juicios de Auschwitz en los años sesenta, yo como adolescente supe de las atrocidades cometidas por alemanes y tomé conocimiento detallado del Holocausto. Yo miraba a mi alrededor y miraba a la generación anterior y me preguntaba: ¿qué actitud y qué papel habrán tenido ellos en esta horrible época y qué hubiera hecho yo en su lugar?

Sabemos que hubo personas valientes que resistieron y quienes en muchos casos pagaron su firmeza con su vida: entre otras el teólogo Dietrich Bonhoeffer, Oskar Schindler y el coronel von Stauffenberg, quien fracasó en su atentado contra Hitler. La gran mayoría no demostraba esta valentía.

Hoy hay una respuesta clara de la gran mayoría de la sociedad alemana a las dos preguntas: esta historia nunca jamás debe repetirse. Y de ahí veo la obligación de cada uno de involucrarse y actuar para evitar que seres humanos sean injuriadas, heridas o, incluso, asesinadas a causa de su religión, su origen o su aspecto. Este es el espíritu del primer y más importante artículo de nuestra constitución actual en Alemania que dice: la dignidad humana es intangible.

Entonces: ¿Qué hubiera hecho yo? La pregunta es importante - pero difícil de contestar. La advertencia, hoy, como ayer y mañana, es educarse, es ser vigilante, tener los ojos abiertos, los sentidos filosos y los instintos despiertos para ver y para combatir el extremismo y la violencia, el antisemitismo y la discriminación. Ahí veo la importancia de la conmemoración de este día.

El fin de la Segunda Guerra Mundial era la derrota de la Alemania Nazi y al mismo tiempo era la victoria del bien sobre el mal “ también para el pueblo alemán. En este contexto quisiera citar a la Canciller Angela Merkel que dijo ante la Knesset: “La existencia segura de Israel es parte de nuestra razón de Estado.

“El secreto de la redención es el recuerdo. Esta sabiduría judía la pronunció el ex-presidente alemán Richard von Weizsäcker “ fallecido hace diez días el día 31 de enero - en un famoso discurso hace 30 años. Entonces: Mantener viva la memoria es el mandato: no sólo como recuerdo taciturno de los horrorosos padecimientos, sino también como estímulo vital para la acción activa y valiente en el presente y futuro por un mundo de libertad, de diversidad y de sinceridad.

Hay mensajes de esperanza: existe una cultura viva de la memoria en mi país. Hay muchos proyectos e iniciativas acerca de esto en todos lados. Hicimos un foro sobre estos temas en Bogotá en octubre pasado con el lema “Experiencias alemanas y perspectivas colombianas. Existe la cooperación internacional para la educación sobre el Holocausto.

Existe también una vida judía renacida en Alemania- vital y creciente - de más de cien comunidades. Se están formando rabinos de nuevo.

Hoy honramos a las víctimas y a los sobrevivientes de la Shoá y yo inclino mi cabeza ante ellos.