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Turquia e Iran: Adversidad mutua, intereses comunes - Jonathan Spyer

Aurora Digital 2011-09-16
Turquía está tratando de emerger como la potencia dominante de Oriente Medio, y Recep Tayyip Erdogan está jugando su mano con cuidado.
El ascenso de la Turquía sunita ha llevado a inevitables fricciones por la supremacía regional con el otro contendiente no árabe, la República Islámica de Irán. Siria constituye actualmente el principal escenario de esta rivalidad. El largo período de siembra que el Gobierno turco, dirigido por el AKP, ofreció tanto al régimen como a la oposición árabe sunita de Siria está dando sus frutos: Turquía parece haber recibido de Occidente el encargo clave de organizar a la oposición y de aplicar presiones sobre el régimen sirio. Irán, mientras tanto, está tratando de mantener a su cliente en el poder en Siria a través de la fuerza bruta.
Al sureste de Siria, sin embargo, Irán y Turquía han descubierto que sus intereses no siempre divergen. Lejos de la atención de los medios de comunicación, ambos países han estado participando con entusiasmo, durante las últimas ocho semanas, en una campaña de bombardeos contra las organizaciones kurdas con base en el norte de Irak. En la actualidad, existe la preocupación de que incursiones de tierra por parte de ambos países, en la región montañosa fronteriza, podría ser inminente.
Los bombardeos turcos son parte de una respuesta a un recrudecimiento de los ataques por parte de la organización PKK contra las fuerzas de seguridad desde las elecciones de julio en ese país. Las actividades del PKK, a su vez, reflejan un sentimiento generalizado de desilusión por parte de muchos kurdos turcos en lo que ven como el fracaso del Gobierno de Erdogan a seguir adelante con las reformas prometidas. El AKP gobernante de Erdogan lanzó su política de "apertura kurda" hace dos años, prometiendo una mayor autonomía y tolerancia para la minoría kurda del país.
Pero los kurdos turcos argumentan que, en realidad, muy poco ha cambiado.
Una creciente indulgencia hacia las manifestaciones culturales de la identidad kurda ha tenido lugar bajo el islamista AKP. Por ejemplo, ahora se permiten las emisiones de televisión en lenguaje kurdo. Pero cuando se trata de la expresión política de una identidad kurda independiente, la ley sigue siendo dura. Cualquier muestra de apoyo al PKK puede resultar en una condena de cárcel durante muchos años. El "apoyo" incluso puede extenderse al uso de un honorífico respetuoso al referirse al líder encarcelado del PKK, Abdullah Ocalan.
Cualquier persona mayor de 12 años atrapado al asistir a un evento patrocinado por el PKK corre el riesgo de ser encarcelado como terrorista. La educación formal en la lengua kurda sigue estando prohibida.
Con la desvanecida esperanza sobre la posibilidad de obtener beneficios a través de las negociaciones; en las últimas semanas, el PKK ha vuelto al ataque. En el último mes, alrededor de 40 miembros de las fuerzas de seguridad turcas han muerto en enfrentamientos con combatientes del PKK. Un número indeterminado de miembros del PKK perdieron la vida en los combates. Este verano se ha visto el mayor aumento en los enfrentamientos desde que la organización optó por poner fin a su alto el fuego unilateral a finales de febrero.
A mediados de agosto, Erdogan dijo que al Gobierno se le había agotado la "paciencia", y que todos los involucrados con el PKK pagarían el precio.
El 19 de agosto, la Fuerza Aérea de Turquía atacó objetivos del



PKK en las montañas de Qandil en el norte de Irak, matando a siete civiles de una misma familia, entre ellos a un bebé de un mes de edad, según fuentes kurdas.
Un breve cese del fuego intervino durante el período festivo de Id al-Fitr. Esto ya se ha terminado. Por lo tanto, la posibilidad de una incursión turca de gran escala en las montañas controladas por el PKK a través de la frontera con el Kurdistán iraquí, ha regresado.
A partir de julio, mientras tanto, la misma zona montañosa del norte de Irak ha sido escenario de una batalla paralela entre las fuerzas de la Guardia Revolucionaria iraní y la guerrilla de la organización PJAK (Partido por una Vida Libre en Kurdistán). El PJAK es ampliamente considerado como un movimiento hermano del PKK entre los kurdos de Irán.
A mediados de julio, los iraníes lanzaron una operación transfronteriza contra el PJAK, que fue precedido por bombardeos prolongados. Las fuerzas de la Guardia Revolucionaria se habían retirado para el 31 de julio. Guerrilleros del PKK posteriormente reforzaron a sus compatriotas iraníes kurdos en la frontera.
A pesar de las afirmaciones posteriores iraníes de que el PJAK estaba al borde del colapso después de los ataques, la organización llevó a cabo una serie de operaciones en agosto. La más notable de ellas fue un ataque el 11 de agosto contra el gasoducto Tabriz-Ankara, un conducto de 2.576 kilómetros de longitud que transporta el gas natural desde el noroeste de Irán a la capital turca. Irán es el segundo proveedor de gas natural más grande de Turquía.
Más allá de compartir objetivos comunes, enemigos comunes y métodos similares, ¿están cooperando activamente Turquía e Irán en la represión de los kurdos? Existen pruebas claras de un intercambio de inteligencia turco-iraní en este sentido.
Un memorando entre ambos países para la cooperación en seguridad se firmó a mediados de 2008. A la vez, un ministro iraní fue citado en el periódico turco Hurriyet, como diciendo: "Ambos países luchan contra el terrorismo y cooperan entre ellos, e Irán ve al PKK y al PJAK como una única organización terrorista bajo dos nombres distintos". Fuentes kurdas sostienen que los aviones turcos han utilizado el espacio aéreo de Irán en los ataques de las últimas semanas.
Relaciones más amplias entre ambos países también han crecido más en los últimos años. El comercio está en auge. Turquía se opuso a la cuarta resolución de sanciones de las Naciones Unidas contra Irán por su programa nuclear. Un reciente cable WikiLeaks reveló el grado de preocupación americana con respecto a las actividades de las empresas turcas del sector de defensa en el comercio con Irán.
La pregunta ahora es si, en el caso de las operaciones militares terrestres turcas e iraníes, en el norte de Irak, las actividades conjuntas se volverán más evidentes y más amplias en sus dimensiones.
Si esto se lleva a cabo, se ofrece una potencial lección que tanto los políticos occidentales como de Israel deberían observar cuidadosamente: La competencia natural entre los anti occidentales chiítas y las potencias emergentes anti occidentales sunitas por la dominación de Medio Oriente no necesariamente debería ponerlos inevitablemente en una dirección a una colisión.
La evidencia disponible sugiere que ellos poseen un grado suficiente de sofisticación para oponerse unos a otros cuando sea necesario y, sin embargo, unirse contra los enemigos comunes cuando ello sirva a los intereses comunes.