Antisemitismo

Domingo, 26 de Marzo de 2017

23/5/2013 (El Espectador - Colombia)

La polémica no está superada

El procurador Alejandro Ordóñez dijo el pasado 15 de mayo que las dudas sobre su posición de negar el holocausto judío estaban superadas.

A partir de una reunión de la Confederación de Comunidades Judías con el procurador, salió un comunicado sin firma, que informaba que éste obedecía la prohibición del Vaticano de negar el exterminio de seis millones de judíos entre 1939 y 1945. Se trata de una posición sibilina: el obispo Williamson y otros miembros de su secta fueron sancionados precisamente por desobedecer esta ordenanza papal. No conocemos ningún documento público firmado por Alejandro Ordóñez Maldonado en el que se deslinde claramente de negar el genocidio de los judíos europeos.

Las dudas subsisten por lo que sistemáticamente sostienen sus hermanos de la Fraternidad del Papa Pío X: que el Holocausto no existió. Se puede deducir que el procurador no quiere hacer pública su presunta posición de desacuerdo con el negacionismo porque su secta puede expulsarlo o, más probable, porque en el fondo lo comparte. Las bases de la posición de su Fraternidad surgen de negar la validez de cualquier religión distinta a la católica; de esta manera, los miembros de otras religiones son infieles y, por lo tanto, pierden su calidad humana.

En un folleto que lleva el retorcido título de Hacia el libre desarrollo de nuestra animalidad, Ordóñez señala lo siguiente: “el racismo cromosomático (sic) Hitleriano (sic) es pálido frente al genocidio que causarán las decisiones” (sobre aborto excepcional de la Corte Constitucional) (p. 20). La interrupción de un embarazo surgido de una violación o que amenaza la vida de la madre o de un feto con graves malformaciones que le auguran una vida vegetal y la penuria para sus padres, son todos actos más perversos que los campos de concentración, el trabajo esclavo y la asfixia de millones de seres humanos, niños y adultos, en las cámaras de gas del régimen nazi. Se trata obviamente de una trivialización del Holocausto, que fue una política de Estado y que mal se puede comparar con decisiones de vida o muerte que deben tomar las mujeres o las parejas frente a muy difíciles disyuntivas.

Nótese bien: para los católicos “pro vida”, es mejor dejar morir a la madre que a la criatura que la amenaza, y no quiero usar su lenguaje para tildar de asesinato cualquiera de las dos opciones. Asimismo, obligan, no sé con qué derecho, a que una mujer violada deba llevar las consecuencias por el resto de su vida, en nombre del amor que le profesan estos extremistas a las formas prematuras de vida, al “nasciturus”, que no al ser humano. Según el funcionario que vela por la moral del Estado colombiano, permitir el aborto en estas circunstancias es peor que organizar un sistema fabril de muerte, tortura y humillación contra millones de personas pertenecientes a etnias consideradas inferiores.

¿Qué facilitó tanto el holocausto por el régimen de Hitler? Como lo afirma Hannah Arendt, el antisemitismo religioso, firmemente arraigado dentro de la población de Alemania, de Polonia, de Hungría y de Rumania por siglos, fue la base social para el antisemitismo racial que desplegaron los nazis, obteniendo su colaboración en el exterminio. Para evitar que la historia se repita contra cualquier minoría, el procurador debe apartarse claramente de negar el Holocausto y del neonazismo.

Si para Ordóñez el aborto en casos excepcionales es peor que el Holocausto, no es extraño que considere el genocidio nazi como un mal menor.

 

 


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