Actualidad Judía

Jueves, 23 de Marzo de 2017

25/8/2011 (Jerusalem Center for Public Affairs)

Una Explosión desde el Pasado: La Próxima Conferencia Durban III (Septiembre de 2011)

Alan Baker

15 de agosto de 2011

Resumen

-La Conferencia Mundial contra el Racismo de Durban de 2001 fue abusada por estados musulmanes, árabes y otras organizaciones no gubernamentales anti-Israel, para singularizar a Israel en lo que se convirtió en un festival de odio anti-semita y anti-Israel, contaminando permanentemente el nombre de la conferencia de Durban. Como tal, la conferencia fracasó en abordar los problemas reales del racismo.

-El daño causado por la singularización de Israel en la conferencia de Durban, sentó las bases para una campaña concertada de la comunidad internacional para deslegitimar al Estado de Israel.

-La ONU y su Alto Comisionado para los Derechos Humanos han tratado de volver a legitimar el proceso de Durban a través de una Conferencia de Revisión (Durban II) celebrada en Ginebra en 2009, pero las calumnias anti-Israel y anti-sionistas se repitieron en la sesión de apertura por parte del Presidente de Irán, y varios estados clave boicotearon la conferencia. El documento final de la conferencia reafirmó la declaración de Durban I que singularizaba a Israel.

-Un nuevo intento de volver a legitimar Durban, tomará la forma de conmemoración del décimo aniversario de la Conferencia de Durban en la ONU en Nueva York el 22 de septiembre de 2011.

-Este evento coincidirá con el intento palestino de que la ONU reconozca y acepte una declaración unilateral de un estado palestino, en violación del proceso de negociación de paz. Esta coyuntura de eventos confirma y respalda la interconexión entre el proceso de Durban y la actual campaña internacional para deslegitimar a Israel.

Introducción

No hay duda de que la necesidad de luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia es uno de los principales desafíos de la comunidad internacional organizada. De hecho, éste ha sido un objetivo central y principal de las Naciones Unidas desde su creación, e incluso está enunciado en el artículo primero de la Carta de la ONU estableciendo los propósitos de la organización, entre otros, "promover y fomentar el respeto por los derechos y por las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión"1 Podría asumirse que esta tarea sería tomada en serio y manejada por la organización con toda la debida reverencia y consideración.

Sin embargo, uno de los fenómenos más lamentables, decepcionantes y perjudiciales de la primera década del tercer milenio, ha sido el total fracaso de la comunidad internacional, en general, y las Naciones Unidas, en particular, para abordar, de una manera genuina y sincera, los males del racismo.

Aún más lamentable es el hecho que, el único intento de la comunidad internacional para lidiar con el racismo, en la Conferencia de Durban de 2001, se permitiera que fuera usurpada, politizada y manipulada, para convertirse en un festival de odio enconado, racista, antisemita y anti-Israel, que dejó una mancha permanente sobre cualquier intento de la comunidad internacional para lidiar con la cuestión sustancial del racismo.

Pero no menos dañino fue el respaldo dado, en el evento de Durban, a una campaña mundial para deslegitimar al Estado de Israel dentro de la comunidad internacional. Este daño es inconmensurable, y sus efectos continúan hasta la actualidad.

Durban I

La Conferencia de Durban de 20012, el mismo foro que, tal vez, podría haber tenido originalmente la intención de abordar estas cuestiones de una manera sustantiva y seria se ha convertido, triste e irreparablemente, en el nombre sustituto de racismo enconado, intolerancia, odio, antisemitismo, darle palizas a Israel, y nada más.

De hecho, lo que debería haber sido, aparentemente, un serio y bien intencionado encuentro de líderes y expertos de casi todos los países del mundo, en la primera gran conferencia diplomática internacional del tercer milenio, celebrada en el continente africano, que ha sufrido tanto la esclavitud y el racismo, trágicamente se convirtió en una mancha indeleble y arruinada, a causa de un impulso incontenible e irresistible por parte de los líderes de países árabes y musulmanes, Irán, la OLP, y un grupo de organizaciones no gubernamentales con una agenda anti-Israel. Este grupo, deliberadamente, se propuso secuestrar la conferencia y considerarla como si se tratara de una sesión de rutina de la Asamblea General de la ONU, convirtiéndola en un festival de odio anti-Israel y antisemita, a expensas de todos los demás puntos sustantivos, relevantes e importantes del programa, y ​​bajo las narices de una comunidad internacional ingenua y letárgica.

La documentación inicial de la conferencia3, desarrollada a través de una serie de conferencias regionales, seminarios de expertos y un comité preparatorio formal, y presentada ante los participantes en la apertura de la conferencia, contenía una serie de párrafos, entre corchetes, que trataban sobre "las prácticas sionistas racistas contra el semitismo"4, describiendo a Israel como un "estado racista de apartheid"5, acusando a Israel de "limpieza étnica de la población árabe en la palestina histórica", pidiendo la revocación de legislación de Israel basada en discriminación racial o religiosa, tal como la Ley de Retorno6, y degradando el término "Holocausto" con múltiples referencias a "holocaustos" sufridos por otros pueblos, incluyendo los palestinos7 - una clara afrenta a la memoria de las víctimas judías del Holocausto nazi. Del mismo modo, el Proyecto de Programa de Acción pedía poner fin a la "ocupación extranjera de Jerusalem por Israel, junto con todas sus prácticas racistas", y pedía a todos los estados que se abstengan de reconocer a Jerusalem como la capital de Israel.8

Si éstos no fueron suficientes indicios de la tendencia de parcialidad inherente y predominante, que había sido inyectada en el tema de fondo mismo de la conferencia, basta con revisar las declaraciones de apertura oficial de varios de los líderes mundiales, a fin de captar la medida en que la conferencia, desde el principio, había sido manchada y contaminada.

Yasser Arafat se presentó en esta conferencia diplomática oficial de la ONU, tanto como "Presidente del Estado de Palestina" (en contravención con la resolución de la ONU que determina el estatus de observador de la representación palestina) y Presidente de la Autoridad "Nacional" Palestina (en flagrante violación de los términos del Acuerdo Interino Palestino-Israelí de 1995). A pesar de haber firmado los Acuerdos de Oslo, con el primer ministro Yitzhak Rabin, sólo seis años antes de esta conferencia, Arafat formuló sus críticas a Israel en términos hostiles, demagógicos y belicosos, tales como "una conspiración colonialista racista de agresión, desalojo forzado, usurpación de tierras y violación de los lugares sagrados cristianos e islámicos" y un "desafío colonialista contra la legitimidad internacional", "movido por una mentalidad de superioridad que practica discriminación racial, que adopta limpieza étnica y transferencia"9.

Otro dechados de virtudes internacionales, como Fidel Castro de Cuba, Kamal Kharrazi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, y Amr Moussa, Secretario General de la Liga Árabe, llamaron, respectivamente, a "poner fin al genocidio en curso contra el pueblo palestino", definieron el sionismo como "la manifestación más vivida de racismo institucionalizado", y condenaron "los asentamientos coloniales israelíes en los territorios palestinos y árabes" que intentan "imponer una supuesta supremacía de un pueblo sobre otros pueblos", que denominaron la "peor forma de racismo".

Incluso Assad Shoman, Embajador de Belice ante la ONU, de todos los países, se encontró unido al linchamiento, declarando:

Nadie puede negar que las vidas de los palestinos bajo la ocupación, están tan gobernadas por el racismo como lo estuvo el pueblo de Sudáfrica bajo el apartheid, con el agravante de que muchos palestinos han sido expulsados ​​por completo de sus tierras y se les niega el derecho a regresar.

En nombre de los palestinos y del pueblo israelí, árabes y judíos por igual, sepamos asumir la causa palestina como lo hicimos con la causa contra el apartheid, porque haciéndolo estaremos ayudando, tanto a los palestinos como a los israelíes, a librarse de este flagelo, y promoveremos la causa de todos los pueblos que sufren racismo y discriminación.

Después que, tanto Israel como EE.UU., abandonaron la conferencia de Durban I, en su cuarto día, y después de numerosas críticas elevadas por otros países que optaron por no abandonarla, especialmente los europeos, Australia y Canadá, los organizadores de la conferencia decidieron, en consulta con los europeos y otros estados responsables, volver a redactar la documentación de la conferencia con el fin de eliminar las referencias ofensivas y restaurar el acento en las cuestiones de fondo y genuinas de la lucha contra el racismo.

En última instancia, en los textos finales adoptados10, todas las referencias al sionismo, degradantes del Holocausto, y otros elementos antisemitas fueron retirados, a pesar de la fuerte y ruidosa oposición de Irán, Siria, y otros. En su lugar, la conferencia pidió a la comunidad internacional nunca olvidar el Holocausto11 y reconoció el aumento del antisemitismo y de la islamofobia.

No obstante, ante la insistencia de las delegaciones árabes y musulmanas, se incluyó una disposición, sin embargo, singularizando, y dirigida claramente contra Israel:

Estamos preocupados por la difícil situación del pueblo palestino bajo ocupación extranjera. Reconocemos el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación y al establecimiento de un estado independiente y reconocemos el derecho a la seguridad de todos los estados de la región, incluyendo a Israel.12

Varios estados expresaron sus reservas a esta singularización de Israel y a la especificación de la situación de un solo estado. Canadá registró sus más enérgicas objeciones y se desvinculó integralmente de todos los textos directa o indirectamente relacionados con la situación en Medio Oriente: "Declaramos que este texto se extralimita, está fuera de la jurisdicción y el mandato de esta conferencia"13.

Si bien el documento oficial de la conferencia fue, sin perjuicio de una referencia directa a Israel, "limpiado" del ofensivo contenido antisemita (aunque sólo fuera para evitar un total fracaso de la conferencia y para asegurar un resultado positivo y la adopción de la Declaración de Durban y Programa de Acción), no fue ése el destino de la conferencia informal de ONG que tuvo lugar en paralelo a la conferencia diplomática.

Como corresponde a la prevaleciente atmósfera circense en Durban, y el ambiente de linchamiento y hostigamiento a Israel, dentro y alrededor de la conferencia de Durban (incluyendo violentas manifestaciones anti-Israel en las calles de Durban), la conferencia paralela de ONG, un acontecimiento salvaje y escandaloso, en su propia declaración aprobó formulaciones sobre Israel como un "ocupante militar colonial", un "estado racista de apartheid en el que la marca de Israel de apartheid es un crimen contra la humanidad". Declaró a Israel culpable de "crímenes racistas incluidos crímenes de guerra, actos de genocidio y limpieza étnica". Su Programa de Acción pidió la aplicación de medidas contra Israel como las empleadas con anterioridad contra el régimen de apartheid de Sudáfrica, el despliegue de una fuerza de protección internacional independiente, el restablecimiento de la Resolución 3379 de la ONU Sionismo=Racismo, la derogación por parte de Israel de la Ley de Retorno, el establecimiento de un comité especial de la ONU para tratar con el apartheid israelí y otros crímenes racistas, el lanzamiento de un movimiento internacional anti-apartheid de Israel, y un llamado a la comunidad internacional para aislar totalmente a Israel.14

Si bien esta declaración y el programa de acción de las ONG no fueron aceptadas ni recomendadas por los organizadores de la conferencia diplomática, y fueron criticadas por el Secretario General y el Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU, su contenido se mantiene en el expediente, y como tal, ha entrado en la historia como uno de los principales resultados de la conferencia de Durban.

En un intento por "re-legitimar" el proceso de Durban, a través de un ejercicio de revisión de los progresos en las cuestiones de fondo relacionadas con el racismo, decididas y discutidas en la conferencia original de Durban, la Asamblea General de la ONU decidió, en 200615, convocar una Conferencia de Revisión de Durban en 2009 en Ginebra (comúnmente denominada "Durban II").

Como para determinar anticipadamente el carácter y el resultado esperado de esta conferencia de revisión, y como era de esperar, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, olvidando evidentemente la debacle de 2001, optó por elegir, de todos los países, al representante de Libia para presidir el Comité Preparatorio, asistido por representantes de Irán y Cuba.

A principios de 2008 ya era evidente que varios estados intentaban boicotear esta conferencia de revisión, tanto en cuanto a la fuerza de la negativa reputación que emana de la Conferencia de Durban de 2001 y el seguimiento de la misma, así como a la negativa de los organizadores de invitar a ONG judías a las reuniones preparatorias, y su insistencia en que las sesiones fueran durante la festividad de Pesaj.

Fue así que, en enero de 2008, el gobierno canadiense anunció su intención de boicotear la conferencia Durban II:

Canadá tiene una larga y orgullosa historia de lucha contra el racismo, la discriminación y la intolerancia en todas sus formas... Por esta razón, y por nuestro compromiso de acción mundial concertada contra el racismo, participamos en la Conferencia Mundial de 2001 contra el Racismo en Durban, Sudáfrica. Desgraciadamente, esa conferencia degeneró en abiertas y controvertidas expresiones de intolerancia y antisemitismo que socavaron los principios de las Naciones Unidas y los mismos objetivos que la conferencia buscaba lograr.

Teníamos la esperanza que el proceso preparatorio para la Conferencia de Revisión de Durban 2009 subsanara los errores del pasado. Hemos concluido que, a pesar de nuestros esfuerzos, no lo hará. Canadá, por lo tanto, no participará en la conferencia de 2009.16

En una declaración posterior, en enero de 2009, el Ministro Canadiense para la Ciudadanía, Inmigración y Multiculturalismo, Jason Kenney, explicó la posición de Canadá de la siguiente manera:

Hace un año este mes... anuncié, en nombre de nuestro gobierno, que Canadá se retiraría, y se ha retirado, del proceso Durban II. Lo hicimos así deliberadamente. Lo hicimos después de haber participado en las reuniones preparatorias iniciales. Lo hicimos así, plenamente conscientes de la tradición de Canadá como un campeón internacional de la tolerancia, el pluralismo y el respeto mutuo. Y eso es precisamente por lo que nos retiramos del proceso de Durban.

Nos retiramos de un proceso que ve a Irán sentado en el comité organizador, un país cuyo presidente se ha dedicado reiteradamente a incitar al genocidio contra la nación judía, una conferencia en la que Libia juega un papel central en el comité organizador, una conferencia en la que muchas de las reuniones claves de organización se establecieron, sin duda por casualidad, en las altas festividades judías para disminuir la participación de delegados israelíes y judíos, un proceso que volvió a invitar a participar a todas las ONG que convirtieron la conferencia original de Durban en el famoso festival de odio, incluyendo las responsables de hacer circular copias de los Protocolos de los Sabios de Sión y organizaciones que, fuera de la sede de la conferencia, levantaron retratos de Adolf Hitler, y una conferencia que, al mismo tiempo que volvió a invitar a esas ONG, les hizo difícil o imposible a las ONG judías participar en calidad de observadores.17

El Ministro del Reino Unido para Europa declaró en mayo de 2008:

Quiero ser claro en que el gobierno del RU no tomará parte en una reunión que muestra tal comportamiento. Continuaremos trabajando para asegurar que la conferencia sea un éxito, pero no tomaremos parte en una conferencia internacional que muestra el grado de antisemitismo que estuvo vergonzosamente a la vista en la anterior occasion.18


Además de Canadá y el RU, Israel, EE.UU.19, Australia, Polonia, Nueva Zelanda, Holanda, la República Checa, Alemania e Italia, boicotearon la conferencia Durban II.

Fiel a las expectativas, e incapaces de quitarle la mala reputación que había sido edificada en Durban, la conferencia Durban II rápidamente descendió a un modo de total hostilidad en relación con Israel y al anti-sionismo, con el discurso formal de apertura por parte del presidente iraní Ahmadinejad, que fue un llamado a la erradicación del sionismo, atribuyendo todos los males del mundo al sionismo y a Israel. "El sionismo personifica al racismo que falsamente recurre a la religión y abusa de los sentimientos religiosos para esconder su odio y horribles rostros"20. Esta indignante declaración iraní hizo que muchas delegaciones abandonaran la sala.

Incluso el jefe de la delegación palestina ante las Naciones Unidas en Ginebra, Ibrahim Khraishi, expresó la opinión de que el presidente iraní había dañado a su propia posición y estatus. Asimismo, el representante de la Federación Luterana Mundial y el Consejo Mundial de Iglesias, en su declaración a la conferencia, lamentó que "controversias sobre una sola situación hayan consumido la atención y la energía del proceso de Durban, desde 2001 hasta ahora"21.

Aunque la conferencia aprobó un documento final22 sin referencias ofensivas o específicas singularizando a Israel como tal, la reafirmación de la Declaración y Programa de Acción de Durban II original fue entendida por todos, sin embargo, como una reafirmación y re-legitimación de la original singularización de Israel.

Durban III

En cumplimiento de las resoluciones aprobadas en las sesiones de la Asamblea General de la ONU de 2009 y 201023, se convocará a un evento plenario de un día, a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, el 22 de septiembre de 2011, como seguimiento y conmemoración del décimo aniversario de la Conferencia de Durban de 2001.

A pesar de que la documentación preparatoria de esta sesión "conmemorativa", incluyendo una declaración política como resultado de la misma, de hecho se ocupa de genuinas cuestiones sobre racismo y xenofobia, incluida la protección de los niños, migración, empleo, incitación y similares, y a pesar de los declarados esfuerzos de la Sra. Navi Pillay, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, una nativa de Durban, Sudáfrica, para rescatar el nombre de Durban y de "re-legitimar" la declaración de Durban24, una cantidad de estados ya han anunciado su intención de no participar.

El Ministro Canadiense de Ciudadanía, Inmigración y Multiculturalismo, Jason Kenney, ha pedido a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU "detener el proceso y darse cuenta de que el veneno de Durban I ha colocado a todo el proceso bajo una nube permanente". El anuncio oficial del gobierno canadiense, de fecha 25 de noviembre de 2010 declaró: "Nuestro gobierno ha perdido la fe en el proceso de Durban. No vamos a ser parte de este evento, que conmemora una agenda que promueve el racismo en lugar de combatirlo"25.

En junio de 2011, EE.UU. informó a la ONU su decisión de boicotear la sesión, declarando: "Estados Unidos no participará en la Conmemoración de Durban. En diciembre, votamos en contra de la resolución que establece este evento, debido a que el proceso de Durban incluye muestras de horrible intolerancia y antisemitismo, y no quisimos que fuera conmemorado"26.

De modo similar, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Checa, anunció el 21 de julio de 2011 que no asistirá a la sesión. "Praga no está satisfecho con el proceso de Durban, ya que a menudo se ha abusado del mismo con una serie de declaraciones inaceptables con connotaciones antijudías".

Decisiones similares, de boicotear la próxima reunión, han sido tomadas por Bélgica, Italia, Japón, Holanda e Israel27.

Conclusión

Ya sea por coincidencia o no, ahora parece que la sesión de conmemoración del décimo aniversario de la Conferencia de Durban, programada para el 22 de septiembre de 2011, se llevará a cabo en el mismo momento que la acción unilateral palestina para buscar el reconocimiento de la ONU de un estado palestino "en las fronteras de 1967", y para actualizar su estatus en la ONU a la de un estado no miembro.

Tal vez esta siniestra coyuntura de acontecimientos es la más indicativa del daño real que generó la conferencia de Durban I, como el principal precursor de los intentos, en curso y generalizados, para deslegitimar a Israel y sus derechos básicos como un estado-nación en la comunidad internacional.

Mediante la aprobación de una declaración, en una conferencia internacional que tenía la intención de dedicarse a la lacra del racismo, y al singularizar y apuntar contra Israel entre todas las naciones del mundo, la propia comunidad internacional ha contribuido a la indeleble contaminación y suciedad del proceso Durban, y prestó su mano para lanzar una campaña de deslegitimación de Israel.

Mientras la comunidad internacional, en general, y el Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en particular, sigan intentando restablecer y volver a legitimar el, para siempre, manchado "proceso de Durban", ya sea a través de conferencias de revisión o conmemoraciones de aniversario, la verdadera lucha contra el racismo sufrirá. El daño no puede ser reparado.

Durban debe ser apartado y olvidado, y la comunidad internacional debe ocuparse acerca de cómo lidiar con el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y similares, de una manera genuinamente seria, apolítica y no hipócrita, lejos de Durban.

 

 


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