Internacional

Domingo, 26 de Marzo de 2017

4/11/2010 (swissinfo - Suiza)

Con o sin Obama, política de EEUU hacia Israel mantendrá su curso

Por Crispian Balmer

JERUSALEN (Reuters) - Una mayoría de israelíes se sentiría más seguro si el republicano Mitt Romney gana las elecciones presidenciales de Estados Unidos la semana próxima, al sentir que tienen a un amigo incondicional en lugar de un detractor en la Casa Blanca.

Pero cualquier cambio posiblemente será una cuestión de estilo en lugar de sustancia, dicen analistas, puesto que se espera que una eventual administración republicana siga el camino ya establecido por el presidente Barack Obama cuando se trata de Irán y la situación de los palestinos.

Israel y Estados son aliados que están demasiado unidos por desafíos fundamentales como para que se produzcan cambios importantes en su relación.

"Existe bastante continuidad en política exterior", dijo Zalman Shoval, un ex embajador israelí en Estados Unidos y miembro del partido conservador Likud, actualmente en el poder. "Las cosas no cambian de la noche a la mañana si un nuevo presidente asume el poder", declaró.

Obama, un demócrata, nunca se ha mostrado demasiado entusiasmado con el pueblo israelí, ni con su primer ministro Benjamin Netanyahu.

El mandatario estadounidense ha sido acusado de tratar de intimidar a Israel para que haga concesiones a los palestinos, particularmente en sus esfuerzos por detener la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania, y de rehusarse a imponer límites definitivos a las ambiciones nucleares de Irán.

Aunque Obama también incrementó los lazos militares entre los dos aliados, los israelíes no olvidan lo que consideraron como desprecios, como el no haber hecho tiempo en su agenda para recibir a Netanyahu cuando viajó a Nueva York el mes pasado para emitir un discurso ante Naciones Unidas.

El presidente también fue criticado por no visitar Israel durante su mandato. Pero en este punto, sólo cuatro de los últimos 11 líderes estadounidenses hicieron ese viaje, y sólo dos de ellos lo realizó en su primer periodo.

Un sondeo publicado el domingo por la Universidad de Tel Aviv mostró que los judíos israelíes prefieren a Romney sobre Obama por un margen casi tres mayor.

"Existe una clara distancia entre el primer ministro y la Casa Blanca, y la mayoría de los israelíes creen que Obama quería deliberadamente que esto ocurriera", dijo Ehud Yaari, experto asociado del Washington Institute for Near East Policy.

"Pero no habría mucha diferencia entre Obama y Romney sobre el conflicto palestino o incluso en el tema iraní. El curso de la futura política estadounidense está básicamente definido", aseveró.

BAJO EL BUS

Romney ciertamente ha tratado de destacar sus divergencias con Obama sobre la política de Oriente Medio, al acusar reiteradamente a su rival de lanzar a Israel "bajo un bus" y sugerir que adoptaría una postura más severa ante los poderosos clérigos que controlan a Irán.

Pero en su debate sobre política exterior la semana pasada, ambos candidatos parecieron estar de acuerdo en general en una serie amplia de temas, y compitieron para mostrar su apoyo a Israel al dejar en claro que era, de lejos, su aliado más importante en la volátil región.

También adoptaron un enfoque similar respecto a Irán, al prometer evitar que Teherán obtenga armas nucleares sin mencionar las palabras "línea roja" ni comprometerse con usar la fuerza militar.

"Es (...) esencial que entendamos cuál es nuestra misión sobre Irán, y que ésta es disuadir a Irán de que desarrolle un arma nuclear a través de medios pacíficos y diplomáticos", declaró Romney.

La república islámica niega que busque elaborar bombas atómicas.

La retórica de Romney fue debidamente destacada en Israel, incluso generando dudas sobre si un Gobierno republicano - asediado por el legado de la invasión a Irak impulsada por el ex presidente George W. Bush - tendría el arrojo de iniciar un nuevo conflicto en Oriente Medio.

De acuerdo a esa teoría, si es probable que alguien envíe aviones de guerra ese es Obama, que ha tenido éxito en convencer a Rusia y China para que respalden las sanciones contra Irán y es visto con menor sospecha que Romney en la comunidad internacional.

Pero Dore Gold, presidente del Centro de Jerusalén para Asuntos Públicos y cercano asesor de Netanyahu, sugirió que la clase de misión militar a menudo considerada para Irán, centrada en el poder aéreo, desvanecería los fantasmas de la prolongada invasión a Irak.

"Nadie quiere otra guerra en Oriente Medio, pero hay una enorme diferencia entre un conflicto de relevancia en terreno con envío de tropas a una capital árabe y el espectro de las opciones que existen ahora. Algunas de ellas involucran sólo fuerzas aéreas y cooperación militar", manifestó.

PALESTINOS MARGINADOS

Ya sea que existan o no diferencias sustanciales entre los dos candidatos presidenciales en términos de la política sobre Oriente Medio, no puede haber dudas de que el conservador Netanyahu se sentiría más cómodo interactuando con el ex gobernador republicano.

En sus dos periodos como primer ministro, Netanyahu sólo ha mantenido lazos con presidentes demócratas, primero con Bill Clinton y luego con Obama. A veces los medios lo citaron diciendo "yo hablo republicano" y sus relaciones con Obama han sido sumamente frías.

"Si Romney gana, (Netanyahu) estará en el paraíso. Si gana Obama, será un infierno", dijo un ex asesor del líder israelí.

Algunos demócratas han acusado a Netanyahu de interferir en las elecciones de Estados Unidos tratando de obligar a Obama para que imponga límites a Irán.

Los palestinos, en tanto, esperan que si el líder demócrata es reelecto tome las riendas para revivir el moribundo proceso de paz y presione a Israel a fin de que realice concesiones al territorio.

Pero sólo se hacen ilusiones.

Aunque Israel apareció 34 veces en el debate entre candidatos de la semana pasada, los palestinos sólo tuvieron una mención, lo que destaca cuán poco prioritarios son en la agenda internacional.

En un video grabado clandestinamente en un evento de recaudación de fondos en mayo, Romney dejó entrever que "la hoja de ruta hacia la paz es casi impensable".

Mientras, luego de invertir tiempo y energías en su primer mandato, y de obtener sólo animosidades de ambos bandos, es poco probable que Obama retome el problema dentro de poco, dijo Aaron David Miller, ex asesor de Estados Unidos en el proceso de paz.

"Toda esta noción de que, liberado de las restricciones políticas, el presidente estadounidense impulsará un grandioso plan de paz que lo pondrá en conflicto con el primer ministro israelí, es una enorme ilusión", manifestó.

(Editado en español por Marion Giraldo)

Reuters

 

 


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