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Sabado, 25 de Marzo de 2017

17/10/2012 (Nuevo Herald - Miami)

Hermético inicio del diálogo de paz colombiano

OSLO, Noruega -- Tras su primera cita formal cara a cara, crece la expectativa por anuncios de los negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC sobre si hubo acuerdos en una reunión técnica.

Los negociadores tendrán su última cita en un lugar no revelado de Oslo el jueves y luego ofrecerán una rueda de prensa donde se espera que digan que puntos logísticos y técnicos alcanzaron antes de que viajen a Cuba.

No se ha informado oficialmente si sus respectivos voceros comparecerán juntos o por separado ante la rueda de prensa. Según la cancillería noruega, ésta se realizará a las 15 (1300 GMT) en el hotel Hurdal, a 75 kilómetros de Oslo.

Las delegaciones arribaron por separado a la nublada capital noruega el miércoles por la mañana -la guerrillera desde La Habana, la del gobierno desde Bogotá- para afinar detalles logísticos: entre otros, cuántos días a la semana sesionarán en Cuba y si a las reuniones deben asistir siempre los designados de países acompañantes como Venezuela y Chile.

Ese traslado de Oslo a La Habana, cuya fecha no ha sido precisada, fue parte del acuerdo a los que ambas partes llegaron tras seis meses de encuentros secretos en la capital cubana y que desembocaron el 4 de septiembre en el anuncio oficial de que se sentarían a partir de la primera quincena de octubre en Oslo a discutir una agenda pactada.

"Creo que están viajando tan lejos para mostrar que todo empieza en tierra neutral, imparcial y con un aura de seriedad con cierta distancia de todas las acciones y provocaciones de Colombia", dijo Jan Egeland, director para Europa del grupo no gubernamental Human Rights Watch y quien fue el enviado especial de las Naciones Unidas para los frustrados diálogos de paz en Colombia de 1999 al 2002.

El conflicto colombiano "es probablemente la mayor guerra, el mayor problema de derechos humanos, el mayor problema de desplazados, el mayor problema humanitario y el problema del mayor productor de drogas del hemisferio", agregó Egeland, de origen noruego, en una entrevista con AP. "Así que hay mucho en juego esta semana en Oslo y después cuando las negociaciones continúen en La Habana", agregó.

Y aunque en la apacible capital noruega, de unos 600.000 habitantes, los negociadores no entren a discutir los temas concretos y más calientes de la agenda de cinco puntos ya pactada, "es especialmente importante que no haya mala sangre.

"No tienen que ser amigos o hermanos, pero por lo menos tienen que ser serios, tienen que ser realistas, tienen que ser constructivos", añadió Egeland, quien además en febrero del 2000 fue el anfitrión de una visita desde Colombia a Oslo y la vecina capital sueca de Estocolmo de una delegación de los entonces negociadores del gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998-2002) y las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Raúl Reyes e Iván Ríos, dos de aquellos negociadores de las FARC que vinieron a Europa, han muerto, y otros dos -Joaquín Gómez y Fabián Ramírez, considerados del ala más combatiente de la guerrilla- no fueron incluidos esta vez en el equipo rebelde.

El gobierno de Santos y de la guerrilla han dicho que el proceso requiere de discreción para evitar malos entendidos e incluso el presidente ha asegurado que buscan evitar "circos mediáticos" alrededor de las negociaciones.

"No quiero crear falsas expectativas", dijo antes de partir de Bogotá el martes por la tarde el ex vicepresidente Humberto de la Calle, jefe de la delegación oficial negociadora. Pero "con optimismo moderado... esperamos traer buenas noticias para Colombia", agregó el negociador en una breve declaración ante reporteros en el aeropuerto de Bogotá.

La delegación oficial está integrada además por el general en retiro Jorge Mora; el líder gremial Luis Carlos Villegas; el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo; el ex ministro del Medio Ambiente y ex comisionado de Paz, Frank Pearl, así como el general en retiro y ex director de la Policía Nacional, Oscar Naranjo.

Por parte de la guerrilla de las FARC, surgidas en 1964 y que cuentan actualmente con unos 9.000 miembros, los negociadores son Iván Márquez, uno de los seis miembros del "secretariado" o máxima jefatura rebelde.

Además de Márquez, un veterano negociador que ya hizo parte del equipo rebelde en pasados intentos de poner fin al conflicto armado colombiano, están Ricardo Téllez, de la comisión de asuntos internacionales de la guerrilla, Andrés Paris y Marco León Calarcá.

Los rebeldes también han incluido en su equipo a uno de sus miembros que está preso: Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, capturado en el 2004 en Ecuador y más tarde extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado por el secuestro en 2003 de tres ciudadanos estadounidenses que finalmente fueron rescatados, junto a otros 12 rehenes, en un operativo del ejército colombiano en julio de 2008.

Los rebeldes también han dicho que de su equipo de colaboradores hará parte la ciudadana holandesa Tanja Nijmeijer, alias "Alexandra", quien se unió a las FARC en 2003,

Sin embargo, no es previsible la participación de Nijmeijer en la ronda de Oslo, sino en una segunda que se prevé para dentro de algunos días en Cuba, según han dicho la guerrilla en un comunicado al enmarcar la asistencia de la rebelde a partir del día 21 de octubre.

Las partes llegaron hasta esta negociación de Oslo tras casi dos años de contactos secretos y seis meses de reuniones reservadas en La Habana que redundaron en agosto en un acuerdo: sentarse a negociar con una agenda de cinco puntos y sin que se detengan las hostilidades en Colombia o se declare un cese del fuego en medio de los diálogos.

Los temas de la agenda son el desarrollo integral agrario y tierras, la participación política, el fin del conflicto, el narcotráfico y las víctimas del conflicto. Colombia es el país del mundo con más sembradíos de coca, la materia prima de la cocaína.

Por vasta y ambiciosa que luzca la agenda, tanto los voceros del gobierno como de las FARC han dicho estar dispuestos a no pararse de la mesa hasta lograr avances.

Por lo menos tres gobiernos han intentado diálogos de paz con la guerrilla y todos han naufragado entre acusaciones mutuas de incumplimientos o ataques armados.

 

 


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