Medio Oriente

Viernes, 24 de Marzo de 2017

29/8/2012 (La Vanguardia - Cataluña)

La ciudad vieja de Alepo, víctima de la guerra en Siria

La ciudad, patrimonio mundial de UNESCO, amenazada por el conflicto | Hay edificios llenos de agujeros de bala, casas destruidas | La coexistencia religiosa también afectada por conflicto.

Alepo. (Reuters. Oliver Holmes).- Gobernada sucesivamente por hititas, griegos, romanos y otomanos, la ciudad antigua de Alepo ha sobrevivido a cambios violentos durante miles de años. Pero las armas modernas de la guerra civil de Siria esta vez están ganando. Las paredes de piedra están llenas de agujeros de bala, casas enteras se han derrumbado tras ataques aéreos y pequeñas puertas de madera decoradas con filigrana de metal están agrietadas por las explosiones.
Durante un mes, rebeldes armados con rifles de asalto y granadas han luchado con las tropas del presidente Bashar el Asad en las adoquinadas calles de Alepo. Los soldados usaron tanques, helicópteros y aviones para disparar y bombardear sus objetivos. "Todos los días hay un enfrentamiento en la Ciudad Vieja. Ayer un avión bombardeó dos veces. Los helicópteros disparan contra nosotros y caen morteros todos los días", dijo el combatiente Ahmed Hanesh, un estudiante de 19 años originario del antiguo distrito de Jedeide.
Incluso antes de los enfrentamientos, el tiempo había causado que las viviendas construidas con piedra y madera sucumbieran a su propio peso y las antiguas mezquitas de Alepo se están cayendo. Pero las nuevas cicatrices son importantes. "¿Cómo podemos proteger las antiguas casas? Tenemos que protegernos nosotros primero", dijo Hanesh, usando una cinta de pelo verde y un chaleco de municiones, vestimenta popular entre los rebeldes que se ven como los protectores de los civiles ante la temida milicia de Asad, la shabbiha.
Más adentro en la Ciudad Vieja, familias con niños caminan en dirección opuesta con sus bienes huyendo de los combates. Un adolescente sosteniendo un colchón sobre su cabeza advierte que más allá no es seguro: "Está destruido", dice, antes de apurarse detrás de su madre. Donde alguna vez los turistas se maravillaban con las conservadas estructuras y antiguos mercados, ahora los combatientes se encuentran en cada esquina con sus armas sobre muros de bolsas de arena. Las tiendas de recuerdos están cerradas, su famoso jabón verde oliva guardado, una industria arruinada. El aroma del perfume casero y los mercados de especias fueron reemplazados por con el olor del polvo levantado por metrallas y balas.
Los rebeldes y las tropas del Gobierno luchan aquí calle por calle. Los enemigos se posicionan apenas a metros unos de otros ya que los zigzagueantes callejones ofrecen algo de protección.
Catástrofe
La Ciudad Vieja de Alepo es uno de varios lugares en Siria declarados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la agencia de Naciones Unidas para la cultura, que ahora están amenazados por la guerra civil.
"Es una catástrofe. Se piensa que Alepo es una de las ciudades más antiguas del mundo y un cruce de algunos de los acontecimiento históricos más importantes de la región", dijo un representante de UNESCO en París a Reuters. "Es extremadamente importante simbólicamente y estamos muy preocupados", agregó.
La UNESCO cree que cinco de los seis sitios en Siria que son patrimonio mundial, como la antigua ciudad de Palmyra en el desierto, la fortaleza medieval Crac des Chevaliers, y partes antiguas de Damasco, se han visto afectados por la lucha.
Crac des Chevaliers, un castillo casi intacto que se remonta a las Cruzadas ubicado en una montaña en la provincia de Homs, rechazó olas de ataques medievales pero no pudo soportar los modernos explosivos. Imágenes de vídeo muestran lo que parece ser daños de mortero o artillería en sus almenas construidas en el siglo XIII.
Preocupados por el riesgo de saqueos en sitios arqueológicos, la UNESCO pidió a Interpol y a países vecinos que detengan cualquier contrabando de artefactos. "Claro que la prioridad es proteger a los civiles, pero el patrimonio de Siria es también extremadamente importante porque es parte de la identidad del país", dijo un representante de la UNESCO.
"La pasada experiencia con Irak nos ha mostrado cuánto daño se puede causar a la identidad de un pueblo", dijo, refiriéndose al saqueo del museo de antigüedades de Bagdad tras la invasión estadounidense en 2003 que derrocó a Sadam Husein.
Coherencia religiosa rota
En Alepo, los rebeldes dicen tener el control de casi la mitad de la Ciudad Vieja, sobre todo hacia el este. En tanto, las fuerzas del Gobierno y la milicia controlan el zoco principal, la mezquita de Ummayad y el premio mayor de Alepo: la ciudadela.
A la distancia, la fortaleza medieval de medio kilómetro de ancho se eleva sobre la ciudad. Sus enormes puertas de madera fueron rotas por la milicia y ahora no se puede acceder a sus alrededores inmediatos. Los residentes dicen que francotiradores se han posicionado en las finas ventanas de piedra, construidas originalmente para arqueros.
Y una guerra civil entre un presidente de la minoría alauí, una rama de los chiíes, contra una mayoría en gran parte suní ha roto el delicado balance sectario en la Ciudad Vieja, donde grupos religiosos han vivido juntos durante siglos.
Saeed Ali, otro joven rebelde en Jedeide, dice que los residentes del barrio cristiano de Alepo apoyan a Asad. "Todos los cristianos se ofrecen a disparar Kalashnikovs contra nosotros", afirmó, pateando casquillos de balas que yacen en el suelo. "Los kurdos de la Ciudad Vieja están con Asad también. Hasta las mujeres combaten", comentó. Los residentes suníes dicen que sus propios tesoros son deliberadamente atacados.
Ahmed Ibrahim, un electricista que también trabaja en el mantenimiento de las mezquitas Mamluk del siglo XIV de Alepo, dice que Asad alentó las tensiones sectarias para promover la idea de que está luchando contra terroristas. Mientras Ibrahim contaba sobre los daños a las mezquitas, un avión de combate sobrevoló la zona, disparando contra un distrito cercano.

El hombre se refugió en un hueco.
"Judíos, cristianos y musulmanes saben que Dios los está observando", dijo Ibrahim, un devoto que mantiene su barba prolija y usa togas largas. "Asad lo ha olvidado", concluyó.


 

 


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