Terrorismo

Domingo, 26 de Marzo de 2017

24/3/2012 (El Pais - España)

¿Por qué a pesar de los antecedentes no se neutralizó a Merah?

Por un lado, la información eran tranquilizadora: Mohamed Merah estaba fichado por los servicios de inteligencia franceses desde 2011 y eso permitió la identificación rápida. Por otra, hay una pregunta: ¿La Dirección Central de Inteligencia (DCRI, en sus siglas en francés) podría haber neutralizado a semejante terrorista en potencia?

El ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, ha roto el fuego este jueves en la emisora de radio Europe 1: “Entiendo que nos podamos preguntar si ha habido un fallo o no. Como no lo sé, no puedo decir qué clase de fallo pudo haber. Pero habrá que aclararlo”. Durante su conferencia de prensa, el miércoles, el fiscal de París, François Molins, también derivó a la DCRI.

Análisis: El lobo solitario, nuevo modelo de yihad
En la sede de la central de inteligencia, los policías, cuya obligación es anticipar los acontecimientos, sintieron desde el miércoles que iban a estar en el punto de mira. Y pusieron en marcha una estrategia de defensa. “Un caso como el de Mohamed Merah es lo más difícil para nosotros”, explica un responsable. “Se autorradicalizó, actuaba por su cuenta. Si el tipo madura su proyecto en solitario, no podemos explorar su inconsciente. Esto vale para el terrorismo y para el derecho común, por otra parte”.

Mohamed Merah sería, entonces, un lobo solitario. Realizó varios viajes a Afganistán y Pakistán en 2010 y 2011, pero sin recurrir a ninguna red, según el fiscal Molins. A raíz de sus viajes, la DCRI lo incluyó en sus ficheros y lo interrogó. “Fue incluso convocado en noviembre de 2011 por un servicio regional de inteligencia, para que explicara de forma más precisa qué había ido a hacer a Afganistán y Pakistán”, explicó Claude Guéant el miércoles. “Entonces argumentó, con todo un despliegue de fotos, que había ido a hacer turismo”.

“Cuando un individuo regresa de ese tipo de viajes, observamos su comportamiento”, confirma un policía de la DCRI. “Según el caso, se evalúa, se investiga y hacemos un informe. Pero que adopte una actitud radical ante la religión no hace de él un terrorista”. Si el hombre se hace notar en Internet, o contacta con otras personas señaladas, la vigilancia pasa a una fase superior. Pero en el caso de Mohamed Merah, un policía destaca su gran discreción. “Los investigadores que expurgan sus contactos telefónicos desde el martes no han encontrado nada que llevarse a la boca”.

Los individuos señalados por sus viajes sospechosos a Pakistán o Afganistán suman varios centenares. Estar “señalado” no implica automáticamente las escuchas telefónicas o la vigilancia de las comunicaciones en Internet. “Ningún servicio puede vigilar a centenares de personas”, explica el criminólogo Alain Bauer. “No podemos saber qué hacen en el día a día”, confirma un magistrado especializado. Surge además la cuestión del respeto de la vida privada y la intimidad de la correspondencia. “No podemos vigilar abusivamente a alguien que no ha demostrado su peligrosidad”, recuerda Floran Vadillo, investigador en Burdeos y especialista en cuestiones de inteligencia.

Estas explicaciones resultan creíbles si Mohamed Merah hubiera actuado efectivamente en solitario. Las primeras revelaciones sobre el perfil de su hermano, detenido hace algunos años en el marco de una investigación sobre redes de envío de yihadistas a Irak, podrían hacer tambalearse la versión oficial. Por lo que respecta al vínculo con los medios salafistas de Toulouse, Guéant se ha anticipado las críticas, el jueves, en la cadena RTL. “La gente que se ha implicado en el movimiento salafista en Toulouse, y en todo el país, y que la DCRI sigue de muy cerca, no manifiesta su propensión o inclinación al asesinato. En la trayectoria de los salafistas de Toulouse, y en la de Mohamed Merah, jamás apareció una tendencia criminal”.

“Hagamos lo que hagamos, siempre se nos echan encima”, dice con amargura un responsable de la DCRI. “Cuando detenemos a alguien antes de que pase a la acción, todas las organizaciones de derechos humanos y los abogados se nos abalanzan. Todo el mundo asegura que es una fabricación de la policía”, dice otro.

“Hagamos lo que hagamos, siempre se
nos echan encima”, se lamenta un investigador
El sistema antiterrorista francés, en efecto, es muy criticado. Descansa en gran parte sobre el articulo 421-2-1 del código penal, que dispone que “constituye un acto de terrorismo participar en un grupo organizado donde hay un acuerdo previo para la preparación” de un acto terrorista. En estos últimos años, la DCRI ha multiplicado las detenciones preventivas en el entorno del islamismo radical. El código penal deja así cierta laxitud a los policías y a los magistrados. La Liga de Derechos del Hombre ha denunciado recientemente el proceso previsto el 29 y 30 de marzo contra Adlène Hicheur, un médico franco-argelino que conversaba regularmente por Internet con un presunto miembro de Al Qaeda en el Magreb Islámico. Su abogado, Patrick Baudouin, ha denunciado “la deriva del antiterrorismo”: “Nunca hubo la intención de poner en marcha un proyecto concreto”.

Queda por ver si la polémica rebotará en el terreno político. El jefe de la DCRI, Bernard Squarcini, ha sido objeto de polémica, sobre todo por haber sido investigado el asunto de las facturas telefónicas de Le Monde, pero estas críticas no han puesto en cuestión la eficacia de la DCRI. Floran Vadillo, que trabaja en la fundación Terra Nova, próxima al Partido Socialista, defiende “el buena profesionalismo del antiterrorismo en Francia”. Pero un responsable socialista se pregunta: “Squarcini dice que la estrategia de anticipación de la DCRI es un éxito porque no ha habido atentados en suelo francés desde 2008. Si tiene razón, el caso de Toulouse y de Montauban es un fracaso para el servicio”.

 

 


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