Medio Oriente

Sabado, 25 de Marzo de 2017

6/1/2012 (Aurora Digital - Israel)

Los Hermanos Musulmanes en el Mundo Árabe

El comportamiento de los Hermanos Musulmanes, en los diferentes países árabes, ha sido influenciado por una tensión básica entre el objetivo final del movimiento, de establecer un Estado conducido de acuerdo con la ley islámica (Sharia'h) y la necesidad de exhibir un cierto grado de pragmatismo y flexibilidad en relación a la necesidad del grupo para adaptarse a las condiciones sociales y políticas de cada nación. Por lo tanto, no puede considerarse como uniforme en todo el mundo árabe porque se maneja de manera distinta en cada país, de acuerdo con las circunstancias y limitaciones locales. Sin embargo, existen conexiones y hay un cierto aprendizaje común dentro del movimiento en Egipto, en otros países de Oriente Medio y en el mundo.
La ideología de los Hermanos Musulmanes se basa en una visión del mundo según la cual “el Islam es la solución” para todos los problemas individuales, sociales y políticos. Instituir el “orden mundial musulmán” completo será posible, de acuerdo con el movimiento y sus fundadores, mediante un proceso a largo plazo de múltiples etapas. A través de la educación, comenzará con el nuevo individuo musulmán, progresará hacia su familia, de su familia hacia la sociedad en general y de allí a un nuevo orden mundial islámico. Obtener el poder político incluye ganar las elecciones y la formación de un Estado que se conduzca de acuerdo con la ley islámica, la liberación de los países islámicos del yugo extranjero, unirlos en una sola entidad islámica y la difusión de los valores islámicos en todo el mundo sobre las ruinas del Occidente liberal. Sobre cómo poner en práctica esta ideología está sujeto a una amplia gama de interpretaciones, hay dentro del movimiento facciones pragmáticas, conservadoras y extremistas.
Los Hermanos Musulmanes son la fuerza política mejor organizada de Egipto. También cuentan con un amplio sistema socio-económico (da'wah), construido a través de los años en función de la ideología fundamentalista del movimiento. Luego que el régimen de Mubarak fuera derrocado; los Hermanos Musulmanes se encontraron en una posición mucho más aventajada para obtener el poder, que cualquiera de las otras organizaciones que participaron en las protestas en la plaza Tahrir, como se refleja en su éxito en dos de las tres rondas de las elecciones para la Asamblea del Pueblo.

Los Hermanos Musulmanes en Egipto
Los Hermanos Musulmanes fueron fundados en Egipto por Hassan al-Banna, a principios del siglo XX. Con los años, creció hasta convertirse en el más grande y mejor establecido de los movimientos de los Hermanos Musulmanes en el Medio Oriente - y más allá-, y una de las fuerzas principales del islamismo político. El éxito de los Hermanos Musulmanes en Egipto se basa en una combinación de ideología, política y trabajo social. Ideológicamente, es percibido como una auténtica respuesta a la hegemonía de la “ocupación occidental”, y atrajo a sus seguidores entre la gente que se ha decepcionado de otras ideologías. También encontró un punto de apoyo en la clase media urbana educada con su amplio sistema socio-económico, el da'wah, en la batalla por las mentes y los corazones. Se centró en responder a los problemas del hombre de la calle a través de sus amplios programas de bienestar social, que incluyen la educación y el cuidado de la salud, junto con la predicación en



su red de mezquitas. A menudo, ha suplantado a las instituciones disfuncionales del Estado y se convirtió en una red social efectiva para la difusión de ideas religiosas y políticas.
Los Hermanos Musulmanes en Egipto son hostiles a Israel debido a su ideología fundamentalista. El movimiento se refiere a toda la tierra de Palestina como un legado islámico (Waqf), rechaza el derecho del Estado de Israel a existir, promueve la jihad sin compromisos contra el Estado judío, y rechaza absolutamente los tratados de paz y la normalización con Jerusalén. Además, es consistentemente antisemita y propaga el antisemitismo, enraizado en el Islam o basado “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. Públicamente, sin embargo, a veces se presenta a sí mismo como moderado y pragmático, ya que considera importante su imagen frente la comunidad internacional.
Los Hermanos Musulmanes se oponen al terrorismo global de Al-Qaeda, pero apoyan las acciones violentas llevadas a cabo por las redes islámicas contra la “ocupaciones” occidentales en Irak, Afganistán y otras partes. En cuanto a la utilización de la violencia en el conflicto palestino-israelí, ellos apoyan el terrorismo, empleado por Hamás, su rama palestina. Tanto dentro como fuera de Egipto, los Hermanos Musulmanes mantienen estrechas relaciones con Hamas y le proporcionan propaganda política, y apoyo financiero.
Los Hermanos Musulmanes no son un movimiento monolítico, tienen elementos pragmáticos y moderados, incluyendo a aquellos que realmente tratan de combinar el pragmatismo, la verdadera democracia y la tolerancia política con el Islam. Sin embargo, a nuestro juicio, el peso conjunto de estos elementos, por lo menos en esta etapa, es menor que el de los factores más conservadores y radicales. Esto se refleja claramente en el encumbramiento del conservador Mohammed Badie en la posición más alta de la Conducción General.
Después de que Mubarak fuera derrocado, los Hermanos Musulmanes, que habían sido declarados ilegales por el régimen, se convirtieron en una fuerza política legítima y la mejor organizada en ese país. Obtuvieron una arrolladora victoria en las dos primeras de las tres rondas electorales para la Asamblea del Pueblo (la Cámara Baja del parlamento egipcio): de acuerdo con los informes, el partido Libertad y Justicia, impulsado por los Hermanos Musulmanes, obtuvo el 40% de los votos en la primera ronda y el 47% en la segunda. Los salafistas del partido El -Nour, con su ideología rígida, radical, ultra-conservadora, ganaron un 20% tanto en la primera como en la segunda ronda. Los partidos liberales que participaron en las protestas en la plaza Tahrir fueron derrotados categóricamente.
El éxito de los Hermanos Musulmanes en las elecciones de mayo puede representarle un dilema, en relación a unirse, o no, con los salafistas. A nuestro juicio, en esta etapa, el movimiento podría preferir desvincularse de los salafistas, a pesar de su victoria en las urnas. Podría preservar su fachada moderada, intentando formar una coalición con los partidos laicos y colaborando tácticamente con el ejército para crear controles y equilibrios y compartir el poder dentro de las instituciones del gobierno. Lo haría, sin perder de vista sus objetivos a largo plazo, apoyándose en su fuerza en el parlamento, lo que le permitiría influir en la naturaleza de la constitución y usar esto, a su vez, para influenciar en las relaciones entre la religión y el Estado y el estatus del ejército dentro del sistema de gobierno.

 

 


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