Internacional

Mi�rcoles, 29 de Marzo de 2017

26/12/2011 (Excelsior - México)

Mueren 40 en ola de atentados en iglesias de Nigeria

MADALLA, 26 de diciembre.– Una ola de atentados, la mayoría contra iglesias y reivindicados por la secta islamista Boko Haram, dejaron al menos 40 muertos el sábado y ayer, día de Navidad.

Estos atentados, condenados por El Vaticano como el fruto de un “odio ciego y absurdo”, tuvieron lugar tras dos días de enfrentamientos entre miembros de Boko Haram y fuerzas del orden en el noreste, que dejaron unos 100 muertos.

El atentado más sangriento, con 35 fallecidos según el último balance, se produjo en el exterior de la Iglesia católica de Santa Teresa en Madalla, cerca de Abuya, la capital de Nigeria, al término de la misa de Navidad.

El atentado provocó escenas de caos y dañó la iglesia. Jóvenes llevados por la ira encendieron dos hogueras y amenazaron con atacar una comisaría de policía de los alrededores.

Los agentes dispararon al aire para dispersar a la gente y cerró una importante carretera.

Poco después se registró un ataque contra una iglesia evangélica de Jos, epicentro de los enfrentamientos intercomunitarios en el centro del país, según un responsable local y otros testigos.

“Una bomba estalló en la iglesia Mountain of Fire. Un policía que vigilaba la iglesia murió y tres coches ardieron”, explicó Pam Ayuba, portavoz del gobierno del Estado de Plateau, del cual Jos es la capital.

En Damaturu, en el noreste, un kamikaze murió al chocar su vehículo contra un convoy de los servicios secretos de la policía, dejando un saldo de tres agentes fallecidos, según una nota del organismo.

Otra explosión en una rotonda sacudió el domingo Damaturu, mientras que el sábado estalló un artefacto en una iglesia de Gadaka, en el noreste, ante la que se encontraban fieles, afirmaron varios testigos.

Damaturu y Gadaka están en el estado de Yobe, que sufrió una ola de ataques esta semana.

Grupo musulmán se adjudica la autoría y promete más

Boko Haram, un grupo que promueve la creación de un Estado islamista en Nigeria y al que se le imputan la mayoría de actos violentos en el norte del país, de mayoría musulmana, reivindicó la ola de
atentados cometidos el sábado y ayer.

“Somos responsables de todos los ataques de los últimos días, incluida la bomba contra la iglesia de Madalla”, dijo en declaraciones telefónicas un portavoz de la secta, Abul Qaqa.

“Continuaremos lanzando ataques como éstos en el norte del país en los próximos días”, advirtió la fuente.

El gobierno de Nigeria confirmó la autoría de Boko Haram en estos ataques, que calificó de “cobardes” y “premeditados”.

El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan dijo que “estos actos de violencia contra ciudadanos inocentes son una afrenta injustificada contra nuestra seguridad y la libertad colectivas” y que “el gobierno no vacilará en su determinación de traducir a la justicia” a quienes los perpetraron.

“Es como si se hubiera lanzando una guerra interna contra el país. Debemos estar realmente a la altura y enfrentar la situación”, declaró por su parte el ministro encargado de la policía, Caleb
Olubolad.

Condena internacional

El gobierno de Estados Unidos, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Giulio Terzi, y el jefe de la diplomacia británica, William Hague, también condenaron los ataques.

La Casa Blanca condenó los atentados y denunció la “violencia gratuita y las trágicas muertes el día de Navidad”.

“Estamos en contacto con los responsables nigerianos por lo que parecen ser, por ahora, actos terroristas”, declaró la Casa Blanca en un comunicado.

En tanto, El Vaticano considera que los atentados son actos “absurdos”, que demuestran un “odio ciego, que no tiene respeto alguno por la vida” y alimenta el odio y la confusión, afirmó el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

Los heridos en una iglesia pidieron la extremaunción

Cuando la bomba estalló ayer en la iglesia nigeriana donde se encontraban, al final del oficio de Navidad, algunos heridos se precipitaron hacia un sacerdote para recibir la extremaunción y otros corrían para guarecerse en medio de gritos y de humo.

“Era realmente terrible”, cuenta el cura Christopher Barde. “Algunas personas vinieron hacia mí. ¡Padre bendígame! Idealmente
–explica– es lo que hacen los católicos, bendecir a los enfermos. Eso les da fuerza. Si el herido muere, eso lo reconcilia con Dios.”

El atentado más sangriento de ayer golpeó la iglesia de Santa Teresa en Madalla, a las afueras de la capital, Abuya.

El sacerdote Christopher Barde y otros religiosos prestaron ayuda a los heridos. Antes de la llegada de las ambulancias suplicaron a los fieles que usaran sus coches para evacuarlos, pero el pánico y el miedo a otra explosión hicieron huir a todo el mundo.

Otro cura, Isaac Achi, apunta con el dedo a los coches calcinados de las inmediaciones de la iglesia. “Ve, muchos de los vehículos se incendiaron. Los propietarios no pudieron salir de ellos. En el coche que ve allí, en la carretera, es una familia entera. Cinco personas murieron en su interior.”

Benjamin Ekwegbali, un asistente social de la iglesia relata que “acababa de pasar por delante de la iglesia cuando oí una explosión. Un ruido muy fuerte. Todo estaba oscuro, había fuego, la gente corría en todos los sentidos”.

 

 


© Confederación de Comunidades Judias de COLOMBIA 2011 - Diseño y Programación Flikier Publicidad