Israel

Domingo, 26 de Marzo de 2017

25/12/2011 (Aurora Digital - Israel)

24 horas en la vida de Israel

Desde hace años algunos israelíes piensan que se acerca el fin del mundo. No el geográfico, por cierto, sino el cultural y, en cierta medida, el científico.
Quienes emplean el tiempo libre en ver televisión encuentran cada vez con más frecuencia que nuestra vida es superficial: invadieron la pantalla con concursos de diverso pelo y color: baile, canto y cocina, entreverados como en el tango “Cambalache“. Como no alcanzaba, pasaron luego a tener niños como protagonistas y ahora cabe esperar que en próximas etapas, los participantes sean jubilados y luego bebés.
El que no pudo encontrar novia o novio por sus propios medios, la televisión lo ayuda con programas insoportables, en los que “dramáticamente” participan no solamente solteros residentes en el país sino también del exterior.
Mas aquí no termina la cosa, recién comienza. A estos engendros les agregaron otros no menos huecos, en forma de competencia en la que se van eliminando participantes, según la votación del público o de un jurado o por lo que sea, con transmisiones interminables, prácticamente todos los días en horario central no sea cosa que a alguien se le escape la posibilidad de verlos.
Ni que hablar de la última creación genial: un grupo de mujeres millonarias que hacen alarde del dinero que tienen, en su mayoría no porque lo ganaron honradamente, sino por el hecho de estar casadas con millonarios, de por si una “virtud” nada despreciable.

Obligan a revisar los pronósticos
En medio de este panorama pobre, llegó el fin de semana último con hechos que obligan a revisar los pronósticos. Comenzó el sábado de tarde con la transmisión en directo de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Química al Prof. Dan Shechtman, del Tejnión de Haifa. No solamente fue el único que recibió el galardón en exclusividad, sino que en el discurso, siempre acartonado del comité que lo hizo acreedor a la distinción destacaron el hecho que nadó contra la corriente a pesar de que durante largos años colegas se burlaron de él en forma pública. Elogiaron no solamente su trabajo de investigación sino la perseverancia y el hecho de haber ignorado las críticas.
Shechtman se sumó así a otros nueves israelíes que obtuvieron el codiciado premio, tres de ellos en la misma disciplina que él.
Esa misma tarde supimos que Lee Korzitz, se adueñó del primer lugar en el campeonato mundial de surf de la categoría RS:X que se disputaba en Perth, Australia No aflojó hasta que consiguió, horas después, la medalla de oro y el lugar en los próximos Juegos Olímpicos de Londres. La joven deportista obtuvo así el merecido premio a la constancia.
Es que una grave lesión amenazó no solamente con obligarla a retirarse sino que puso en peligro el hecho que vuelva a caminar.
El presidente del Estado, Shimon Peres, la llamó para felicitarla: “Si tuviese largos brazos, los enviaría hasta Australia para abrazarla en nombre del país. Ud. es la primera israelí que obtuvo dos veces el campeonato mundial. Estamos orgullosos por este importante logro.”
Cuando todavía escuchamos las declaraciones telefónicas de Korzitz desde la lejana Australia, recibimos la noticia de otro premiado en química: el Prof. Ashraf Brick, de la Universidad Ben Gurión de Beer Sheva, fue declarado ganador del premio anual que concede la Sociedad de Química de Israel a un investigador



joven, menor de 40 años, por descubrimientos excepcionales. Nos enteramos que este científico en el pasado ya mereció distinciones y becas no solo nacionales sino internacionales, por lo que, quién sabe, de pronto estamos frente al futuro ganador del Nobel.
Su artículo titulado: “Total chemical synthesis of di-ubiquitin chains” apareció en una importante publicación profesional y el prestigioso semanario de la Asociación Americana de Química, lo calificó como uno de los mejores del año 2010.
Mientras que tanto se habla acerca de la necesidad de fortalecer lo que en Israel se llama periferia, o sea los sitios apartados del centro, viene un académico de Ben Gurión a reafirmar esta consigna: invertir en la educación trae réditos y la distancia física no tiene peso alguno si los jóvenes tienen alicientes para continuar adelante.
La jornada finalizó con la noticia proveniente de Kazajtán. Allí fue lanzado al espacio el satélite Amos 5. Pertenece a una compañía privada y su misión es en el ámbito de las telecomunicaciones. La empresa alquila sus servicios a compañías del ramo para transmisiones de televisión y telefonía. Antes de ser lanzado ya estaba firmado un primer contrato en Africa para proveer servicios por cerca de 28 millones de dólares.
Estas no fueron 24 horas comunes en la vida del país. No todos los días se dan acontecimientos de este tipo. Aún así, sirven como referencia para llevarnos a entender que las tonterías no se adueñaron por completo del orden del día.
Mal que les pese a quienes tienen como objetivo aumentar la venta de televisores, teléfonos celulares y jabón, hay israelíes que tienen cosas mejores para hacer mientras ellos elucubran la manera de obligar a la población a sentarse delante de la pantalla.
Además, afortunadamente, aún no se conceden premios, por lo menos de cierta importancia, a quienes piensan que lo mejor para sus vidas es “alcanzar la fama” tomando parte en uno de estos engendros, esperando que luego les llegarán las ofertas para actuar, por lo menos, en películas de Hollywood, junto a Richard Gere y Julia Roberts.

El trabajo silencioso
Pensamos en los miles de científicos, ingenieros, médicos, académicos y expertos, en numerosas disciplinas, que están, mientras el lector concentra su vista en esta página, llevando a cabo investigaciones con el objetivo de mejorar la vida del hombre en el planeta y no solamente en Israel. Alcanza con ver las numerosas publicaciones en revistas especializadas de renombre que recogen sus trabajos y los difunden a la comunidad global.
Ni hablar de los músicos, escritores, poetas, actores, pintores, escultores y artistas en general, que crean en forma permanente para atraer al público a salas de teatro y conciertos, a museos y galerías, exhibiendo un genio excepcional.
Como dice el himno de Israel: aún no está perdida la esperanza. Cuando veamos o escuchemos los comentarios sobre uno u otro programa con los “famosos” que no son tales, recordemos que no son ellos los que traen prestigio al país sino los otros, los olvidados, que cumplen con su labor en silencio y cada tanto aparecen en la “vitrina” de los medios de comunicación para luego desaparecer hasta que los vuelvan a rescatar del anonimato porque uno de sus trabajos mereció el reconocimiento internacional. Solamente cabe desear que estas 24 horas se repitan con asiduidad haciendo olvidar, aunque sea por poco tiempo, la superficialidad que nos invade.

 

 


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