Mundo Judío

Viernes, 24 de Marzo de 2017

28/12/2016 (Hamerkaz - Colombia)

El abrupto final de la comunidad judía de Iraq

MARCOS PECKEL*

Shafiq Ades era un acaudalado judío en la ciudad iraquí de Basra, dueño del único concesionario de Carros FORD en la ciudad. Su negocio era próspero, su vida buena. Sin embargo un buen día de Septiembre de 1948 fue arrestado, acusado de “Sionista” y de vender carros a Israel. Juzgado sumariamente fue condenado a muerte, sus propiedades y las de su familia confiscadas y ahorcado en la plaza pública, su cadáver colgado en la intemperie varios días como escarmiento.

Fuera de la tierra de Israel no hay quizás territorio alguno en el planeta que haya tenido mayor continuidad de vida judía que Iraq, el otrora Mesopotamia o Babilonia, tierra de la cual hace poco menos de 4 mil años partía el patriarca Abram a la tierra prometida, cambiando su nombre a Abraham –Padre del pueblo-. Fue en estas tierras en la que el pueblo judío gracias a la sabiduría del profeta Ezequiel, cuya tumba aún se encuentra al sur de Bagdad, aseguró su supervivencia durante los años del primer exilio entre 583 y 538 AC y el posterior retorno a Sion gracias al decreto del rey de Persia Ciro el Grande. Fue Babilonia cuna del TALMUD la magna obra de nuestros códigos legales, La Babilonia de las grandes Yeshivot de Sura y Pumbedita en las que generaciones de sabios desarrollaron nuestra ley y tradiciones, con las que el gran Rashi desde Meinz y otros eruditos judíos deesde Europa mantuvieron una copiosa correspondencia, la Babilonia de la institución de los “exilarcas”- jefes de la diáspora-.

Las comunidades judías de Mesopotamia deslumbraron al gran viajero judeo-español Benjamín de Tudela quien en el siglo XIII descubrió su riqueza espiritual y describió sus instituciones: “40 mil judíos , 28 sinagogas, 10 yeshivot, y exponentes máximos de la medicina, la farmacia y la orfebrería”.

Antes de la segunda guerra mundial unos 130 mil judíos habitaban el recientemente independizado Reino de Iraq. Su primer rey fue Feisal Ibn Hussein quien en 1919 había firmado con Jaim Waizman un acuerdo de cooperación mutua entre el sionismo y el movimiento nacional árabe y su primer ministro de hacienda y finanzas fue el judío Sassoon Hezkel, miembro de una gran dinastía y estirpe que terminaría emigrando a la India. La Bagdad de 1930 era una ciudad de 220 mil habitantes de los cuales 80 mil eran judíos quienes descollaban en los campos de las artes, música, el servicio público, medicina y negocios. Los judíos de Iraq tenían su propio dialecto, hacían parte del tejido social de la nueva nación junto a sunitas, shiitas, cristianos y kurdos, el hebreo era uno de los seis idiomas reconocidos.

Sin embargo a comienzos de la década de los 40 Iraq se llenó de nazis, alemanes llegados al país a difundir la ideología del odio a los judíos, quienes encontraron un nuevo gobierno simpatizante del Nacional Socialismo Alemán. En Shavuot de 1941 estalla en Bagdad el pogrom de Farhud, una pequeña copia de la noche de los cristales rotos. 180 judíos fueron masacrados por las hordas enardecidas por el odio, miles de casas y negocios judíos fueron destruidos.

Pero fue tras la aprobación de la resolución de partición de la ONU el 29 de noviembre de 1947 que caía el telón sobre la comunidad judía de Iraq. 2500 años de presencia continua llegaban a su fin. Persecuciones, ataques, confiscaciones junto con las turbas en las calles gritando “muerte a los judíos”. En Julio 19 de 1948, apenas dos meses después de nacimiento de Israel Iraq reformó su código penal. Emitió la ley 51 que castigaba con 7 años de cárcel la anarquía, la inmoralidad, el comunismo y el nuevo crimen: “sionismo”. En marzo 3 de 1950 a los judíos les fue revocada la nacionalidad para poder así confiscar sus propiedades y cuentas bancarias.
Finalmente los judíos fueron expulsados del país. El régimen iraquí que había participado en la guerra del 48 contra Israel buscaba afanosamente deshacerse de sus judíos. Permitió su emigración a Israel en lo que sarcásticamente llamó “la bomba demográfica”; “Vamos a mandarles tantos judíos pobres y desahuciados que no van a resistir”.

En 3000 millones de dólares de hoy se estima el valor de las propiedades arrebatadas a los judíos iraquíes. El entonces ministro de relaciones exteriores de Israel Moshe Sharet acusó al gobierno de Bagdad de Saqueo de Estado y lo demandó antes Naciones Unidas. A finales de la década de los cuarenta un tercio de las compañías registradas en la cámara de comercio de Bagdad eran de judíos, manejaban el 45% de las exportaciones totales del país y el 75% de las importaciones. El efecto de las medidas tomadas contra los judíos fue devastador para la economía del país.

El Estado de Israel organizó la operación “Ezra y Nehemia”, evocando a los profetas que llevaron a los judíos de regreso a su tierra del exilio de Babilonia 2500 años antes. 120 mil judíos fueron transportados a Israel en el lapso de 18 meses entre 1950 y 1951 por tierra y aire, en pequeñas aeronaves de dos hélices contratados por el “Mosad le Alia Bet”, el mismo que llevó a los refugiados del nazismo a Israel, fueron transportados los judíos iraquíes a Israel. Shafiq Ades el concesionario de FORD en Basra no sería uno de ellos. Salían con la ropa que llevaban puesta. Muchos de ellos habían sido acaudalados, otros clase media, ahora todos casi que en la completa indigencia llegaban a las Maabarot –campos de refugiados- en Israel a unirse a aquellos que habían arribado de Yemen en la operación “Alfombra Mágica”, y a aquellos que en situación similar arribaron de Libia, Argelia y Marruecos.

En el nuevo Estado, su último y final destino prosperarían una vez más. Como ha demostrado la historia una y otra vez los judíos de donde sea que son expulsados exhiben una resiliencia única y en su nuevo hogar vuelven a levantarse y florecer individual y colectivamente. Los países que pierden a sus judíos casi nunca se recuperan. Iraq entre ellos.

 

 


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