Mundo Judío

Mi�rcoles, 29 de Marzo de 2017

2/11/2010 (Foro Judío - México)

Los otros - Simone de Beauvoir

Tres categorías estuvieron emparentadas, los negros, los judíos y las mujeres. Ellos eran " los otros".

La mujer.

La hembra lo era para Aristóteles en virtud de cierta falta de cualidades que si poseía el hombre. En la historia del Génesis, según palabras de Bossuet, Eva aparece extraída de un hueso superfluo de Adán. San Agustín declaró que la mujer es una bestia que no es firme ni estable. El hombre representa a la vez lo positivo y lo neutro, al punto que se dice "los hombres" para designar a los seres humanos. La mujer se determina y diferencia en relación al hombre, y no éste con relación a ella.

El negro.

El norteamericano blanco en la época de las leyes raciales, relegaba al negro al grado de lustrabotas y deduce de ello que sólo sirve para lustrabotas. Cuando se mantiene a un individuo o grupo de individuos en situación de inferioridad, es un hecho que es inferior. Un pobre blanco, en la época de las leyes racistas, tiene el consuelo de no ser un " sucio negro" y los blancos más afortunados explotan hábilmente ese orgullo.

El judío.

El problema judío, en su conjunto, es muy distinto del problema femenino o negro. Para el antisemita, el judío no es tanto un inferior como un enemigo, y no le reconoce ningún lugar propio en este mundo, más bien desea aniquilarlo.
Los judíos son " los otros" para el antisemita.

El otro.

La categoría del " el otro" es tan original como la conciencia misma. En las sociedades más primitivas, en las mitologías más antiguas, se encuentra siempre una dualidad que es la de lo mismo y de lo otro.

La alteridad es una categoría fundamental del pensamiento humano. Ninguna colectividad se define nunca como una si no coloca inmediatamente al otro enfrente de sí. Basta con que haya tres viajeros reunidos por casualidad en un mismo compartimiento para que los viajeros restantes se conviertan en "otros", vagamente hostiles. Para el aldeano, toda la gente que no pertenece a su aldea es sospechosamente otra. Para el nativo de un país, los habitantes de países que no son el suyo son "extranjeros". Lévi Strauss ha podido decir: " El pasaje del estado de naturaleza al estado de cultura se define por la aptitud por parte del hombre para pensar en las relaciones biológicas bajo forma de sistemas de oposiciones: la dualidad, la alternancia, la oposición y la simetría, aunque se presenten bajo formas definidas o vagas, no son tanto fenómenos que hay que explicar como datos fundamentales e inmediatos de la realidad social. El sujeto no se plantea si no bajo forma de oposición, pues pretende afirmarse como lo esencial y constituir al otro en in esencial, en objeto. Pero la otra conciencia le opone una pretensión recíproca. Cuando viaja, el nativo advierte, escandalizado, que en los países vecinos hay nativos que le miran a su vez como extranjero.

Rechazar las nociones del eterno femenino, del alma negra o del carácter judío, no es negar que hoy día haya judíos, negros y mujeres.

Pero habría que ponerse de acuerdo acerca del alcance de la palabra ser. La mala consiste en darle un valor substancial cuando tiene un sentido dinámico. Ser es haber devenido. Las ciencias sociales y biológicas ya no creen en la existencia de entidades inmutablemente fijas que definirían caracteres como los de la mujer, el judío o el negro, y ahora consideran que el carácter es una reacción secundaria ante una situación. Para Simone de Beauvoir entonces las mujeres, los negros y los judíos son nociones dinámicas cuyo significado se explica por las situaciones que tuvieron que afrontar y cuyo significado va a ir cambiando en la medida que se modifiquen sus circunstancias.

( Extractos del libro El Segundo Sexo, 1- Los hechos y los mitos.).

 

 


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