Israel

Sabado, 25 de Marzo de 2017

10/9/2014 (Nuevo Herald - Miami)

Israel y la libertad

ROLAND J. BEHAR

Israel no tiene constitución. Es un estado laico donde se respeta la separación de la religión del estado. Pese a su laicidad, la ética y la moral que orientan al país y a los judíos en general están basadas, fundamentalmente, en las enseñanzas de la Torá entregada a los judíos hace más de 3000 años.

Uno de estos pilares son el aprecio, promoción y respeto por la libertad individual.

Por sólo mencionar las dos festividades más importantes: Pésaj y Jánuka, estas celebran la libertad. Pésaj, celebración fundacional del pueblo hebreo, relata la salida de Egipto en libertad, con la ayuda de D-os y en camino hacia la “Tierra Prometida”. Jánuka festeja la victoria de los Macabeos en defensa de su libertad religiosa frente a la imposición de las creencias helénicas impuesta por los invasores de turno en la tierra de Israel.

En los fundamentos del judaísmo se considera la libertad de expresión hasta el punto de mantener como práctica el análisis y discusión incluso de los textos de la Torá. Quizás por no practicar el proselitismo o por haber sufrido en carne propia la persecución religiosa a través de la historia, los judíos entienden, respetan y aceptan la diversidad. Preconizan la libertad del individuo de creer en lo que prefiera y de practicar la religión de su predilección. La consecuencia es que el estado judío entiende, acepta y respeta el derecho inalienable que todo ser humano tiene a la libertad que ningún Estado o gobierno pueden arrebatar.

Los Diez Mandamientos están grabados de manera permanente en el carácter judío. Su simple cumplimiento establece límites de convivencia social que estimulan el aprecio a la libertad, con la posibilidad de expresar su individualidad dentro de un marco de respeto al derecho del prójimo a su libertad.

De hecho, los mandamientos originales en conjunto con las 613 reglas que gobiernan la vida judía se conforma un código que modera este ejercicio de la libertad en diversos campos. Ejemplos de esto lo vemos con el uso de la palabra que demanda abstenerse de la calumnia e injurias verbales a otras personas y el respeto a la propiedad privada, premisas estas imprescindibles para el ejercicio de la libertad.

Hago hincapié en el respeto a la propiedad privada que el judaísmo defiende como elemento imprescindible para el logro de la libertad individual.

Muchas religiones y filosofías ven e identifican a la pobreza y la renuncia a la riqueza como el único camino moral para alcanzar la espiritualidad y la bondad. El judaísmo no condena el deseo de superación individual –incluyendo el económico– como un comportamiento humano que debe ser erradicado. ¡Todo lo contrario! Israel es el vivo ejemplo de los resultados de los esfuerzos individuales de sus ciudadanos bajo un estado de derecho elegido y gobernado democráticamente y donde nadie está por encima de la ley.

El origen hay que buscarlo en el sencillo entendimiento judío, basado en sus propias escrituras (Torá) cuando prescribe que el instinto natural en el ser humano necesita ser educado y no reprimido.

Hay muchos más mandamientos con respecto a la riqueza que con respecto a cualquier otra necesidad humana. El concepto de tzedaká obliga al más rico a cooperar con el más pobre para cumplir con la justicia divina a través de sus manos, sin alardear de ello.

La historia de la civilización y la lucha por la libertad individual está cundida de protagonistas judíos que hicieron grandes aportes en su defensa en todos los confines del planeta. En la práctica Israel hoy es símbolo de lo que es vivir bajo un estado de derecho, en libertad, independientemente de raza, religión, origen étnico, orientación sexual o preferencias y opiniones políticas. Aun bajo la amenaza de su destrucción por fuerzas retrógradas enemigas de la libertad. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

 

 


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