Conflicto palestino-israelí

Sabado, 25 de Marzo de 2017

17/-1/2014 (El Espectador - Colombia)

El fracaso de Hamás

No es de extrañar que Hamás haya rechazado la reciente tregua propuesta por Egipto y aceptada por Israel. El movimiento islamista ha lanzado más de un millar de misiles a Israel y no ha podido matar una sola persona, lo cual lo priva de tener un trofeo que mostrar y lo único a su disposición como arma propagandística son las víctimas civiles palestinas. Hamás prefiere continuar el enfrentamiento para martirizar a la población de la Franja de Gaza y a costa de ella aparecer como el “adalid de la resistencia palestina”.

Qué frustración deben sentir los líderes de Hamás, ocultos en las profundidades de sus búnkeres climatizados al ver cómo la Cúpula de Hierro, el sistema antimisiles creado en Israel, destroza sus cohetes antes de que estos hagan impacto en sus objetivos.

El éxito de Hamás, el único, ha sido desatar el consabido circo mediático, que manipulando y tergiversando los hechos no pierde oportunidad de demonizar al Estado judío. Analistas en estas mismas páginas, que no han pisado la región, fungen como expertos y su prosa sirve solamente para descuartizar la verdad y crear una inexistente realidad virtual afín a su ideología.

Desde la última tregua que firmó Hamás con Israel en 2012, tras la operación Pilar de Defensa, el movimiento islamista ha acumulado un formidable arsenal de sofisticados cohetes iraníes y sirios que pueden impactar cualquier rincón de Israel, ocultos en fortificados búnkeres y túneles, en los centros poblados, mientras la población civil, utilizada como escudo por Hamás, no dispone de un solo refugio donde resguardarse. Hamás, acrónimo de Herakat Al Mukawama al Islamyia (Movimiento de Resistencia Islámico), nació en Gaza en 1987 como una alternativa islamista a la vieja OLP (Organización para la Liberación de Palestina) de orientación secular y de izquierda liderada por Yasser Arafat.

Hamás no reconoce a Israel, no tiene una opción política frente al conflicto palestino-israelí y su única arma para mantenerse es la violencia. Los misiles y cohetes son una siniestra evolución de sus terroristas suicidas, que asesinaron a más de 1.000 civiles en Israel entre 2000 y 2005.

En Gaza, controlada por Hamás desde 2007, después de que el movimiento islamista expulsara a la Autoridad Palestina de la Franja, se ha instaurado un modelo islamista de sociedad con restricciones a la mujer y penas de cárcel a homosexuales. Poco ha hecho Hamás por los habitantes de la Franja.

Para Israel, estas operaciones en Gaza son una tragedia. No tiene alternativa sino defenderse, como lo haría cualquier Estado, ante los ataques no provocados de Hamás, con las consecuencias de víctimas civiles palestinas y las maniqueas condenas internacionales.
Hamás ha sido nefasto para el pueblo palestino y para la posibilidad de encontrar una paz negociada al conflicto con Israel. Cada cohete aleja más la posibilidad de que los palestinos tengan su Estado, al que tienen derecho. Les tocará a los mismos palestinos exorcizar a Hamás de su seno, de lo contario seguirán siendo carne de cañón para esta organización considerada terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y varios países más.

 

 


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