Medio Oriente

Mi�rcoles, 29 de Marzo de 2017

26/9/2010 (El Tiempo - Colombia)

Sí a Israel, sí a Palestina

por Marcos Peckel

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Ante la histeria mediática que ha causado el debate sobre el Estado palestino, es necesario poner las cosas en su real dimensión, qué exactamente es lo que se va a decidir en la ONU y qué efectos podría tener sobre el conflicto palestino-israelí.
El viernes pasado, cuando ambos líderes presentaron su visión del conflicto, será recordado como uno de los más memorables en la historia de la asamblea general de la ONU.
Dos Estados para dos pueblos es la solución que desde hace décadas es aceptada por la comunidad internacional. Las fronteras entre los dos, también universalmente aceptadas, serían, con leves modificaciones para negociar, las que existían en la región antes de la guerra de los seis días, conocidas como "fronteras del 67", que en aquellos días eran entre Israel y Gaza, bajo control egipcio, e Israel y Cisjordania, bajo soberanía jordana.
El principal escollo para avanzar en la negociación ha sido la división palestina entre Hamas, grupo radical islámico que controla Gaza, y Fatah, que gobierna Cisjordania. Hamas se niega reiteradamente a reconocer a Israel, a aceptar los acuerdos previamente firmados y a renunciar al terrorismo. Este grupo ha convertido a Gaza en un bastión de ataques contra poblaciones israelíes, y, en recientes declaraciones de uno de sus voceros, ha manifestado su oposición a que Abbas lleve a la ONU el tema del Estado palestino, pues este sería creado "solo en Cisjordania y Gaza y no en toda Palestina".
Las negociaciones nunca han sido ni serán fáciles, pues los asuntos en disputa son extremadamente complejos, reflejo de las narrativas de ambos pueblos, su historia, su religión y su derecho legítimo a este pequeño territorio de 20.000 kilómetros cuadrados.
Para lograr un acuerdo de paz justo y duradero es imperativo que ambas partes hagan compromisos y concesiones en los temas centrales: fronteras definitivas, Jerusalén, seguridad, asentamientos y refugiados.
Actos unilaterales como el realizado por el presidente palestino, Mahmud Abbas, al solicitar que Palestina sea reconocido como Estado miembro de la ONU, son contraproducentes, ya que agregan un factor más de complejidad a las negociaciones, generan incertidumbre a un futuro proceso de paz y podrían conducir a interminables debates jurídicos, demandas y distracciones innecesarias. Adicionalmente, está siempre la posibilidad de que, como resultado de cualquier decisión que tome la ONU, estalle la violencia en los territorios, lo que sería nefasto tanto para Israel como para los palestinos, especialmente para los residentes de Cisjordania, que han gozado de un sólido crecimiento económico en los últimos años.
La ventana de oportunidad para la solución de dos Estados se reduce cada vez más. Esta tiene enemigos en ambos pueblos, que harían lo que sea por descarrilarla. Si algo bueno puede salir de la relevancia y visibilidad que le dio la asamblea general al conflicto palestino-israelí, sería un inmediato comienzo del proceso de negociación con un decidido acompañamiento de la comunidad internacional hasta lograr un acuerdo.
A Colombia, como miembro del Consejo de Seguridad, le corresponde el honor de ser protagonista en este trascendental debate. Nuestro país, con base en una larga tradición diplomática, ha adoptado la posición de privilegiar la negociación antes que acciones unilaterales. Con esto, Colombia, junto con otros países que han adoptado la misma posición, hace un importante aporte a la reanudación del proceso de paz que, sin duda, será una prioridad para las Naciones Unidas y la comunidad internacional.
A ambos pueblos les llegó el momento de la verdad. No más discursos, ni declaraciones, ni acusaciones, ni agravios. A negociar por la paz, que sus pueblos lo exigen y la humanidad toda lo espera.

 

 


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