Cultura

Domingo, 26 de Marzo de 2017

22/3/2014 (diario judio - México)

Jaim Najmán Bialik - Poeta innovador de la lengua hebrea

Los principales poetas inmigrantes que emergieron cuando empezaba a cobrar impulso el movimiento sionista que llamaba a la restauración de la vida nacional judía en la Tierra de Israel, fueron Jaim Najmán Bialik y Shaúl Tchernichovsky.

Jaim Najmán Bialik, es considerado el poeta nacional de Israel, así como el más influyente escritor en el renacimiento de la lengua hebrea. Nació el 30 de diciembre de 1873 en Rady, pequeña aldea de Wolhynia en Rusia. A los seis años, su familia se estableció en Zitomir y su padre abrió una taberna junto al camino de la localidad. Como carecía de experiencia comercial, le fue imposible mantener a su esposa y a sus siete hijos, y para mayor desgracia, murió joven dejando a su familia en la miseria. Con la muerte de su padre, el joven Bialik fue llevado a la casa de su abuelo paterno en las afueras de Zitomir. Su abuelo, que vivía una vida del todo consagrada a las prácticas piadosas, proporcionó a su nieto una densa formación espiritual.

En esta casa, Bialik halló numerosos libros sobre temas cabalísticos, jasídicos, y también sobre filosofía judaica de acreditados autores como: Maimónides, Yehudá Haleví, Yosef Albo, además de otros que leía a escondidas. Estas lecturas nutrieron y contrarrestaron la influencia jasídica que obtuvo durante su temprana juventud. La lectura de literatura no judía, y de libros del iluminismo judío como Haskalá, provocó en él luchas internas que revelaron sus ansias de abandonar Zitomir e ir en busca de nuevos espacios. Por aquellos tiempos, Bialik descubrió a Ajad Haam, gran escritor hebreo contemporáneo, por quien siempre sintió una verdadera admiración.

En 1891, en el periódico Ha Pardes de la ciudad de Odesa, se publica su primer poema El Hatzipor (A un pájaro). Fue dentro de este círculo literario donde el poeta afirmó su vocación literaria. Bialik regresó a la casa de su abuelo y en 1893 contrajo matrimonio. Ayudado por su suegro se dedicó al comercio de madera. Finalmente, su vocación pudo más, y en 1897 consiguió trabajo como maestro de hebreo y publicó varios poemas, entre ellos, Im iesh et nafshejá ladaat, (Si tu alma quisiera saber) y Ha matmid, poema en el cual no puede comprender el despilfarro feroz de tantas energías. Su enfoque había variado, ya no aceptaba pasivamente la educación tradicional de la escuela sinagogal, y deseaba encontrar un camino de integración entre el antes y el ahora.

En 1900 regresó a Odesa, la ciudad de las luces, donde permaneció por más de veinte años, y movido por un agradable recuerdo, fundó la editorial Moriah. Un año después apareció su primer libro de poemas y fue aclamado como el poeta de la resurrección nacional. Los pogroms sucedidos en Kishinev inspiraron sus dos poemas, Al Hashjitá (Sobre la matanza) y Beir Ha hareiga (En la ciudad asesinada). Ayudado por su amigo Máximo Gorki, logró obtener pasaportes en Moscú y abandonar la Unión Soviética.

Se dirigió a Berlín donde fundó la editorial Dvir, y finalmente se trasladó a Israel en 1924 estableciéndose en Tel Aviv. Bialik tradujo, entre otras cosas, El Quijote, de Miguel de Cervantes Saavedra, Guillermo Tell, de Schiller y El Dibbuk, de Ansky. Además escribió poemas para niños, compiló y editó junto a Ravnitzky un libro de leyendas talmúdicas de midrashim y agadot, denominado Sefer Ha-agadá. Además de ser miembro de la comisión de la lengua hebrea, participó de la asociación de escritores escribiendo poemas nacionales, y en idish, poemas sobre la naturaleza.

Después de una ardua tarea como editor, escritor y poeta, falleció en Viena el 21 de julio de 1934. Fue sepultado en Tel Aviv junto a los restos de los sionistas Ajad Haam y Max Nordau.

Las obras de Bialik reflejan su absoluto compromiso con el renacimiento nacional judío. Incluyen tanto largos poemas épicos que retoman capítulos de la historia judía, como poesía lírica pura que versa sobre el amor y la naturaleza. Bialik, forjó un nuevo idioma poético libre de la enorme influencia bíblica de sus predecesores, sin embargo, mantuvo la estructura clásica y la claridad de expresión por medio de una fraseología estudiada y rica pero totalmente contemporánea. Sus poemas han sido memorizados por generaciones de escolares israelíes.

Reproducimos aquí, una de sus poesías más famosas escrita después del pogromo de Kishinev:

En la ciudad asesinada
Levántate y ve a la ciudad asesinada y con tus propios ojos verás,
y con tus manos sentirás en las cercas y sobre los árboles
y en los muros la sangre seca
y los cerebros duros
de los muertos…

 

 


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