Mundo Judío

Sabado, 25 de Marzo de 2017

16/10/2013 (anajnu.cl)

¿Qué hace que judíos (algunos) se destaquen?

Tiberio Yosif Klein **

El que algunos judíos hayan ganado premios Nobel ha llenado de orgullo a todos los demás. Esto llama, una vez más, la atención sobre la cantidad de personas judías que han ganado este premio.

El primero otorgado a un judío fue en 1905 (Adolf von Baeyer, Química), cuatro años después del inicio de esa premiación. Después, en los años cincuenta, el 14% de los premiados eran judíos, y medio siglo después, el 29% eran judíos o de ascendencia judía, con un 40% de los premios en Economía, 28% en Medicina, y 26% en Física. También son judíos o medio judíos más de la cuarta parte de los ganadores del premio ACM Turing, que se considera como el premio Nobel del mundo de la computación, de la medalla Field, que es el premio máximo en matemáticas. Son judíos el 54% de los campeones mundiales de ajedrez, y el 65% de los campeones mundiales de bridge son de ascendencia judía. Lo anterior, a pesar de que el pueblo judío es apenas el 0,2% de la población total.

Aunque está claro que los triunfos son debido a méritos personales, y no necesariamente por pertenecer al pueblo judío, no por ello esos éxitos dejan de ser impactantes.

Varios autores han intentado dilucidar la relación entre el judaísmo y su destacada representación en tantos campos del conocimiento humano. Tenemos entre estos a Gustavo Perednik, con su artículo “Los Judíos y la intelectualidad”, Josef Jacobs, que en 1886 escribió “La Distribución Comparativa de la Habilidad Judía”,Ernest Renan, Karl Schwarz, el sociólogo Lewis S. Feuer, Raphael Patai en su obra de 1976 “La Mentalidad Judía”. Y también el sociólogo Thorstein Veblen con su obra de 1919 “La preeminencia intelectual de los judíos en la Europa moderna”, entre tantos otros autores y estudiosos.

(Thorstein Veblen, 1857– 1929, que planteó entre otras cosas el denominado “Efecto Veblen”, usado en economía, según el cual hay bienes cuya demanda sube si su precio aumenta porque son artículos de lujo o status – perfumes, diamantes, vinos finos, automóviles como Rolls Royce y otros, carteras como las Louis Vuitton -, y bajaría su demanda si su precio disminuyera).

Sin embargo es interesante comprobar que entre los primeros judíos – israelitas, hebreos –nadie se destacaba por un aporte intelectual destacado. Podría decirse que sí aportaron el monoteísmo, la creencia en un solo Dios, las leyes éticas y la legislación social equitativa, y también la separación del estado de la religión, cosa inédita en esos tiempos. Pero esto se mantuvo como algo propio del pueblo hebreo y no se difundió hacia afuera, de manera que al contrario de lo que sucedió con pueblos expansionistas como los persas, griegos o romanos, la cultura judía se conoció más que nada entre su pueblo.

(Moisés se mantuvo como el gobernante que guiaba y legislaba al pueblo, pero fue su hermano Aarón el Sumo Sacerdote, encargado de los ritos tempranos de la religión hebrea).

Podría decirse que fue durante el exilio de Babilonia, en el 587 A.C., que hubo alguna creatividad, no menor por cierto, como lo fue el Talmud de Babilonia. Pero también el Talmud de Babilonia, así como el posterior Talmud de Jerusalem, quedaron dentro del judaísmo, sin ser conocidos en el exterior. Durante la Edad Media fue cuestionado y quemado por la Iglesia Católica, cuyos personeros aparentemente ni lo habían leído, pero eso fue mucho después de haber sido escritos. Se debe considerar que al exilio en Babilonia fue llevada toda la población más educada, quedando en Israel la gran masa de campesinos pobres que nada aportaron intelectualmente.

(El Talmud es una obra que recoge principalmente las discusiones y conclusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, historias y leyendas, preservando las muchas opiniones en un estilo de escritura grupal, muchas veces contradictorio, mayormente en forma de preguntas)

Tampoco se destacaron los judíos en el ámbito económico o comercial durante el Imperio Romano, de manera que nada se destacaron, al menos hacia afuera, en al menos casi dos mil años. Podríamos mencionar como excepción a Maimónides en el siglo XII y a Spinoza, mucho más adelante en el siglo XVII, pero en general no hubo aportes destacados o conocidos hacia afuera durante toda esa etapa.

(Maimónides, Moshé ben Maimón, 1135 – 1204. Entre otros trabajos, su “Guía de los Perplejos” tuvo fuerte influencia entre judíos y cristianos. Concilió la fe y la razón (religión y aristotelismo) en lo que era una “ecuación”sin resolver hasta entonces, demostrando que no hay contradicción entre estos dos aspectos. Como anécdota, Tomás de Aquino, 1225 – 1274, en su obra copió literalmente páginas completas de la obra de Maimónides para“demostrar él” la compatibilidad del aristotelismo y la fe que ya había demostrado Maimónides antes)

(Baruj Spinoza, 1632 –1677, fue uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII junto con René Descartes y Gottfried Leibniz. Fue crítico de Descartes (Renatus Cartesius, 1596 – 1650), que era considerado el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, y uno de los más destacados en la revolución científica).

Para indagar sobre la capacidad intelectual judía, se debe entender que los israelitas - hebreos, judíos -, estaban alfabetizados desde hacía tres mil años, esto es, prácticamente desde el comienzo de su historia. En 2005 se encontró en Tel Zait (en el valle de Elah, Israel, al lado de la ciudad de Beit Shemesh y a 32 kilómetros de Jerusalem) un trozo de cerámica con escritos en hebreo antiguo, lo que demostraría que el alfabeto moderno provendría del hebreo, y no del fenicio como se ha postulado hasta ahora. Esta inscripción, que data de la época del rey David, pide la protección de los indigentes, los esclavos, los extranjeros, las viudas y los huérfanos, lo que demuestra la preocupación social que ha movido al judaísmo desde siempre.

La preocupación del judaísmo por la educación es absoluta. En el año 64 D.C. encontramos como el Sumo Sacerdote y gobernante de Judea Joshúa Ben Gamla decretaba la educación universal y obligatoria en escuelas a las que debían asistir los niños desde los seis años de edad (Talmud, Baba Batra 21ª).

Mientras existió el Gran Templo de Jerusalem, el judaísmo giraba más que nada en torno a éste. Pero una vez que fue destruido por los romanos, la religión, que podría decirse que había quedado huérfana del Templo y los sacerdotes que ejercían en él, se reinventó. Los maestros y escribas, los rabinos, prosiguieron la enseñanza de la Torá ocultos, ya que los romanos la habían proscrito. Sin el Templo, en cualquier lugar bastaría un quórum de diez hombres adultos – que hubieran hecho su Bar-Mitzva, iniciación en la religión – para realizar los ritos propios de ésta. De manera el lugar donde los fieles se reunían pasó a ser el Templo. Pero la enseñanza y alfabetización continuaron vivas para el pueblo judío.

(El año 66 D.C. la población del país judío se rebeló contra el Imperio Romano; el año 70 D.C. el general Tito destruyó el Gran Templo y parte de Jerusalem, la que posteriormente fue totalmente arrasada por el emperador Adriano tras el nuevo levantamiento en el año 135 D.C. En el arco de Tito en el Foro Romano de Roma, erigido para conmemorar su“victoria”, se puede ver grabada la Menorá, el Candelabro, hurtado por los romanos del Gran Templo Judío, que desapareció en la historia)

El judaísmo dio al mundo a Dios sin imagen ni forma, lo que ha ayudado a la abstracción. La curiosidad y la crítica, típicas del estudio talmúdico, en el que se discute y cuestiona todo para llegar a conclusiones, han entrenado durante siglos a millones de judíos. Tampoco tienen la religión y el pensamiento judíos dogmas que estanquen el desarrollo intelectual. Pero durante siglos, y a partir del exilio forzado por los romanos en Europa, y debido al antisemitismo implantado por la Iglesia Católica en esos territorios, los judíos tuvieron que vivir agrupados en guetos o territorios designados, sin poder tener casi contacto con el resto de la población no judía (gentil). Esto hizo que desarrollaran su cultura con poca influencia exterior, basada en la religión judía.

(La palabra gheto viene del italiano Ghetto, y este del veneciano Geto,“fundición de hierro”, por la fábrica de este, en la isla de cañones destinada a que los judíos vivieran obligados allí, sin poder salir de noche; esto se extendió después por muchos países de Europa.

En varios países de Europa del este, los judíos debían vivir en“Shtetls”, poblados de judíos (del yidish “Shtot”,poblado, parecido al alemán “Stadtle”, pequeño poblado), donde se gobernaban por la Halajá (recopilación de leyes judías y los 613 mitzvot o mandatos, leyes talmúdicas, tradiciones y costumbres), como grupo étnico separado de las sociedades gentiles por ser obligados a eso).

Pero a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, en varios países de Europa comenzaron a liberar a los judíos, y permitirles integrarse a las sociedades en que vivían. Napoleón Bonaparte les dio ciudadanía plena en los territorios que conquistó. De esta manera el judío pudo salir del gueto y en algunos casos del shtetl – aunque en Europa del este demoró mucho más la emancipación judía-. Su condición de excluidos les hizo asomarse a esas sociedades como miembros de ellas, pero recientes. De manera que estaban dentro, pero también fuera, lo que les permitía tener una visión crítica de lo que sucedía, en vez de conformarse con lo que en ella se usaba por costumbre, como sucedía a sus conciudadanos gentiles.

Esta visión desde fuera, unida a la manera de observar y cuestionar que tiene el pensamiento judío, hicieron que muchos judíos aportaran soluciones originales a problemas aparentemente estáticos, ya que los otros miembros de la sociedad, insertos desde siempre en esta, no podían ver el bosque desde dentro, como sí lo hacían los judíos recién aceptados, desde fuera.

De manera que comenzó un vertiginoso aporte intelectual judío a las sociedades gentiles, que dio un peso a la presencia judía en la contemporaneidad. Marx, Freud, Einstein, pensadores como Wittgenstein, Benjamin, Canetti, músicos como Mahler, Schoemberg, Stravinsky, Oistrach, Rostropovich, Mayerbeer, Jaques Halevy, Strauss padre (se convirtió al catolicismo), pintores como Pissarro, Ernst, Kandisnky, Modigliani, escritores como Proust, Kafka, y tantos otros que la lista sería interminable. E incluso antes de la emancipación, no pocos conversos influenciaron sus sociedades, especialmente en España, donde Santa Teresa, San Juan de la Cruz, y muchos dicen que también Góngora y Cervantes, enriquecieron el pensamiento de su época.

Hoy en día se puede apreciar como en Israel, el país judío, la gran difusión de la educación y la investigación, parte desde siempre del judaísmo, han hecho que con apenas sesenta y cinco años desde su refundación, ha hecho que logre ya más de diez premios Nobel. Aunque se debe aceptar que dicho premio no es necesariamente fundamental en el reconocimiento del éxito en cada campo, al menos demuestra como la aplicación de la manera de pensar judía da los frutos que han permitido el desarrollo de la excelencia intelectual que Israel aporta generosamente al mundo con su ayuda desinteresada y publicaciones de lo que allí se desarrolla.

 

 


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