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La singular visión del Custodio de Tierra Santa, Padre Franciscano Pierbattista Pizzaballa

Semanario Hebreo 2012-01-08
Ana Jerozolimski ***

Hace 22 años, cuando llegó el Padre Pierbattista Pizzaballa a Israel de su Italia natal, recién había sido ordenado sacerdote. Hoy, siendo una de las figuras más conocidas y respetadas de la orden Franciscana en Jerusalem, es ya el Custodio de Tierra Santa (“Custos), cargo por el cual tiene responsabilidad por los Lugares Santos del Cristianismo en la zona. Oficialmente, su esfera abarca también territorios palestinos, Líbano, Siria, Jordania y Chipre, pero su actividad central es en Israel y los territorios.

En el marco de la Custodia de Tierra Santa hay actualmente 300 frailes franciscanos de 48 nacionalidades y 500 monjas tanto franciscanas como de otras comunidades. Tienen a su cargo 10 parroquias y 14 escuelas así como 30 santuarios cristianos desde el norte de Israel hasta Belén al sur, del lado palestino.

Pizzaballa recibió pocos días antes de Navidad a un grupo de 10 periodistas entre los cuales estábamos presentes, lo cual fue una oportunidad de mantener una conversación de primera mano con una figura importante de la Iglesia Católica, conocedor de la realidad en la zona. Dice con una sonrisa que “soy extranjero para todos¦aunque a veces ya no sé qué soy, dado que 22 años de su vida pasados en Israel-está por cumplir 48-no es poco tiempo.

Al preguntársele cuáles son los desafíos con los que lidian los cristianos en Tierra Santa, responde con cautela. “Tierra Santa son tres mundos diferentes..Israel, la Autoridad Palestina, Jerusalem¦Lo común a todos es que somos pocos. Hay desafíos particulares de las minorías: mantenerse unidas y eso es algo que para las comunidades cristianas no es tan sencillo.

Pizzaballa explica que “hay de por medio temas de identidad, también está el tema de cómo lidiar, como minoría, con la situación política, con la mayoría. “.Los cristianos locales son palestinos y deben , en su doble condición de palestinos y cristianos, ver cómo manejarse con las complejidades de la situación.
Explica que “como cristianos, debemos pensar qué decir, qué no decir..y cómo¦y saber concentrarnos en lo esencial para todas las comunidades cristianas, cómo trabajar mejor juntos, ya que las diferencias entre las instituciones cristianas a veces paralizan la voz común de los cristianos todos.

Los problemas con los que se lidia en la zona, los conoce de cerca.
“Para los cristianos en los territorios, el problema principal es el movimiento, mientras que en Jerusalem el tema de vivienda, empleos, es claro, pero es un problema de todos, no sólo de los cristianos.

Y mirando hacia fuera de Israel, afirma: “Es indudable que en Israel la situación de los cristianos es muchísimo mejor que en otros países del Medio Oriente. Basta con ver lo que pasa en Egipto, en otros lados. Eso es obvio. Es un hecho.

Le preguntamos sobre la situación de los cristianos en Belén, comentándole que parece haber una clara dualidad. Por un lado, una política de respeto de parte de las autoridades palestinas y también relaciones de buena vecindad entre musulmanes y cristianos, todos habitantes de la ciudad , pero al mismo tiempo, una sensación que no pocos cristianos compartieron con nosotros en distintas oportunidades pidiendo que no los grabemos, que hay elemento radicales que intentan amedrentarlos en la vida diaria.
El Padre Pizzaballa confirma esta impresión.

“Los cristianos en Belén dicen que culturalmente son lo mismo que sus vecinos musulmanes, tienen buenas relaciones sociales, la Autoridad Palestina los quiere ayudar¦pero otro aspecto distinto es la vida diaria, que está relacionada a los líderes locales, a la mentalidad¦Y es difícil distinguir entre el tema de la comunidad y la fe, explica. “Puede haber un problema entre dos familias, una cristiana y una musulmana, que sea originalmente algo relacionado a la vecindad, pero se convierte en un problema religioso..y no sabemos dónde empieza la religión y dónde la explicación es que se usa la identidad para crear un problema religioso.

Y resume: “en realidad, todo se mezcla, y eso crea una situación complicada.
Preguntamos al Padre Pizzaballa cómo resumiría él los años que ha vivido en Israel... y sonríe.
“Ahora estoy en la Custodia y esto es un mundo aparte, pero antes de lo actual, la dinámica de mi vida era otra y aprendí a conocer el mundo israelí. Estudié en el Instituto de Estudios Bíblicos , luego fui por un año a la Universidad Hebrea a aprender hebreo y después al Departamento de Estudios Bíblicos en la misma universidad (lo dice en hebreo: jug leMikrá). “Tuve fuertes relaciones con el mundo israelí en el pasado y ahora son mucho menos por razones de mi vida actual, pero me gusta mucho la cultura israelí, el enfoque israelí, el mundo israelí. También pasé años maravillosos en contacto con el Centro del Rav Kuk.

Aclara que tiene “muchas interrogantes sobre el enfoque político israelí de la situación... y agrega de inmediato: “Pero debo decir que por lo que soy hoy desde mi punto de vista cultural y espiritual, estoy agradecido a Israel. En este aspecto me siento muy positivo.
También ve los problemas.

“Tengo muchas exigencias a las instituciones israelíes sobre cómo ver a los cristianos en su calidad de minoría y también respecto a los cristianos ante instituciones israelíes. Hay quejas que son justificadas. Yo diría que tengo una mezcla de sentimientos: gratitud por lo que he recibido, admiración por las actividades culturales, universidades y la curiosidad de los israelíes ante todo, algo que me parece hermoso y muy positivo, y también preocupaciones por ciertos prejuicios ideológicos, que uno ve más que nada entre comunidades religiosas judías.

Y al preguntársele sobre cómo sobreponerse a los prejuicios “que él mismo aclara son “entre las dos partes- responde sin titubear: “Creo que la clave es la educación en las escuelas. Hay que trabajar allí. Llevará mucho tiempo sobreponernos a prejuicios de generaciones. Pizzaballa explica, con autocrítica, que se refiere a las dos partes. “Lo descubrí cuando empecé a ir a la Universidad Hebrea. Yo no sabía cuántos prejuicios yo mismo tenía, y lo vi cuando empecé a tratar con gente totalmente diferente de mi, judíos. Son buenas lecciones estas que uno va aprendiendo¦.

Inevitablemente, surge nuevamente en la conversación, el tema del conflicto entre Israel y los palestinos. La pregunta es si considera que los cristianos tienen o deben tener alguna incidencia especial en el tema. “No creo que tengamos rol en la situación de conflicto, responde el Custodio de Tierra Santa. “No es que no tengamos lo que decir pero creo que debemos mantener el enfoque religioso y no herir sensibilidades de nadie.

Lo seguro es que en la solución a la que se llegue, no sé cómo, habrá que incluir el elemento del perdón y la reconciliación. Es imprescindible.