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Israel debe tomar pasos para controlar su destino

Institute for National Security Studies - Tel Aviv 2010-11-04
El presidente palestino Mahmoud Abbas dijo a los diplomáticos europeos que se reanudarán las negociaciones con Israel sobre la solución de dos Estados pero luego de que se vote en las Naciones Unidas en noviembre a partir de una solicitud palestina, para ser “Estado no miembro.
Lo más interesante del informe difundido esta semana es que Abbas no hizo ninguna mención de su demanda de larga data a Israel, de detener la construcción de asentamientos en el West Bank, (a la que Israel se negó, como condición de reanudar las conversaciones de paz). Pero los intentos de negociación han fracasado por más de tres años, mientras que la amenaza nuclear iraní ha desenfocado al conflicto palestino-israelí de la agenda internacional.
Es por eso que un nuevo enfoque para abordar este conflicto es necesario -uno que le daría a las partes un sentido de progreso y de esperanza, y facilitaría el retorno a las negociaciones. Esto sería aspirar a alcanzar acuerdos transitorios, como un acuerdo parcial, gradual o interino, en lugar de un acuerdo de estatus permanente.
Un nuevo método, desarrollado por Futuro Azul y Blanco, una organización no partidaria israelí, propone medidas unilaterales constructivas por parte de Israel y/o los palestinos, y coordinar entre sí en ciertos casos. Esto disminuiría el conflicto mediante la creación gradual de una realidad de dos Estados.
Una medida unilateral es constructiva si no está en contradicción con la visión de dos Estados para dos pueblos, más aún si promueve esta visión y si no impide el retorno a las negociaciones.
No depende de una renovación de las negociaciones o sobre la marcha de las conversaciones. En su lugar, estos pasos deberían avanzar en paralelo con los esfuerzos para negociar un acuerdo, con fronteras basadas en las junio de 1967, con intercambios territoriales.
Para Israel, es importante poner en práctica estas medidas precisamente cuando no está sujeto a la presión de la violencia y el terrorismo, como lo es en la actualidad.
Por ejemplo, Israel debe implementar un plan de evacuación voluntario con compensación -y aprobar leyes de pases- para los colonos al este de la valla de seguridad para que los que lo deseen, puedan comenzar a reubicarse dentro de Israel o al bloque de asentamientos que serán parte de Israel en cualquier acuerdo de intercambio de tierras, incluso antes de que se alcance un acuerdo.
Según las últimas encuestas, casi el 30 por ciento de estos 100.000 colonos aceptaría una indemnización rápida y trasladarse a Israel.
Israel también debe poner en marcha un congelamiento de la construcción al este de la valla de seguridad y en los barrios árabes de Jerusalén. La construcción en los principales bloques de asentamientos y los barrios judíos en la región de Jerusalén puede continuar.
Este plan no incluye la retirada obligatoria de los colonos. El ejército israelí permanecerá en las zonas donde se encuentran las comunidades judías que han sido evacuadas voluntariamente. Sólo después de un largo y monitoreado período de calma Israel puede retirar sus fuerzas y considerar la presencia de una fuerza internacional en los territorios.
El ejército israelí mantendría su libertad de acción en estas áreas. Esto evitará la creación de un vacío de seguridad y evitaría el grave error cometido en 2005, cuando Israel se retiró de la Franja de Gaza, que luego se convirtió en una plataforma de lanzamiento de cohetes y misiles dirigidos en su contra.
A través de este enfoque unilateral constructivo, que no depende de un socio palestino o del progreso en el proceso político, Israel afirma que su política es impulsada por elección y por el bien de sus intereses.
Es más, mediante la promoción de una realidad de dos Estados, Israel entregará un mensaje a los palestinos que no ven su futuro en los territorios al este de la valla de seguridad y no se oponen al establecimiento de un Estado palestino.
Pero la continua construcción israelí en los asentamientos también entrega un mensaje: vuelvan a la mesa negociación. De lo contrario, Israel impondrá una realidad de dos Estados cuya frontera común es la ruta de la valla de seguridad o cualquier otra ruta similar decidida por Israel.
La búsqueda de reconocimiento estatal por la Autoridad Palestina ante las Naciones Unidas es un paso unilateral, pero tampoco contradice la visión de dos Estados. Aunque Israel y el gobierno de Obama se oponen a la candidatura para la estadidad, deben explorar las oportunidades que proporciona.
Si se reanudan las negociaciones, deben basarse en un principio de “lo que se ha convenido se llevará a cabo. Esta voluntad consiste en sustituir la fórmula “nada está acordado hasta que todo esté acordado y allanar el camino hacia arreglos transitorios y acuerdos parciales y graduales. Esto permitirá que se avance en el núcleo territorial y en las cuestiones de seguridad sin discusiones sobre Jerusalén y los refugiados palestinos sosteniendo el progreso.
Teniendo en cuenta el deslizamiento hacia un Estado binacional, Israel debe tomar el control de su destino tomando medidas constructivas unilaterales para asegurar su futuro como un Estado judío democrático que asegure sus fronteras.
El presidente de EE.UU. debe apoyar este enfoque, como lo es también en interés de Estados Unidos. Se alentarían pasos dirigidos a facilitar un acuerdo entre israelíes y palestinos y se reducirían las tensiones en el Oriente Medio, lo que mejoraría el medio ambiente para hacer frente a la amenaza nuclear de Irán.