Noticias

Irán, en una guerra distinta

La Nación- Argentina 2012-10-26
Por Emilio Cárdenas**

En su carrera por enriquecer uranio a niveles capaces de producir armas nucleares, Irán sigue arremetiendo contra todo. A cualquier costo. Porque su economía está seriamente deteriorada y su signo monetario sometido a un proceso de evaporación que es consecuencia de una inflación desenfrenada.

Salvo sorpresas, sus reservas en moneda extranjera podrían agotarse en julio de 2014. No obstante, para gastar buena parte de los 53.000 millones de dólares que generan sus exportaciones de hidrocarburos no hay otra prioridad mayor que la asignada al controvertido programa nuclear. Ocurre que para la teocracia shiita, la gente simplemente no cuenta y sus urgencias entonces deberán esperar. También allí un perverso "cepo cambiario" obra de ineficaz cerrojo impuesto a todos, menos al Estado y a sus funcionarios o ambiciones.

En ese escenario, en las últimas semanas, Irán ha sido protagonista de dos batallas cibernéticas, muy distintas.

Una es la que tiene que ver con la decisión de los proveedores satelitales europeos de dejar de transmitir los programas de las 19 estaciones de radio y televisión estatales iraníes que operaban por esa vía en sus emisiones a Europa y a Medio Oriente.

Proveedores satelitales europeos de dejar de transmitir los programas de las 19 estaciones de radio y televisión estatales iraníes que operaban por esa vía en sus emisiones a Europa y a Medio Oriente
Hablamos de la empresa francesa Eutelsat y de la británica Arquiva que, de pronto, debieron ajustar sus conductas al nuevo paquete de sanciones de la Unión Europea y sacar del aire al Estado iraní silenciando así a su infatigable maquinaria propagandística. Con esta medida, sin precedentes respecto de ningún Estado, las autoridades iraníes perdieron una audiencia diaria del orden de los 200 millones de familias. No es poco.

Irán no respeta en su seno ni el pluralismo ideológico, ni religioso o político, ni la libertad de expresión e información por lo que bloquea sistemáticamente las emisiones de la Voz de América y de la BBC, a las que hipócritamente califica de "emisoras de la oposición", y encarcela sin miramientos a los disidentes. Insólitamente, acusó a la Unión Europea de "cercenar la libertad de expresión e información del pueblo iraní". Una demostración de cinismo estremecedora, ciertamente de no creer.

Ante lo sucedido, no es imposible que las emisoras estatales (públicas, según algunos) iraníes se vuelquen ahora a trabajar desde Internet. Como en su momento lo hicieran algunas de las emisoras venezolanas independientes que habían sido previamente silenciadas por capricho de Hugo Chávez, que tampoco respeta la libertad de expresión, en rigor, ninguna libertad como surge de su reciente abandono del Pacto de San José de Costa Rica, que no ha merecido -pese a su gravedad- condena regional alguna. Apenas algún comentario -bastante menor- en sede de la ahora recelada OEA.

La segunda batalla que libra Irán es de signo diferente. Sus consecuencias se producen en el extranjero. Se trata de un demoledor ataque concertado aparentemente por "hackers" iraníes, que desde una organización denominada Qassam Cyber Fighters, tiene por blanco los sistemas electrónicos de entidades extranjeras. Entre ellas, los de dos bancos estadounidenses, cuyos sistemas electrónicos son blanco de toda suerte de interrupciones y manipulaciones por parte de los "hackers" iraníes.

Los referidos ataques cibernéticos iraníes fueron anunciados abiertamente, con alguna anticipación, y han podido ser sostenidos eficazmente por espacio de cinco semanas, pese a las medidas electrónicas defensivas dispuestas por las entidades objeto de los mismos.

El Pentágono dedica anualmente unos tres mil millones de dólares a las tareas de anticipación y defensa de este tipo de aventuras contemporáneas
El Pentágono norteamericano, cabe recordar, dedica anualmente unos tres mil millones de dólares a las tareas de anticipación y defensa de este tipo de aventuras contemporáneas.

A ello se suman los ataques de idéntica naturaleza lanzados contra la empresa más valiosa del mundo: "Saudi Aramco", la empresa petrolera estatal de Arabia Saudita, país que es el principal enemigo regional de Irán. Sus sistemas electrónicos fueron también saboteados y paralizados -a mediados de agosto pasado- por los "hackers" iraníes. Las tres cuartas partes de la información que contenían resultó borrada y reemplazada por una imagen de la bandera norteamericana, en llamas. A ello se agrega un posterior ataque, de similares características, perpetrado contra "RasGas", una gigantesca empresa de Qatar, que comercializa gas natural.

Ha aparecido una nueva y peligrosa forma de enfrentamientos y agresiones entre las naciones, que ha comenzado a ser usada también por los iraníes. Va mucho más allá de lo que hasta ahora denominábamos espionaje y es capaz de producir -a la distancia- daños de gran magnitud. Pertenece al capítulo de lo que se denomina la "ciber-guerra". Irán, queda visto, ha comenzado a incursionar en él..