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Reto a la libertad - PILAR RAHOLA

La Vanguardia - Cataluña 2012-09-24

Mientras el radicalismo islámico crece sin parar, la fortaleza de los valores occidentales decrece


La noticia habla de Ruqaya, una niña de ocho años que fue oradora en un gran congreso islamista en Sydney. La niña hizo una defensa apasionada de la yihad ante un numeroso público, hasta el punto de que alarmó a la primera ministra de Australia, horrorizada por el uso de niños en favor del fundamentalismo. A pesar de la indolencia ante estos asuntos, el hecho es que esta noticia debería interesarnos, primero porque la radicalización islamista en Occidente no para de crecer. Y segundo, porque el partido que organizó el congreso y también las manifestaciones más violentas del país es el llamado Hizb Ut-Tahrir, cuyo objetivo es la conquista de Occidente. Y debe interesarnos porque está fuertemente afincado en Catalunya donde no ha parado de hacer una intensa labor de proselitismo entre la inmigración musulmana y se ha implantado en asociaciones culturales ya establecidas. Como ejemplo, fueron los líderes de las famosas protestas a favor de una mezquita en Badalona, en el 2006. Nada nunca, en estos temas, es casual.

Mientras el fundamentalismo crece sin parar, la fortaleza de los valores occidentales decrece, no se sabe si por debilidad, por miedo o por simple interés, no en vano tenemos el alma vendida al petróleo, y el petróleo está en las manos de quien está....

Pero el hecho es que la reacción que han tenido muchos gobernantes ante la polémica del vídeo y las caricaturas de Charlie Hebdo ha sido asustadiza, servil y deplorable. Personalmente encuentro el vídeo una auténtica imbecilidad, a diferencia de las caricaturas, que me parecen una sana provocación, pero la cuestión no está en si nos gusta poco o mucho el producto, sino en el derecho inalienable de reírse de los dioses tal como nos reímos de los humanos. La civilización se basa en este principio porque ninguna fe, ni ningún dogma puede estar por encima de la libertad del ciudadano de reírse de la fe y del dogma. Y cuando los dioses se imponen, llega la barbarie.

Sin embargo, y totalmente sobrepasados por el aumento imparable del dogmatismo intolerante en el islam, la reacción de Occidente ha sido patética y el paradigma es la ONU que, en boca de Rupert Colville, el alto comisionado para los Derechos Humanos, ha criticado duramente las caricaturas. Entonces, ¿dónde está la ONU ante las leyes de países musulmanes que condenan a muerte a una persona por hacerse cristiana, o que enseñan en las escuelas a odiar a los judíos y a los cruzados? ¿Y cuando hacen congresos para reírse del holocausto? ¿Y encuentra normal que la protesta contra el vídeo sea ir matando gente? Lo cierto es que cada día tenemos más miedo y menos capacidad de enfrentarnos a este fenómeno, y por eso usamos la táctica del cangrejo, con la idea de que si cedemos terreno, quizás pasamos la tormenta. Cosa que no pasa nunca, porque el terreno que cede la libertad siempre lo ocupa la intolerancia.