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Múnich 1972

El Espectador - Colombia 2012-07-25
Marcos Peckel ************

Millones de televidentes alrededor del mundo habían visto al nadador estadounidense judío, Mark Spitz ganar su séptima medalla de oro, rompiendo el record que en 1936, en estas mismas tierras había impuesto su compatriota Jesse Owens, ante los furiosos ojos del führer, ganando cuatro preseas doradas en atletismo. Ese 5 de Septiembre de 1972, no se imaginaba Spitz que pocas horas después de su gran hazaña, sería clandestinamente sacado de Múnich en un Mercedes Benz negro, acostado en las sillas de atrás.
Ese día en la madrugada los juegos olímpicos cambiarían para siempre. Ante los atónitos ojos del mundo, un comando terrorista palestino penetró en la villa olímpica, irrumpió en los dormitorios de la delegación de Israel en el edifico 31, asesinó inmediatamente a dos deportistas y capturó como rehenes a otros 9.
El desenlace es conocido. Once atletas israelíes asesinados por los terroristas en tierras alemanas, en vivo y en directo. Aquel terrorista enmascarado asomándose por el balcón del apartamento de los atletas judíos, quedaría para la posteridad como la imborrable imagen de las olimpiadas de Múnich, mas que Spitz, la gimnasta rusa Olga Korbut o la final de baloncesto masculino entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Los olímpicos, que se suponía eran un remanso de paz en un mundo turbulento, perdían su inocencia y se convertían en presa de las convulsiones del planeta. Desde ese otoñal día de septiembre, el terrorismo comenzó a hacer parte de la cotidianidad universal y los olímpicos se convertirían en fortalezas. Para la nueva Alemania la imagen de 11 deportista judíos cobardemente asesinados 30 años después del holocausto no podía ser más devastadora, una perversa paradoja de la historia.
El comando terrorista de la organización septiembre negro, si bien logró que el mundo conociera el problema palestino, también generó en sectores amplios de la opinión pública mundial, la imagen del terrorista como sinónimo de la causa palestina. Lo que los terroristas buscaban no lo consiguieron y nunca lo han conseguido, pero el terrorismo sigue. Sólo hace unos días en Bulgaria turistas israelíes eran vilmente asesinados.
La causa palestina sufrió un grave retroceso con Múnich y en la medida que las organizaciones palestinas privilegiaban la lucha armada y el terrorismo indiscriminado, su causa se conocía más pero lograba menos. Cuando la OLP y Fatah finalmente renunciaban al terrorismo y a la lucha ramada, estos fueron retomados por Hamas y sus hombres bomba, con las mismas consecuencias negativas para la causa.
En dos días comienzan los juegos olímpicos en Londres. Como ha sido ya tradicional, la entrada de la delegación de Israel en la ceremonia inaugural es un momento especial que evoca aquellos aciagos recuerdos. Especial es también el desfile de la delegación de Palestina como lo ha hecho desde Atlanta 1996. Israel y Palestina juntos en los olímpicos, una esperanza para la paz y la reconciliación.