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El doble rasero de los medios de comunicación israelíes daña la causa etíope - Elad Uzan - JPost

Sade-Tzfat 2012-02-13
¿Por qué es que los medios de comunicación israelíes, que tanto se apresuran a defender la dignidad de una mujer de la limpieza de Nigeria que vive en Israel y describen con gran detalle y anhelo las vivencias de una madre inmigrante de Eritrea y de su hijo, se abstienen por contra de publicar apasionados y conmovedores editoriales sobre la situación de la comunidad israelí etiope? ¿Por qué cuando se trata de mostrar una solidaridad al menos similar con decenas de miles de leales ciudadanos de Israel su voz de repente se ahoga en el silencio?

Quizás la respuesta a esta pregunta esté en el eslogan coreado por la multitud de manifestantes judíos etíopes la semana pasada: "Estamos aquí para recordárselo a aquellos que lo han olvidado: los judíos ashkenazis, sefardíes y etíopes todos somos hermanos". ¿Podría ser que ese mensaje central de la comunidad etíope “ demostrando su orgullo nacional y sus fuertes valores judíos “ haya provocado que los medios de comunicación pasen de largo ante sus problemas?

Para explicar este fenómeno hay que ponerlo en su contexto histórico: la inmigración judía etíope fue impulsada principalmente por un sionismo apasionado. Hay pruebas concretas de los intentos de los judíos de Etiopía de hacer aliya (a pie) a Jerusalén en 1860, mucho antes del sionismo político de Herzl y décadas antes del Primer Congreso Sionista. Se la denomina el "sionismo negro".

Mucho tiempo ha pasado desde los días de estos pioneros: los judíos de Etiopía que emigraron a Israel en las últimas décadas han sido víctimas de numerosos casos de discriminación y de racismo, la mayoría por parte de las instituciones, tal como se refleja en el análisis de los datos publicados por el Ministerio de Absorción de Inmigrantes. Otros casos de racismo, los que han llegado hasta los medios de comunicación, se refieren principalmente a la relación con sus vecinos y de trabajo.

El israelí exige justicia e igualdad. Exige que el color de su piel no sea un impedimento en su lugar de trabajo o en la universidad. Exigen ser juzgados por sus acciones y logros. Ellos no quieren que los precios de la vivienda caigan cuando se mudan a un vecindario.

Las protestas de la comunidad etíope de Israel exigen una genuina solidaridad judía, como hijos e hijas de la nación judía, del Estado-nación del pueblo judío. Sus demandas están motivadas no sólo por los valores internacionales y universales que son el foco que interesa principalmente a los medios de comunicación israelíes, sino también por los valores nacionales, judíos, los cuales a menudo desprecian los medios de comunicación israelíes.

Haciéndose eco de esa visión del mundo universalista de los medias podríamos señalar los artículos de prensa críticos con la iniciativa del ministro de Educación Gideon Sa'ar para animar a que los niños israelíes aprendan sobre la lucha sionista por la independencia política a través de historias de los soldados caídos de Israel, y la oposición a su iniciativa de patrocinar viajes escolares a la Cueva de los Patriarcas de Hebrón y la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Los israelíes de origen etíope quieren una integración basada en valores comunes: el judaísmo, el servicio militar y la educación superior, a través del cual pueden expresar sus aportaciones individuales al Estado judío. Esta fidelidad a los valores judíos les ha llevado a ser percibidos como "enemigos" por aquellos que dicen ser defensores de una visión exclusivamente universalista, particularmente recelosa de los valores nacionales y que tiene una fuerte influencia en los medios de comunicación.

Esto no quiere decir que los medios de comunicación israelíes consideren a la comunidad etíope como un "enemigo" literal, pero dado el hecho de que su demanda de igualdad está enraizada en los valores nacionales judíos, los medios de comunicación israelíes simplemente “no ven a la comunidad etíope como un aliado en su promoción de una perspectiva universal.

Otro factor que impide que los medios de comunicación abracen la causa etíope-israelí es el hecho de que haya sido, al menos en apariencia, apolítica. La prensa (en general) ha dejado de verse a sí misma como un mero "perro guardián de la democracia", y ahora se considera un actor político bajo todos los efectos. El papel clave que juegan los medios en una democracia, trasladando los acontecimientos diarios a la atenta mirada del público y dejando al descubierto la corrupción e irregularidades del gobierno, les vuelven capaces tanto de interpretar todos estos hechos como de dejar fuera del centro de la agenda otros sucesos.

Los medios de comunicación de hoy en día están más interesados en conformar la agenda pública que en informar al respecto. Esto puede verse en los recientes editoriales publicados en los principales periódicos.

La lucha de la comunidad etíope-israelí por una igualdad cívica esencial no trata de eliminar o derribar a la actual coalición de gobierno, ni tampoco está atada a un determinado punto de vista político. Por lo tanto, a diferencia de la protesta social del pasado verano durante la cual fue muy criticado el actual gobierno, los medios de comunicación israelíes simplemente no ven ninguna razón para dar un escenario privilegiado a la lucha etíope-israelí.

Erasmo de Rotterdam, además de ser uno de los primeros defensores de la educación humanista, fue el que afirmó que los seres humanos se convierten en humanos a través de un proceso de humanización que incluye la educación y la socialización. La historia reciente nos enseña que la educación también puede llevar a la deshumanización del hombre, educando para el ennoblecimiento de una determinada raza sobre otra privando a sus naturales de sus derechos. Pero los sentimientos de orgullo nacional son correctos siempre y cuando no se rechace la legitimidad de otros grupos étnicos y su legítimo orgullo étnico y aspiraciones.

Aquellos de nosotros que creemos tanto en la ética universalista del judaísmo como en el humanismo moral y los valores del sionismo (es decir, el Movimiento Nacional Judío), creemos que las contradicciones entre ambas creencias pueden y deben ser resueltas. La existencia de una sociedad sana y moral nos obliga a poner en práctica las enseñanzas éticas y universales tanto del erudito del Talmud Hillel el Viejo como las del filósofo alemán Immanuel Kant: "Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo".

Ahí radica el mensaje de la Torah. Los seres humanos son sagrados en sí mismos, nunca deben utilizarse como simples medios para un fin. Ese es un mensaje que los medios de comunicación israelíes harían bien en considerar.