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Israel y la Unión Europea: ¿un cambio de tono?

Aurora Digital - Israel 2012-01-05
Como era de esperar, la decisión del gobierno de Israel de publicar una licitación para la construcción de mil viviendas en la Margen Occidental y Jerusalén Oriental provocó una respuesta de Catherine Ashton (foto), Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad.
La respuesta del gobierno alemán y una declaración de los cuatro miembros europeos del Consejo de Seguridad, Alemania, Francia, Gran Bretaña y Portugal, eran menos esperados.
Estas críticas más o menos coincidieron con un documento escrito por los embajadores de la UE en Israel afirmando que algunos de los representantes proponen incluir el tema de los árabes israelíes en la agenda de la UE, y la presentación de una protesta ante el Ministerio de Exteriores israelí por el embajador de la UE en Israel después de la destrucción de viviendas palestinas en la zona E-1.
Esta protesta se produjo inmediatamente después de otra que el comisario europeo para la cooperación internacional, ayuda humanitaria y crisis presentó varias semanas antes con respecto a la evacuación de beduinos de la zona E-1.
Más allá de la respuesta israelí a las declaraciones de Ashton como la convocatoria al embajador de la UE para una conversación y la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de publicar un comunicado, son inusuales en el ámbito de los conflictos entre Israel y la Unión Europea.
¿La coincidencia de varias declaraciones de miembros de la UE, en particular, y de la UE en general, o el contenido de estas declaraciones, sugieren un cambio en la posición de la UE?
¿Cuál es la razón de la respuesta de Israel? Fue el portavoz del gobierno alemán el primero (19 de diciembre de 2011) que se apresuró a emitir una condena a raíz de la decisión del gobierno israelí. Alemania expresó su profunda preocupación por la decisión y aconsejó al gobierno israelí en el sentido que anuncios de construcción de nuevos asentamientos tienen un efecto destructivo sobre los intentos de reanudar las conversaciones con los palestinos y socavan la confianza en el deseo de Israel de negociar.


La declaración exigió que Israel cancele la decisión de inmediato. El hecho de que el gobierno alemán decidió responder de esta manera refleja el cambio ocurrido el año pasado en la posición de la canciller Angela Merkel.
Si en el pasado optó por ocultar sus diferencias de opinión con el gobierno de Netanyahu en cuestiones diplomáticas y preferir un diálogo tranquilo, desde su visita a Israel a finales de enero 2011 la discreción fue reemplazada por el énfasis público en las diferencias de opinión y la falta de confianza en el primer ministro Netanyahu. A través de su portavoz, la canciller Merkel expresó sus reservas sobre la política de Israel en la construcción en los territorios (incluyendo Jerusalén Este) y las implicaciones de estas acciones unilaterales para la renovación de las conversaciones hacia una solución de dos estados.
La respuesta predecible de Catherine Ashton, debe ser vista como parte del ritual que se repite cada vez que se toma una decisión sobre la construcción en los territorios. La última Declaración de la UE (20 de diciembre de 2011) tras el anuncio en octubre (a raíz de la decisión de construcción en Givat Hamatós) y noviembre (después de la decisión de intensificar la construcción de los asentamientos en respuesta a la decisión de la UNESCO sobre la cuestión palestina).
Cada declaración incluye un conjunto estándar de motivos: la oposición a una decisión que contraviene el derecho internacional, y un llamado a anular la decisión que constituye un duro golpe a los esfuerzos por renovar el proceso de paz. Estas declaraciones se unen a las protestas diplomáticas presentadas periódicamente porque los hechos sobre el terreno en los territorios



son para la UE una violación del derecho internacional y sabotean el esfuerzo para reanudar el diálogo.
Por el contrario, la declaración emitida por los cuatro miembros del Consejo de Seguridad no es de rutina. El debate en el Consejo de Seguridad y el anuncio israelí sobre la nueva construcción, llevaron a la decisión de publicar la declaración en ese momento. Refiriéndose a los acontecimientos actuales, el anuncio resalta la creciente violencia de los colonos, incluyendo la quema de mezquitas; pide la aplicación de las medidas aprobadas por el gobierno y el enjuiciamiento de los autores con todo el rigor de la ley.
El anuncio reiteró las posiciones conocidas de la Unión Europea, incluida la crítica de la construcción en asentamientos, lo que pone en peligro la solución de dos Estados y perjudica los esfuerzos del Cuarteto para renovar las negociaciones de paz; un llamado al cese inmediato de la actividad de la construcción; un llamado a ambas partes a presentar al Cuarteto, propuestas de gran alcance en materia de seguridad y las fronteras, tan pronto como sea posible (como seguimiento al anuncio del Cuarteto en septiembre).
Expresa preocupación por el estancamiento del proceso de paz, y la esperanza que las negociaciones se renueven y concluyan con éxito.
La declaración reitera los cuatro elementos esenciales para el éxito de las negociaciones: Un acuerdo sobre la base de las fronteras de 1967 e intercambio de territorios; medidas de seguridad; una justa, equitativa y acordada solución al problema de los refugiados; el cumplimiento de las aspiraciones de ambas partes sobre la cuestión de Jerusalén, con su estatus como la futura capital de dos estados que se resolverá mediante negociaciones.
El momento de la declaración de los cuatro miembros del Consejo no se determinó por la Comisión Europea y, en general, los anuncios no indican un cambio fundamental en la UE.
El comentario sobre la violencia de los colonos y la quema de mezquitas es inevitable, dadas las posiciones de principios de la UE, que no ve esto como una cuestión exclusivamente israelí.
El Ministerio israelí de Relaciones Exteriores expresó que lamenta lo que considera como la acusación desproporcionada de Israel y señalando su responsabilidad por la congelación del proceso de paz, así como las prioridades equivocadas acerca de las cuestiones más importantes. La expectativa oficial de Israel es que, dada la evolución histórica de la región, la Unión Europea dejará la cuestión de los asentamientos de Israel y que se centrará en los acontecimientos de la región. Es dudoso que las expectativas de Israel se cumplan.
Es más razonable asumir que la creencia de la UE que la solución al conflicto es un factor indispensable para la estabilidad en la región no va a cambiar, y, en consecuencia, las críticas a Israel, continuarán mientras siga siendo visto como el creador de obstáculos a una solución.
Por otra parte, si la postura del ministro de Educación - que a la luz de los acontecimientos en la región, entiende que deben considerarse otras alternativas al establecimiento de un Estado palestino - se convierte en parte del discurso oficial, la fricción entre Israel y la Unión Europea puede aumentar.
La UE no tiene intención de ignorar el tema. El presidente entrante del Parlamento Europeo dejó claro que la falta de avances en el proceso de paz está bloqueando la ratificación de los acuerdos para mejorar las relaciones entre Israel y la Unión Europea.
El gobierno de Israel haría bien si, en vez de ventilar su frustración, limita la fricción con los países que integran la “minoría moral, que tienen gran valor estratégico para el futuro de Israel. Si Israel no planea sus movimientos con prudencia, la grave erosión en el apoyo a Israel entre los dirigentes y grandes segmentos de la población en Estados de la Unión Europea va a continuar.