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Colonos radicales atacan al ejército israelí

Excelsior - México 2011-12-18
Esther Shabot

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Cerca de 50 judíos de la derecha radical lanzaron rocas y quemaron llantas en un acto de vandalismo premeditado.


La opinión pública en Israel se conmocionó al saber que en la madrugada del martes pasado cerca de 50 colonos judíos militantes de la derecha radical irrumpieron con lujo de violencia en una importante base militar israelí en Cisjordania. Lanzaron rocas, quemaron llantas, atacaron vehículos del ejército e hirieron a un oficial en un acto de vandalismo perpetrado con toda premeditación. La causa ”se supo después” fue que estaba programada para los días siguientes la evacuación forzada de un asentamiento ilegal en un sitio llamado Mitzpeh Yitzhar. Y como el ejército es el encargado de realizar dichos desalojos, los extremistas decidieron actuar contra él.

¿Cómo entender un ataque de esta naturaleza en el que ciudadanos israelíes agreden al ejército de su país? La respuesta estriba en el fanatismo ideológico-religioso que caracteriza a una parte de los colonos judíos de Cisjordania, fanatismo que los ha hecho cruzar todas las líneas rojas inherentes a un Estado de derecho en aras del cumplimiento de su objetivo primordial, a saber, la ocupación física de la mayor parte del territorio de Cisjordania del que presumen tener derecho legítimo de propiedad.

Ciertamente no se trató de la primera vez en que estos grupos ejercieron violencia. Existe un historial de numerosos actos vandálicos realizados por ellos a lo largo de los últimos dos años en aldeas y propiedades palestinas. Bajo el título de “etiqueta de precio, que es su rúbrica en los graffitis dejados en los lugares atacados, pretenden dar el mensaje de que se trata de actos de represalia contra el enemigo palestino, o contra cualquier otro presunto opositor a su proyecto mesiánico de expansión territorial.

El presidente de Israel, Shimon Peres, condenó de forma enérgica la violencia de los colonos, expresando que se trata de “un desastre y “una locura, que deben ser detenidos. Ya en ocasiones anteriores Peres mismo tuvo que realizar visitas de reconciliación y ofrecimiento de disculpas a las autoridades de aldeas palestinas atacadas.

Por supuesto, el primer ministro Netanyahu también condenó en esta ocasión la barbarie de los colonos que atacaron la base militar. Sin embargo, buena parte del público israelí y de los analistas políticos que comentaron los hechos coinciden en señalar que el fenómeno de la violencia creciente de estas agrupaciones extremistas tiene que ver con la tolerancia tácita e, incluso, con el impulso que ha mostrado la coalición gobernante hoy en Israel hacia el proyecto de expansión de los asentamientos en Cisjordania. Tal tolerancia ha producido un peligroso envalentonamiento de esos sectores ultranacionalistas convencidos de que la justeza de su causa los autoriza a cualquier cosa. Por tanto, y de acuerdo con esta lógica, si la Suprema Corte de la Nación y el ejército se interponen en su camino, éstos pasan a constituir blancos legítimos para ser atacados.

No es de ninguna manera un secreto que el actual gobierno israelí está integrado por fuerzas de derecha que coinciden en muchos puntos con la agenda de los colonos. Hoy, que el activismo de éstos se ha desbordado con el ataque a una de las instituciones más reconocidas y apreciadas de la vida nacional en Israel ”léase el ejército”, el escándalo ha sido mayúsculo porque el caso ha revelado cómo el liderazgo nacional mediante su política de expansión de asentamientos ha creado un monstruo que se la ha escapado ya de las manos. Sería por tanto deseable que tal toque de alarma sirva para reorientar la política nacional en otro sentido, una vez que ha quedado claro que la vía por la que transita este gobierno específico no beneficia en modo alguno la causa de la paz con los palestinos, además de que se traicionan los principios éticos y democráticos en los que se ha basado la vida nacional israelí.