Noticias

La amenaza Iraní - Conexiones Venezolana y Mexicana. Infiltración en Irán

Univisión 2010-12-10
Por Vitneis Didziulis, Jorge Mota, Gerardo Reyes y Casto Ocando

********************

La conexión venezolana

******

La estrategia de Irán para penetrar en América Latina ha tenido en el presidente Hugo Chávez un aliado clave. De acuerdo a numerosas evidencias y testimonios inéditos a los que tuvo acceso Univisión.

Chávez ha firmado hasta ahora 86 acuerdos con Irán que abarcan temas militares, nucleares, económicos y de construcción de fábricas y viviendas populares, y ha ayudado a promover el acercamiento de Irán con otros países como Bolivia y Nicaragua.

“Sembraron a nuestro país con fábricas lácteas, nos trajeron fábricas de tractores que nos cuesta la mitad del precio que compramos en otros países. Tienen una fábrica de carros casi a la mitad o menos de la mitad de los precios. Abonan a la vida, no a la muerte, dijo Raymundo Kabchi, asesor en temas del Medio Oriente.

Pero de acuerdo con expertos y autoridades internacionales, las conexiones de Irán y Venezuela van más allá de los convencionales acuerdos de cooperación binacional.

Luego de firmar un acuerdo de cooperación nuclear con Irán en 2008, Chávez expresó su intención de desarrollar “nuestro primer reactorcito nuclear, un anuncio visto con suspicacia a nivel internacional, debido a las ambiciones de Irán de construir armas nucleares.

Las alarmas volvieron a sonar cuando un alto funcionario del gobierno chavista afirmó a fines de septiembre de 2009 que Venezuela estaba recibiendo ayuda de Irán para establecer el tamaño de las reservas de uranio en el sur del país.

“Se están haciendo unas aerofotografías, con la colaboración de Irán. Esas aerofotografías no son para uranio, son aerofotografías para saber qué productos minerales hay en Venezuela. Y en esas aerofotografías repito, no sólamente aparece uranio, aparece uranio, aparece coltán, aparece oro, aparece diamantes, dijo el entonces ministro de Ciencia y Tecnología Jesse Chacón.

Expertos han cuestionado el “secretismo que protege los acuerdos de cooperación entre Venezuela e Irán, como las fábricas de bicicletas y la de tractores, ubicadas en zonas que, según ellos, han sido designadas de exclusión aérea por el gobierno venezolano.

“Yo no he visto la primera bicicleta iraní rodando por las calles de Venezuela, y si a eso le sumas que la zona donde está establecida la fábrica de bicicletas hay prohibición de vuelos tú dices "bueno, si es una fábrica real de bicicletas o de tractores, o de cualquier otro elemento, ¿por qué tanto secretismo?, se preguntó la experta en derecho internacional María Teresa Belandria.

Una relación no menos problemática entre Irán y Venezuela tiene lugar en el campo de las finanzas internacionales. Para mitigar los efectos de las sanciones impuestas por Estados Unidos y las Naciones Unidas, el gobierno iraní utiliza bancos venezolanos. Las transacciones permitían adquirir tecnología avanzada.

“Los bancos iraníes están sancionados internacionalmente, no pueden mover dinero fácilmente. Pero los bancos venezolanos no están sancionados. Entonces han construidos bancos internos en Venezuela, explicó el experto en temas iraníes Douglas Farah.

“Pa™ mandárselo al presidente

En una nueva dimensión de la cooperación venezolano-iraní desconocida hasta ahora, fuentes de Univisión aseguran que diplomáticos de ambos países destacados en México trabajaron en forma conjunta para organizar ataques informáticos y físicos contra objetivos en Estados Unidos.

Según grabaciones de video y audio, la entonces agregada de asuntos culturales y segunda secretaria de la delegación, Livia Antonieta Acosta Noguera participó en las conversaciones.
Antes de llegar a México, la funcionaria había ejercido responsabilidades de promoción ideológica a través de los Círculos Bolivarianos en Venezuela, y había ocupado un cargo en la embajada de República Dominicana.

De acuerdo con testimonio de Muñoz Ledo, la diplomática venezolana no sólo estaba al tanto de los planes de la presunta guerra cibernética contra Estados Unidos, sino que tenía toda la información que el grupo de hackers estaba pasando al embajador iraní Ghadiri.

Las grabaciones indican que cuando Muñoz le informó a Acosta que le había dado a los iraníes “las ubicaciones de todas y cada una de las plantas nucleares en USA, la venezolana expresó interés y exigió que le suministraran esa misma información, “pa™ mandárselo al presidente venezolano Hugo Chávez.

Acosta aseguró que mantenía un canal privilegiado para enviar información directamente al presidente Chávez: su amigo el general Alexis López, entonces jefe de la custodia presidencial del jefe de Estado venezolano.

“Está allí con el presidente, y anda con el presidente para arriba y para abajo, aseguró Acosta refiriéndose al general López en una de las conversaciones grabadas por Muñoz Ledo.
Acosta Noguera es en la actualidad la cónsul de Venezuela en Miami, donde reside la más grande comunidad de venezolanos fuera de territorio venezolano.

Univisión trató en repetidas ocasiones de obtener una versión de la cónsul Acosta a los señalamientos de Muñoz Ledo, pero no obtuvo respuestas. Cuestionarios y llamadas telefónicas realizadas a la embajada de Venezuela en Washington tampoco fueron respondidas.

La participación de una diplomática venezolana en los presuntos ciber-ataques en combinación con Irán sorprendió a especialistas norteamericanos.

“Esa conversación (entre Acosta y Muñoz) me preocupa porque nosotros no emprendemos ese tipo de planificación en contra del gobierno de Venezuela, dijo a Univisión John Kiriakou, ex oficial de la CIA que lideró los esfuerzos antiterroristas después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Kiriakou agregó que le resulta “todavía más inquietante la cooperación en este terreno entre diplomáticos venezolanos e iraníes.

“Es preocupante que el gobierno de Venezuela sí esté haciendo planes contra Estados Unidos. Ahora, si están trabajando o no con los iraníes, si lo están es todavía más inquietante, algo para lo cual tendremos que planificar, puntualizó Kiriakou.
Miembros de la comunidad libanesa en Venezuela, señalados por Estados Unidos como financistas de grupos considerados terroristas como Hezbollah y Hamas, han criticado la política de Washington de calificar como terroristas a organizaciones respetadas en el mundo musulmán.

Tal es el caso de Faouzi Kannan. Propietario de una agencia de viajes en el centro de Caracas, Kannan es señalado por el Departamento de Estado de coordinar viajes a miembros de Hezbolá, y de haber recaudado dinero para esa organización. De acuerdo al Departamento del Tesoro, Kannan también participó en reuniones donde se habló de secuestros y ataques terroristas.
Pero en una entrevista con Univisión, Kannan rechazó las acusaciones y atribuye su inclusión en la lista negra del Departamento del Tesoro “porque yo soy musulmán.

“Yo soy musulmán, que puede hacer, yo soy orgulloso que yo soy musulmán. ¿Cuál es el problema si uno es musulmán? ¿No debe vivir?, argumentó Kannan en un español con fuerte acento.
Kannan negó que hubiese dado alguna contribución financiera a Hezbolá, pero defendió a la organización calificándola como un grupo que “defiende a su país.

“No son terroristas. Si usted en su país viene alguien quiere te mata, usted defiende su mismo. Usted terrorista no puede ser.
Dentro de las filas de las fuerzas armadas venezolanas hizo carrera una de las fórmulas de lucha de Hezbollá: la guerra asimétrica. Uno de los principales exponentes teóricos de esa estrategia es el escritor español Jorge Verstrynge, autor del libro La guerra periférica y el Islam revolucionario, una obra usada como manual de instrucción en la Academia Militar de Venezuela.

Verstrynge, un ex miembro del conservador Partido Popular español, ha dado conferencias en Venezuela en las que han participado el propio presiente Chávez y sus más altos oficiales, para exponer una polémica hipótesis: el ejército venezolano únicamente podría enfrentar una potencial invasión de Estados Unidos, utilizando tácticas de guerra de guerrilla, las que califica como “el arma atómica del pobre, y ataques suicidas a través de “voluntarios de la muerte, entre otras estrategias.

Vestrynge aseguró que a raíz de sus conferencias, el gobierno venezolano comenzó a promover la creación de “mini milicias en el país, para hacer realidad un postulado del teórico español: la guerra periférica.

Para el periodista español Antonio Salas (seudónimo), quien se infiltro en las milicias bolivarianas, la guerra asimétrica tiene otra connotación.

“La guerra asimétrica es una forma elegante y diplomática, en realidad, de hablar de terrorismo, aseguró Salas en una entrevista exclusiva con Univisión.

Salas es autor del libro El Palestino un recuento de sus experiencias como infiltrado en Venezuela que puso al descubierto no sólo cómo operan estas milicias, sino también sus conexiones con el terrorismo internacional.

Haciéndose pasar como un inmigrante palestino criado en Venezuela, que deseaba contribuir a la lucha armada, Salas se ganó la confianza de los revolucionarios y penetró la organización.

Salas grabó secretamente una serie de videos dentro de campamentos de entrenamiento en Venezuela, y mostró cómo los milicianos bolivarianos se consideran a sí mismos como combatientes no distintos a grupos como Hezbolá, ETA o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Yo me encontré con que miembros del gobierno de Chávez que vienen de una formación ideológica de extrema izquierda y de una trayectoria dentro de la guerrilla de los grupos armados, interpretan cualquier movimiento armado revolucionario como hermanos. Ni Hamás ni Hezbolá ni ETA ni las FARC son terroristas, sino que son compañeros a los que hay que ayudar, dijo Salas.

Entre las figuras destacadas Salas se encontró con Alberto Carías, antiguo Subsecretario de Seguridad Ciudadana de Caracas, que actuaba como coordinador de los grupos milicianos; y un coronel del ejército regular bolivariano, que le dio instrucción sobre cómo usar armas de combate como ametralladoras y lanzagranadas.

Salas también aseguró que conoció en la Isla de Margarita a un activista que se identificó como ex jefe de inteligencia de Hezbolá, y que vive en esa isla del Caribe venezolano “como un empresario más.

**************************************

La conexión mexicana:

****

En la mayoría de los planteles de educación pública de América Latina, hay una marcada influencia de los grupos de izquierda que comparten un fuerte discurso “antimperialista.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no es la excepción. Varios de estos grupos promueven en el campus de la universidad y fuera de él, actividades en solidaridad con los llamados “pueblos en lucha como Cuba, Venezuela y la República Islámica de Irán.

A finales de 2005 los grupos se transformaron en brigadas. Uno de ellos adquirió el nombre de Brigadas de la Revolución Islámica y otro el de Brigadas Bolivarianas del Pueblo de Venezuela.

Este tipo de militancia se extiende a los sindicatos de docentes de la universidad como es el caso de la Unión de Profesores de la Facultad de Ingeniería, donde se incubó el proyecto de sabotaje a Estados Unidos, según las fuentes.

A partir de 2006, la coordinación de los grupos de solidaridad con Irán y Cuba quedó bajo la responsabilidad de Francisco Guerrero Lutteroth, un enigmático pero muy popular profesor de ingeniería de la UNAM, quien a su vez era el vicepresidente de la Unión de Profesores de Ingeniería.

La fuente explicó que Guerrero Lutteroth organizó una extensa red de estudiantes que recibían salario en efectivo por participar en un programa cuyo fin era penetrar redes de cómputo, hacer trabajos de espionaje cibernético “y sobre todo actividades de hackers para “dañar los sistemas cibernéticos de las agencias de seguridad nacional e inteligencia del gobierno norteamericano, extraer información privilegiada e injertar información falsa para posteriormente extraerla y después manejarla como datos reales que pudieran comprometer al gobierno de Estados Unidos y también al de Israel.

Voceros de la UNAM que fueron contactados por Univisión para obtener su versión, no respondieron a varias solicitudes verbales y por escrito.

****************

Infiltración en Irán:

***

Juan Carlos Muñoz Ledo, estudiante de sicología fue contratado por Guerrero Luteroth en 2006, según explicó a Univisión en una de numerosas entrevistas personales y telefónicas. Formalmente se le asignó el trabajo de impartir cursos de informática a profesores de la facultad de ingeniería. Pero muy pronto se enteró de que las intenciones eran otras. De acuerdo con instrucciones de Lutteroth, Muñoz debía asumir el papel de “vocero de los “hackers o piratas cibernéticos ante las embajadas de Irán y Venezuela.

Muñoz aseguró que no estuvo de acuerdo con el plan y decidió recaudar pruebas para denunciar a sus instigadores.

Su motivación, explicó, era “detener las actividades que estos señores están haciendo dentro y fuera de la Unam porque finalmente nos están afectando a todos, porque no tienes ni idea de lo que pueda suceder si una planta nuclear o un arsenal nuclear de los Estados Unidos es afectado.

La vulnerabilidad cibernética de Estados Unidos no es un secreto. Richard Clarke, quien ha asesorado sobre el tema a tres presidentes de Estados Unidos, advirtió a principio de noviembre que antes de inmiscuirse en un nuevo conflicto bélico, Washington debe considerar seriamente que países como China, Corea del Norte, Irán y Rusia podrían responder lanzando un devastador ataque cibernético capaz de destruir plantas de energía, redes bancarias y sistemas de transporte. El experto agregó que ese panorama es posible dado que el sistema de defensa de Estados Unidos depende íntegramente de computadores.

Muñoz convenció a varios amigos de que le ayudaran a infiltrar los círculos diplomáticos que parecía empeñados en llevar a cabo el asalto cibernético. Entre ellos a Noemí Cabral y Sara María Gómez, compañeras de clase. Lo que comenzó para ellos como una aventura de espionaje, terminó con un hallazgo que cambiaría sus vidas.

En noviembre de 2006, Guerrero Luteroth citó a Muñoz en la embajada de Irán a una reunión con el embajador Roohi Sefat. Muñoz llevaba una cámara diminuta sacada de un celular que transmitía el video en forma inalámbrica a un aparato escondido debajo de la pretina del pantalón. Para distraer a los interlocutores del hecho de que portaba la pequeña cámara en la mano, Muñoz jugaba con una moneda.

El video muestra los movimientos vertiginosos de la cámara mientras Muñoz habla con el embajador en inglés y le ofrece información sobre la CIA y otros organismos de Estados Unidos.

“Pensamos que podemos establecer un contacto entre ustedes e instituciones similares que existan en Irán, se escuchar decir a una traductora de Sefat.

Luego Muñoz le pide al embajador que pose con él en una foto, lo cual acepta. A su lado aparece Guerrero Luteroth.

La facilidad con la que ingresó esta y otras veces los equipos a la embajada y la desprevención de los diplomáticos iraníes tenían una explicación, según Muñoz. Los diplomáticos confiaban plenamente en Guerrero Luteroth.

Esta situación lo llevó a sospechar que Guerrero Luteroth no actuaba solo sino en colaboración con otras embajadas, pues le resultaba muy difícil entender que los diplomáticos iraníes, con su recelo hacia los servicios de inteligencia de Estados Unidos o Israel, aceptaran “a una persona que llegue a sus recintos así porque sí, sin conocerlo y sin saber de él.

A medida que se ganó la confianza del profesor Guerrero Luteroth, Muñoz se enteró de las actividades de la red de hackers. Supo por ejemplo, según explicó, que estudiantes de ingeniería y física estaban trabajando en la creación de un virus para atacar a Estados Unidos así como en una campaña para sembrar información falsa en la red. Pero quizás lo que más lo intrigó, y nunca pudo comprobar si era cierto, es que el grupo se atribuyó un ataque masivo al sistema de informática del Pentágono en 2007.

(Vea aquí la carta de acercamiento que Luteroth envió a la embajada de Venezuela en México).

En junio de ese año el secretario de Defensa, Robert Gates, reportó que 1,500 computadores de la entidad habían quedado fuera de servicio como parte de un ataque cibernético.

Cuando Muñoz visitó por segunda vez la embajada de Irán, ya había tomado posesión el nuevo embajador Mohamed Hassan Ghadiri, un extrovertido diplomático dispuesto a avivar en México el discurso musulmán y antiestadounidense. En este segundo encuentro se analizó el tema de las actividades cibernéticas contra Estados Unidos, según palabras de Muñoz.

Por la misma época el grupo visitó la embajada de Venezuela donde fue recibido “cálidamente, explicó Muñoz. En ambos encuentros acordaron trabajar en conjunto, establecer vínculos de cooperación y continuar analizando las potencialidades del grupo de hackers que comandaba Guerrero Lutteroth.

Según Muñoz, a partir de este momento ambas embajadas comienzan a donar servidores, equipos de computación y dinero para garantizar el funcionamiento de los diversos grupos de la Unam.

En una entrevista desde Teherán donde ejerce como profesor universitario y estratega político, el ex embajador admitió que recordaba la propuesta de Muñoz y que la sometió a consideración de su gobierno pero que éste la rechazó.

“Yo escribe al Irán que una persona puede hacer esto. Han dicho que no recibirlo más porque no es trabajo de la embajada, afirmó Ghadiri.

El embajador dijo que tenía la impresión de que los estudiantes eran infiltrados de la CIA.

“Si quieren saber cuáles son las embajadas que hacen espionaje, puedo decir que son las de Estados Unidos, afirmó Ghadiri.

En febrero de 2008 murió de un infarto Guerrero Luteroth dejando un largo rastro de intrigas sobre sus vínculos con la inteligencia cubana. Bajo un nuevo liderazgo de un profesor de la UNAM, el proyecto de ataques cibernéticos continuó, según Muñoz.