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Israel y Egipto, de la visita de Sadat a la cooperación contra el Estado Islámico

El Mundo - España 2017-11-28

SAL EMRGUI*   

Enemigos en el pasado, los dos países mantienen una cooperación fluida en seguridad cuando se cumplen 40 años de la visita de Sadat a Jerusalén*

Condena ante los micrófonos y estrecha cooperación en materia de Inteligencia. Así podría resumirse el apoyo de Israel a Egipto ante los atentados terroristas con firma yihadista que golpean la vecina e inmensa Península del Sinaí. Para algunos soldados israelíes que patrullan la frontera, demasiado vecina e inmensa.

El sangriento atentado ha coincidido con una semana emblemática en la sensible relación bilateral: el 40 aniversario de la histórica visita del presidente egipcio Anwar Sadat a Jerusalén que precipitó lo que entonces parecía ciencia ficción en un Oriente Próximo irreconocible hoy en día. El acuerdo de paz firmado entre dos acérrimos enemigos en el campo de batalla supuso la retirada israelí del Sinaí, que había ocupado en la guerra del 67. Sadat fue asesinado por un extremista en su país, pero su huella sigue presente en el mapa.

Precisamente debido a la enorme amenaza que supone el terror yihadista para El Cairo, Israel ha accedido en los últimos años a la petición egipcia de enviar un importante número de efectivos militares (tanques, helicópteros...), contradiciendo así lo que establecían los acuerdos de Camp David. La medida, impensable a principios de los 80, beneficia hoy a Egipto pero también a Israel.

Más allá de la buena relación personal y la coincidencia de intereses entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu y el presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi, Israel sigue al detalle lo que sucede al otro lado de su frontera más larga. Aunque grupos salafistas esparcidos por el Sinaí han disparado de forma esporádica proyectiles contra sus ciudades reivindicando también una infiltración letal contra "el infiel judío", Israel no se ha visto salpicado de forma directa por la guerra entre Egipto y los comandos fieles a IS.

Cooperación alejada de los focos

"El ejército egipcio sabe perfectamente cómo actuar. Y actúan. Nosotros sólo queremos asegurarnos de que los terroristas no ataquen a nuestros soldados y ciudadanos", comentaba a EL MUNDO un destacado oficial israelí sin detallar la ayuda proporcionada al aliado árabe. Si las relaciones políticas, sociales y diplomáticas entre Egipto e Israel son aún frías, con la condena árabe contra las colonias en Cisjordania -a la espera de la resolución del conflicto con la creación de un Estado palestino-, en lo que respecta a la seguridad la cooperación es tan evidente como alejada de los focos.

Los servicios de Inteligencia israelíes proporcionan información secreta a sus homólogos en Egipto en la difícil misión de evitar ataques. Según fuentes árabes, drones enviados por Israel han actuado ya varias veces contra comandos terroristas en el Sinaí.

Nada más conocer la gravedad del atentado, varios ministros israelíes expresaron ayer su solidaridad hacia el pueblo egipcio. "Condenamos el atentado en los términos más enérgicos. Si todos estamos unidos, el terror yihadista será derrotado con más rapidez", dijeron desde la oficina del primer ministro a dirigentes egipcios en una conversación telefónica mantenida ayer por la tarde según ha podido saber EL MUNDO.

El ministro de Educación, Naftali Bennett señaló a la emisora pública que "es el momento de la unidad internacional en la lucha contra el terror actúe donde actúe; en Rusia, Europa, Estados Unidos, Israel y el mundo árabe".

Bennett incidió en el mensaje de su Gobierno sobre las "dos grandes amenazas regionales" al afirmar: "El atentado asesino es la prueba de que en nuestro alrededor se está creando un nuevo orden mundial en el que hay una división entre los que apoyan el terrorismo de Irán y Daesh (IS) y los que apoyan la humanidad". En otras palabras, Israel quiere que la guerra contra el IS vaya acompañada por la presión internacional sobre un Irán cada vez más poderoso en la zona gracias a la supervivencia del régimen de Bashar Asad y el apoyo del presidente ruso, Vladimir Putin.

El ataque en el Sinaí pone un sangriento colofón a una "semana egipcia" en Israel. La Knésset (Parlamento), vestida de gala y con el embajador de Egipto en Israel, Hazem Jairat, como gran invitado, celebró el 40 aniversario de la visita de Sadat. Su discurso ante los parlamentarios israelíes fue seguramente el más simbólico en un Estado que pronto cumplirá 70 años. Y con efectos trascendentales para el destino de los dos países y de la región.

La retirada del Sinaí se topaba entonces con la oposición de sectores israelíes que alegaban motivos de seguridad y contrarios a la evacuación de sus habitantes. La llegada de Sadat y la actuación del primer ministro y símbolo histórico de la derecha israelí Menahem Beguin disolvieron la resistencia dando paso a un acuerdo que hoy recibe elogios.

Una imagen en la frontera refleja el dramático cambio que va de Sadat al IS. Los soldados egipcios apuntan sus fusiles y miradas al interior, un Sinaí desafiado por yihadistas, y no al otrora país enemigo.