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Equipo encabezado por Kushner trabaja en un ‘acuerdo definitivo’ para el Medio Oriente

Nuevo Herald - Miami 2017-11-16

POR PETER BAKER

The New York Times     

El presidente Donald Trump y sus asesores han comenzado a desarrollar su propio esquema para terminar con el conflicto que ha durado décadas entre Israel y los palestinos, un plan que tiene por objetivo ir más allá de los marcos de trabajo anteriores por parte del gobierno estadounidense en búsqueda de lo que el presidente llama “el acuerdo definitivo”.

Después de diez meses de estudiar las complejidades de la disputa más irresoluble del mundo, dijeron funcionarios de la Casa Blanca, el equipo de Trump, cuyos miembros son relativamente principiantes en cuanto el proceso de paz en el Medio Oriente, ha pasado a una nueva fase de esta misión con la esperanza de transformar lo que ha aprendido en medidas tangibles para terminar con un punto muerto que ha frustrado incluso a presidentes con más experiencia en la región.

Las perspectivas de paz están atrapadas en una red de temas distintos que consumen a la región, como se demostró en días recientes a causa de la creciente confrontación de Arabia Saudita con Hezbolá, respaldado por Irán, en Líbano. De igual forma, a Israel le preocupan Hezbolá y otras iniciativas por parte de los iraníes para establecer un pasillo terrestre a través del sur de Siria. Si se desatara una guerra con Hezbolá, podría sabotear cualquier iniciativa con los palestinos.

Sin embargo, el equipo de Trump ha reunido documentos no oficiales en los que se exploran varios temas relacionados con el conflicto palestino-israelí, y los funcionarios dijeron que esperan abordar puntos perennes de división, tales como el estatus de Jerusalén y los asentamientos en la Cisjordania ocupada. Aunque Trump no se ha comprometido con un Estado palestino, los analistas anticiparon que el plan tendrá que construirse en torno a la solución de dos Estados que ha sido el fundamento de las iniciativas durante años.

“Hemos pasado mucho tiempo escuchando y vinculándonos con los israelíes, palestinos y líderes regionales clave a lo largo de los pasados meses para ayudar a llegar a un acuerdo de paz duradero”, dijo Jason D. Greenblatt, el principal negociador del presidente. “No vamos a establecer un plazo artificial en cuanto al desarrollo o la presentación de ideas específicas y tampoco vamos a imponer un acuerdo. Nuestra meta es facilitar, no dictar, un acuerdo duradero de paz para mejorar las vidas de los israelíes y los palestinos, así como la seguridad de toda la región”.

Trump, quien se considera un gran negociador, decidió aceptar el desafío cuando tomó posesión en enero, intrigado por la idea de tener éxito donde otros presidentes han fracasado, y le asignó la iniciativa a Jared Kushner, su yerno y asesor senior. Ninguno de los dos tenía experiencia en el tema, y el esfuerzo fue recibido con escarnio, pero el hecho de que el presidente se lo confiara a un familiar cercano se consideró una señal de seriedad en la región.

El equipo de Trump observa la convergencia de factores que hacen que el momento sea propicio, incluyendo la voluntad acrecentada por parte de los Estados árabes para finalmente resolver el problema y enfocarse en Irán, que consideran una amenaza más grande. Con esto en mente, Egipto está negociando una reconciliación entre el presidente de la autoridad palestina, Mahmoud Abbas, quien preside en Cisjordania, y Hamas, que controla Gaza, un acuerdo que consolidaría a la autoridad palestina como la representante del pueblo palestino. Arabia Saudita ha convocado a Abbas a Riyadh para reforzar la importancia del acuerdo.

“Las estrellas comienzan a alinearse de una manera que crea un momento propicio”, dijo Nimrod Novik, miembro del Foro de Políticas de Israel que fungió como asesor de política exterior del ex primer ministro Shimon Peres, quien negoció los acuerdos de Oslo en la década de 1990. “Pero obviamente las dos preguntas claves son si el primer ministro Netanyahu decidirá entrar a la negociación y si una vez que presente un plan por parte de su equipo el presidente Trump decidirá que vale la pena invertir el capital político que se requiere”.

Aun así, ni el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ni Abbas están en una buena posición para negociar. Netanyahu enfrenta una investigación por corrupción y presión de la derecha en su estrecha coalición para no hacer concesiones, mientras que Abbas está envejeciendo y enfrenta una fuerte oposición entre sus propios constituyentes.

El escepticismo abunda, sobre todo entre quienes pasaron años luchando para superar los mismos desafíos con el mismo conjunto de herramientas. El presidente Barack Obama y sus asesores debatieron en torno a establecer sus propios parámetros para un acuerdo el año pasado, pero terminaron por decidirse incluso en contra de un conjunto de principios conforme se le acababa el tiempo a su administración.

“No hay nada nuevo sobre la mesa respecto de la paz en el Medio Oriente”, dijo Philip Gordon, un coordinador del Medio Oriente de la Casa Blanca bajo el mandato de Obama. “Cuando entras en los detalles, es cuando te enfrentas a las fuertes objeciones de ambos bandos. Si no quieren que el acuerdo fracase antes de empezar, quizá propondrán principios ambiguos, pero como ya lo hemos visto, incluso los principios ambiguos están más allá de lo que ambas partes están dispuestas a aceptar”.

Tamara Cofman Wittes, una funcionaria del Departamento de Estado bajo el mandato de Obama, dijo que los líderes israelíes y palestinos “están limitados fuertemente” no solo por sus propias coaliciones gubernamentales, sino también por pueblos desconfiados y reacios a los riesgos. “Bajo esas circunstancias, hacer grandes concesiones es difícil incluso para los líderes políticos con voluntad”, dijo.

Los cuatro miembros principales del equipo que está redactando el plan incluyen a Kushner, Greenblatt, Dina H. Powell, una asesora adjunta de seguridad nacional, y a David M. Friedman, el embajador de Estados Unidos en Israel. Están consultando a Donald Blome, el cónsul general en Jerusalén, y a otros miembros del Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional. Los funcionarios dijeron que tal vez la iniciativa no esté lista sino hasta principios del año siguiente. Dennis Ross, el veterano negociador de la paz en el Medio Oriente, dijo que el equipo de Trump ha “hecho un muy buen trabajo a la hora de presentarse como una entidad que está escuchando” y ahora “se está tomando en serio” a la región.

La decisión de presentar un plan concreto tiene sentido si se prepara el terreno con anticipación. “Si solo continúas con las negociaciones y nada las acompaña, nadie se lo tomará en serio”, comentó Ross. “La gente dirá que ya han escuchado esa cantaleta. Tienes que demostrarle a la gente que algo es distinto esta vez”.