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Nuestras Raices en Polonia y Rumanía

CCJC Prensa 2017-10-03

SILVYA LUSGARTEN VALLE*     

Quienes somos hijos de sobrevivientes de la Shoa, siempre guardamos en un pequeño rincón de nuestras mentes, la idea de que podríamos hallar algo que nos remontara a la vida de nuestros abuelos y tíos que nunca conocimos, salvo por unas pocas y desgastadas fotografías y las escasas historias que logramos conocer de nuestros padres y tios.

Por ello, el pasado 9 de septiembre, mis hijos Steven, Salomón, mi nuera Dania, mi nieta Ika y yo, emprendimos esa búsqueda en la Polonia de mis padres, visitando los pueblos en los que nacieron y vivieron.

El domingo 10 de septiembre llegamos a un bellísimo pueblo de Polonia llamado Poltusk, lugar de nacimiento de mi madre.

La oficina de registro cerrada por ser domingo, sin embargo, el encargado de un pequeño museo contó a nuestra guía, que de la vida Judia solo hallaríamos un monumento erigido a los judios de Poltusk, asesinados durante la Shoa.

En un hermoso parque, a escasos metros de la plaza principal en la que solo queda la vieja torre de la iglesia del pueblo, como testigo de lo que fue, encontramos un bello monumento donado por las autoridades del pueblo de Poltusk a la memoria de sus judios, enrejado y con una lámpara encendida a la memoria de sus almas.

Mientras recitaba el Kadish a la memoria de mis abuelos Yoshua y Sima Walishever a quienes nunca conocí, en mi mente contaba a mi madre Yaffa que aquí estábamos la tataranieta, los bisnietos, y yo, la nieta de sus padres, esos abuelos de cuya presencia y calor carecimos mis hermanos y yo durante nuestra infancia y juventud.

Recorrer sus calles, admirar sus paisajes, imaginar allí su presencia mientras este diálogo interno con mi madre me remontaba a la vida del shettel, dieron a mi espíritu paz y la tranquilidad que el legado permanecerá con la presencia allí de su tataranieta.

El día lunes 10 de septiembre viajando de Varsovia hacia Cracovia entramos en los pueblos de mi padre Ariel y mi tío, Mario Lustgarten,primero Starachowice del que solo queda una placa erigida en la plaza principal a la memoria de los 4.500 judios d Starachowice - Wierzbnik que fueron asesinados por los ocupantes nazis en los años de 1939 a 1945.

Es ya una pequeña ciudad desarrollada, de la vida Judia no quedó ningún vestigio,como tampoco en Ostrowiecz, lugar de nacimiento de mi padre adonde llegue a su oficina de registro y donde su registrador,un amable polaco busco en el libro de nacimientos desde el año 1920 al 1926, no hallando documento alguno y comentándonos que estos seguramente se habían quemado en la guerra.

Al igual que en el caso de mi madre, recite el Kadish por los abuelos Efraim y Ethel Lustgarten y por los 5 hermanos de mi padre asesinados todos por los nazis.

Al continuar nuestro viaje hacia Cracovia,en el camino,mire sus bosques,cerré mis ojos,imagine la silueta de ese joven (mi padre Ariel), huyendo e internándose entre sus enormes Pinos y árboles en el duro invierno polaco, y agradecí a Di s por haber salvado su vida y la de mi tío Mario, con la tranquilidad en mi alma, esa que buscamos encontrar todos los hijos de los sobrevivientes de la Shoa.

Por último viajamos a Bucarest, Rumanía,país de nacimiento de mi suegro Luis Valle,nacido en Hotin, y así, de alguna manera Ester vamos esos lazos con aquellas tierras de nuestros abuelos,bisabuelos y tatarabuelos en un sencillo y emotivo homenaje de presencia y recordación.

* Directora Oficina de Relaciones Humanas Bnai Brith, Cali