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10 años de Hamas en Gaza: Falta libertad, trabajos y luz

Nuevo Herald - Miami 2017-06-07

BEIT LAHIYA, FRANJA DE GAZA

Desalentadores datos marcan el 10mo aniversario del gobierno de Hamas en Gaza: los cortes de luz y agua más largos jamás registrados, un desempleo del 60% entre los jóvenes y miles de personas que esperan ser autorizadas a salir de este territorio bloqueado.

Incapaz de ofrecer remedios, la organización islámica redobla la apuesta represiva y ha arrestado a los pocos que osan quejarse, incluidos jóvenes que organizaron una protesta callejera contra los cortes de luz y un escritor que dijo en Facebook que “la vida es placentera solo para los líderes de Hamas”.

Encuestas indican que casi la mitad de la población viviría en otro sitio de ser posible, pero que aproximadamente un tercio sigue apoyando a Hamas a pesar de tres guerras cortas pero devastadoras contra Israel. Silenciada la oposición, no hay forma de presagiar cambios.

Mientras tanto, la vida de los 2 millones de habitantes de Gaza seguramente va a empeorar.

Es previsible que se mantenga el aislamiento internacional de Hamas, que se niega a reconocer a Israel, y por ende el bloqueo fronterizo impuesto por Israel y Egipto cuando la organización asumió el control del Gaza en junio del 2007.

Un nuevo programa político que Hamas esperaba apaciguaría a Occidente y a las naciones árabes tuvo el efecto contrario, ya que puso de manifiesto su rigidez ideológica. Usando un tono más suave, reafirma el llamado a la lucha armada y a la creación de un estado islámico en la histórica Palestina, incluida lo que es hoy Israel.

Por otro lado, Catar, uno de los países que apoya a Hamas, está en problemas. El lunes cuatro naciones árabes rompieron lazos con ese país del Golfo Pérsico, en parte por su abierto respaldo a grupos islámicos como Hamas. Catar le habría pedido a varios líderes de Hamas exiliados que se fuesen.

Hamas enfrenta también presiones financieras del presidente palestino Mahmoud Abbas, cuyas fuerzas fueron expulsadas de Gaza hace una década. Cansado de los fallidos esfuerzos de reconciliación, Abbas, gobernante de la Margen Occidental, advirtió que reduciría subsidios a Gaza como el del servicio eléctrico.

Un portavoz de Hamas, Salah Bardaweel, descartó que esa agrupación vaya a dar un paso a un costado, pero reconoció que será difícil llegar a un acuerdo para mejorar la situación en Gaza mientras Abbas, de 82 años, siga gobernando los territorios autónomos en la Margen Occidental ocupada por Israel.

Afirmó que Hamas nunca renunciará a la oportunidad de gobernar. “¿Cómo puedes responsabilizar a alguien de cosas que no creó?”, preguntó, aludiendo al bloqueo.

El escritor Abdullah Abu Sharekh fue detenido por escribir que Hamas “devolvió a Gaza a la Edad Media”.

Luego de ser liberado el sábado, escribió que no lo dejaron dormir por cinco días y lo obligaron a permanecer de pie por largos períodos o a sentarse en sillas pequeñas.

Cualquier atisbo de rebelión es reprimido.

Tres amigos veinteañeros desempleados de Beit Lahiya dijeron que Hamas los hostiga desde que movilizaron a miles de personas para protestar los crónicos apagones en enero. Afirmaron que fueron arrestados, golpeados y citados en numerosas ocasiones a que se presentasen en centros de seguridad.

El activista Mohammed al-Taluli, de 25 años, dijo que el malestar se intensificó en las últimas semanas al agravarse los apagones, que pueden durar de 14 a 18 horas. Indicó que él y sus amigos recibieron amenazas de muerte para que dejasen de agitar al avispero.

“La gente nos pregunta todos los días si estamos planeando una nueva manifestación”, comentó. “Pero... tenemos miedo”.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos dicen que las prácticas de Hamas son similares a las de la Margen Occidental. Ambos gobiernos realizan arrestos arbitrarios y tratan de silenciar el disenso en las redes sociales.

En la última década Hamas ejecutó a 28 personas, la mayoría de ellas supuestos informantes, después de juicios que muchos consideran farsas.

La llegada de Hamas al poder fue facilitada por la frustración con la corrupción rampante bajo el gobierno del movimiento Fatah de Abbas. Hamas rechazó asimismo un intento de negociar la creación de un estado palestino en tierras capturadas por Israel en 1967, incluida Gaza.

Ahmed al-Nashar, de 63 años, dice que votó por Hamas en la esperanza de que “harían algo bueno en nombre de la religión”, pero que se convenció de que “no hay futuro aquí con esta gente”.

Hamas, por su parte, afirma que fue saboteado desde el vamos.

Israel y Egipto establecieron un bloqueo que impide la mayoría de las exportaciones. Y tres guerras con Israel, derivadas en parte de la adquisición de armas por parte de Hamas, devastaron más todavía la economía.

La comunidad internacional, mientras tanto, pide que se levante el bloque pero también insiste en que Hamas debe renunciar a la violencia.

“Nuestra vida es una larga serie de esperas”, expresó Abed Meqdad, un maestro. “Esperas que venga la electricidad, que reabran la frontera, que las cosas mejoren, pero no pasa nada”.