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Descubriendo el túnel secreto que ayudó a los judíos de Vilna a escapar de los nazis

Iton Gadol - Argentina 2017-04-18

"Holocaust Escape Tunnel", el último episodio de la serie científica "Nova", siguió a un grupo de académicos e ingenieros que utilizaron las últimas técnicas de radar terrestre para volver a descubrir una importante parte de la historia judía en Vilna, Capital de Lituania.

Napoleón llamó a Vilna (ahora oficialmente Vilnius) la "Jerusalem del Norte". Fue el hogar de Elijah ben Solomon Zalman, más conocido como el Gaon de Vilna, el erudito talmúdico y cabalista que animó a sus estudiantes a estudiar ciencias. Los judíos representaban el 40 por ciento de esta ciudad que se jactaba de tener cien sinagogas, seis periódicos y la mayor biblioteca judía del mundo. Pero luego llegaron los nazis.

El doctor Richard Freund, profesor de historia judía en la Universidad de Hartford, dirigió el grupo de investigación que fue a Vilna. Hace tres años, afirmó en una entrevista telefónica con The Forward que fue contactado por Jon Seligman, un arqueólogo conocido de la Autoridad de Antigüedades de Israel, que quería descubrir si se podían encontrar restos de la Gran Sinagoga de Vilna.

La sinagoga, una obra maestra arquitectónica construida hace casi 400 años, fue destruida por los nazis y, después de la guerra, los soviéticos construyeron una escuela en su lugar.

Freund fue una elección lógica para esta tarea. Su equipo ya había completado cerca de 30 proyectos similares en todo el mundo -en Israel, Grecia y España, entre otros lugares- utilizando una nueva tecnología no invasiva para la cartografía del subsuelo, originalmente desarrollada para la industria del petróleo y el gas.

En 2015, Freund recaudó suficiente dinero para hacer un estudio preliminar, que reveló que parte de la sinagoga se mantuvo en un nivel subterráneo.

A lo largo de su camino, los científicos intentaron descubrir fosas comunes en los bosques de Ponary, fuera de la capital, donde se calculaba que 70 mil judíos fueron sistemáticamente fusilados.

Freund y su equipo también querían ubicar un túnel oculto a través del cual una docena de judíos escaparon de la matanza en los últimos días de la ocupación nazi. Un equipo anterior había encontrado la entrada del túnel en 2004, pero inexplicablemente lo dejó sin marcar.

Freund descubrió la fosa más grande, que pudo haber tenido hasta 10 mil cadáveres. El grupo de investigación también encontró la sinagoga.

Pero encontrar el túnel de escape fue lo que más fascinó a la comunidad científica mundial cuando se anunció en junio del año pasado.

Cuando se acercaba el ejército soviético, los nazis asignaron a un grupo de 80 judíos -76 hombres y cuatro mujeres- a cortar árboles para leña, exhumar cuerpos judíos y quemarlos para eliminar evidencias de las atrocidades.

Al darse cuenta de que en última instancia también serían asesinados, el grupo comenzó a construir un túnel por la noche. Utilizando sólo las manos, cucharas y herramientas improvisadas, crearon una maravilla de ingeniería de 100 pies de largo.

De los 80 miembros, sólo 12 pudieron utilizarlo y 11 sobrevivieron a la guerra. Luego de este hallazgo, Freund destacó cómo la ciencia permite dar una nueva vida a los testimonios del Holocausto.