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El hospital israelí que atiende a “enemigos” sirios

Caracol Radio 2017-04-07

ANDREA AGUILAR

Son atendidos aquí por judíos, cristianos y musulmanes quienes no les preguntan nada, simplemente los curan y los devuelven a su país.*


En hebreo hay un proverbio muy conocido “Adam Le-Adam Adam”, que se traduce al español como “un ser humano es un ser humano”. Esa es la única ideología que se aplica en el Centro Médico de Galilea, ubicado al norte de Israel.

Este hospital, que funciona desde 1947, se ha volcado en los últimos cuatro años hacia la tragedia humanitaria que se agudiza al otro lado de su frontera, en la devastada Siria.

“No hablamos nada de política dentro del hospital, atendemos a la gente porque nos necesitan, son pacientes, están enfermos y punto”, explica el director de la clínica, Massad Barhoum.

Aquellos que, desde siempre, han sido considerados como “enemigos de Israel”, son atendidos aquí por judíos, cristianos y musulmanes quienes no les preguntan nada, simplemente los curan y los devuelven a su país.

“Yo creo no hay cosa más bella que brindarle a alguien la oportunidad de seguir viviendo. El valor aquí es la humanidad, ser hombre ante otros hombres sin importar el credo, la religión ni la raza”, señala el médico mexicano Samuel Tobias.

Tobías, quien dirige el departamento de neurocirugía y trauma del hospital, afirma que el reto es atender una población que considera a los israelíes como sus peores enemigos.

“Del otro lado les enseñan que en Israel no hay árabes, que aquí los mataron a todos, les abrieron la barriga y se comieron las entrañas”, describe Tobías para dar una dimensión de lo que significa para un sirio ser atendido en un hospital israelí.

El triage se hace en la frontera que Israel comparte con la ciudad siria de Quneitra, una urbe destruida y abandonada desde la Guerra de Yom Kipur en 1973. Cuando las heridas son demasiado graves son trasladados al Centro Médico desde los hospitales de campaña.

Entre estos casos, que llegan a diario a su sala de emergencias, el que más lo ha tocado es el de una niña de 13 años herida luego de un bombardeo en una plaza de mercado.

“Lo más difícil es que es la misma edad y complexión de mi hija y, en el momento de verla en la sala de emergencias, fue como ver a mi niña. Ese es el momento más duro que esta guerra me ha traído”, afirmó a Caracol Radio con la voz entrecortada.

Samuel no es religioso, pese a crecer en una familia judía. Sin embargo, resume su trabajo con una de las frases más conocidas del Talmud: “Quien salva un vida, salva el mundo entero”.