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Génesis del Medio oriente

2011-04-04
De repente y sin previo aviso comenzando la segunda década del tercer milenio un colosal terremoto social sacude al mundo árabe derribando parte del orden existente y abriendo serias grietas en el resto, dando origen a una prolongada era de incertidumbre, durante la cual diversas fuerzas políticas y sociales, pescadores de rio revuelto y actores externos buscarán a como dé lugar beneficiarse del caos y descontento popular, donde los pueblos que se levantan contra años de tiranía y exclusión podrían salir vencedores o simplemente podrían ser una vez más utilizados por camarillas con agenda propia para hacerse la poder.
Estas revueltas populares tienen elementos en común pero también profundas diferencias de país en país y el desenlace de estas gestas será inicialmente más individual que colectivo. No se puede esperar en este momento el “ascenso de la democracia en la región sino por el contrario cada estado tendrá su propia evolución política e institucional y determinará individualmente su futuro , dependiendo de su composición étnica, identidad nacional, cohesión social, fortaleza institucional, unidad en sus servicios de seguridad, niveles de educación, fuerzas políticas tradicionales y nuevas, vulnerabilidad a intervención extranjera y realidad económica.
Arquitectura fallida
Los estados nación en el Medio Oriente surgen de la repartija colonial que hicieron principalmente Francia e Inglaterra al término de la primera guerra mundial sobre el cadáver del imperio otomano. Al igual que en casi todo el continente africano, en el medio oriente las fronteras de los nuevos países fueron determinadas por intereses coloniales sin tener en cuenta a los pueblos de la región. El surgimiento de los estados que en Europa se demoró siglos, en el medio oriente se hizo en los minutos que les tomó a burócratas europeos pintar un mapa de acuerdo con sus conveniencias.
Los arquitectos del actual medio oriente fueron principalmente el diplomático inglés Sir Mark Sykes y su homologo francés George Picot, que en 1916, papel y lápiz en mano, dividieron para sus respectivos países la región. Estos planos en obra negra fueron ajustados al final de la conflagración por las mismas cancillerías en París y Londres para pagar favores. Hubo además otros acuerdos secretos que involucraban a Italia y a la Rusia Zarista relacionados con repartija de Turquía y partes del norte de África. A pesar de la oposición del presidente norteamericano Wodrow Wilson y que los acuerdos secretos fueran revelados por los bolcheviques, estos recibieron legitimidad internacional en las conferencias de París 1919 y San Remo 1920 cuando la recién formada Liga de las Naciones les otorgó a Francia e Inglaterra “mandatos sobre esas tierras.
Estas son algunas de las “perlas de ese nuevo orden que nacía y que hoy parece estarse disolviendo.
De lo que era el Iraq histórico, los ingleses cercenaron un pequeño territorio con salida al mar, se lo entregaron a la familia Al Sabah, que había colaborado con estos en la guerra y crearon el emirato de Kuwait.
La dinastía Hashemita, gran aliada de los británicos, que tenia contados sus días en el Hejaz, mitad occidental de la península arábiga, ante los avances de la familia Saud, es compensada generosamente por Londres. A Faisal, hijo de Hussein, patriarca de la dinastía, le es entregado el trono de Siria, pero al ser expulsado de ahí por los franceses, le entregan entonces el trono de Irak de donde su familia fue finalmente derrocada por la revuelta militar de 1959. A otro hijo de Hussein, Abdala, el flemático Winston Churchill, le entrega dos terceras partes de la Palestina histórica, al este del rio Jordán para crear el reino de Transjordania, hoy Jordania y aun bajo control de la misma familia.
La frontera entre los nuevos estados de Siria e Iraq es exactamente la misma establecida por el acuerdo Sykes-Picot. En Irak quedan dentro de un mismo país, kurdos, pueblo que quedo sin estado y atomizado en 4 países, sunitas y shiitas, sembrando entonces las semillas del actual conflicto étnico en ese país.
El mandato francés sobre Siria y Líbano otorgó carta blanca a París para crear dos entes separados y aunque el Monte del Líbano tenía desde siglos atrás características muy propias debido a la existencia de la comunidad cristiana maronita, las fronteras definitivas de lo que sería el estado libanés, respondieron a intereses coloniales y el resultado fue un estado multiétnico que muy pronto cayó en una cruenta guerra civil y presa de la injerencia extranjera especialmente de Siria, Israel e Irán.
Siria por su lado una vez independizada de Francia en 1946 sufre una sucesión de regímenes militares y golpes de estado, hasta caer en manos de la actual dictadura Alawita de la familia Assad.
Caso aparte es el mandato otorgado por la liga de las naciones a Inglaterra sobre Palestina, que incorporaba en su texto la declaración Balfour, por medio de la cual Inglaterra apoyaba la creación de un “hogar nacional judío en ese territorio, sin con esto “afectar a la población árabe local. Es durante el mandato británico que surge el conflicto palestino-israelí, que a la fecha ha resistido todo intento de solución.
Libia otro estado con fronteras geométricas surge de tres provincias italianas y una sociedad tribal que jamás constituyó una nación.
Emires, Reyes y Sultanes
En la península arábiga, los emiratos y sultanatos del golfo se convierten en estados con dueños, dinastías centenarias que tenían en esos oasis su base de poder. Bahréin, Omán, los Emiratos, Qatar no son más que fincas con dueños.
Por su lado Arabia Saudita, que debe el nombre del país a la familia de su fundador, Abdul Aziz ibn Saud quien la unificó expulsando a los Hashemitas , devenga su poder de la alianza religiosa sellada dos siglos antes por su antecesor Muhamed Ibn Saud , con el erudito religioso islámico Al Wahab.
Este vasto país, con una importante y reprimida minoría shiita al este, se ha mantenido unificado gracias al petróleo descubierto allí a finales de los años 30, al apoyo irrestricto de occidente y a la ideología islámica radical Wahabi.
Los Militares al poder
A mediados de los años 50 con el derrocamiento del rey Farouk en Egipto y el ascenso al poder de Gamal Abdel Nasser, comienza el colapso del orden colonial imperante. En los años subsiguientes caen las monarquías en Irak, Yemen, Libia e Irán y en Argelia el FLN expulsa a los franceses de su última posesión en el Magreb.
El antiguo orden colonial es sin embargo reemplazado por regímenes militares autoritarios y nepotistas, que desembocaron en sociedades cerradas, estancadas en el tiempo, sin oportunidades para sus jóvenes, sin libertad de expresión y asociación y con unas reducidas elites que se beneficiaron de un sistema altamente clientelista y corrupto.
En Irán se enquisto un régimen clerical que secuestro la revolución de 1979 y limitó severamente las libertades democráticas que la habían inspirado.
Este es el orden contra el cual millones de manifestantes a lo largo y ancho de oriente medio se rebelan, dejando atrás el miedo y con la sensación que no tienen nada que perder y si un futuro para sus familias y sus hijos que ganar.
Es demasiado temprano en este largo proceso para aventurar predicciones sobre posibles desenlaces y escenarios por lo que respecto al futuro de la región no queda sino decir “amanecerá y veremos.