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Cloacas - PILAR RAHOLA

Comite Central Israelita del Uruguay 2017-01-12
En su perfil de Facebook, Pilar Rahola, filóloga, política y periodista española, escribió acerca del acoso que sufrió al subir un tuit despidiendo a las víctimas del reciente atentado en Jerusalem.

“Mi Twitter se llenó de monstruos de las dos orillas del infierno, desde nazis redomados, hasta comunistas de hoz y martillo.

Era un tuit sencillo, sin otro objetivo que un humilde homenaje a las víctimas, usando la expresión hebrea que despide a los muertos. Puse: “Asesinados por el horror. Zijrono liberaja. ZL #JeSuisJerusalem, y lo acompañé de la foto de los cuatro jóvenes asesinados. Sus nombres, Erez Orbach, Shira Zur, Yael Yekutiel, todos de 20 años, y Shir Hajaj, de 22.

Con este tuit repetía un ritual de dolor que acostumbro a hacer cuando asesina el terrorismo. Y aunque no puedo seguir el ritmo de esta locura (que tiene una capacidad de matar mayor a nuestra capacidad de horrorizarnos), son muchos mis comentarios sobre atentados en Pakistán, en Nigeria¦, aparte de los que ocurren cerca. Todo parecía, pues, normal, pero había un matiz que marcó la diferencia: el atentado se había perpetrado contra jóvenes israelíes y el asesino era un palestino.

Y, como si se tratara de un efecto Pav­lov, fue poner el tuit y reventar las cloacas de internet. Ya no era un asesino, sino un resistente; ya no importaba si era fanático del Daesh (como parece), o militante del violento Hamas; ya no había jóvenes víctimas, sino malvados israelíes; ya no habían sido asesinados, sino que habían sufrido un accidente¦ Y fue así como mi Twitter se llenó de monstruos de las dos orillas del infierno, desde nazis redomados hablando de “supremacismo judío, hasta comunistas de hoz y martillo riéndose de los muertos y condenando a Israel a la destrucción. Incluso los hubo que hablaron de “autoatentado, porque ya se sabe que los judíos se matan a sí mismos.

Salieron todas las ratas del odio antisemita, antiisraelí, antisionista, o como quieran llamar al odio de siempre, y hasta apareció Willy Toledo espetándome que yo no tenía vergüenza. Sí, él¦ Y todo por hacer un tuit recordando que habían asesinado a cuatro jóvenes israelíes. Si llego a poner lo que ha dicho la hija del asesino, que asegura que su padre amaba más matar judíos que a ella misma, la histeria habría llegado al linchamiento. Aunque, de hecho, ya llegó, porque tuve que pasarme la noche bloqueando insultos, desprecios, ventosidades y todo tipo de excrementos. Y en ninguno de esos casos, ni un poco de piedad, ni un atisbo de empatía, ni ninguna preocupación por el cerebro destruido que lleva a un tipo a masacrar a unos jóvenes. Todos son víctimas, menos los judíos, que son culpables, incluso cuando son víctimas.

Alguien me dirá que es el mundo de internet y sus insultadores con pasamontañas. Sí, pero no. Porque internet es el estómago público, y en ese estómago late un odio antisemita que sólo es explicable en términos atávicos. Por el lado nazi, sin sorpresas. Por el lado de la izquierda, llega a la patología de empatizar con un asesino fanático por el hecho de ser palestino. Es decir, hablan de libertad y aplauden al peor enemigo de la libertad: el totalitarismo. ¿Será que no se sienten tan lejos de esa ideología?