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Mujeres en el púlpito ortodoxo

KOL AIM 2016-08-27
Rabino Guido Cohen*

Aquellos que seguimos de cerca las noticias del mundo judío, nos encontramos esta semana con una noticia muy interesante y en lo personal, muy grata. La sinagoga Ramban, del barrio de Katamon, en la ciudad de Jerusalem es una sinagoga ortodoxa. De hecho, su rabino, Benny Lau proviene de una familia de un linaje rabínico muy destacado y es uno de los líderes de la vanguardia ortodoxa moderna en Israel. Esta semana, la sinagoga Ramban anunció públicamente que habían contratado a la Rabanit Carmit Feintuch para servir en la conducción espiritual de la comunidad junto con el Rabino Lau.

Quizá algunos de ustedes hayan tenido que leer de vuelta el párrafo anterior porque pensaron que hay algo que no entendieron bien. ¿Una mujer trabajando codo a codo en el rabinato de una comunidad junto con un rabino? ¿Una comunidad ortodoxa, con rabino ortodoxo? Así es.

La noticia, que fue difundida en los periódicos israelíes, no es una excepción a la regla, sino claramente un paso más en una tendencia interesante de construir un judaísmo más razonable y evolucionado. De hecho, así lo dijo el rabino Shlomo Riskin, uno de los más destacados de la ortodoxia israelí. Dijo Riskin, que esto no es un hecho revolucionario sino por el contrario, algo que hace mucho debía haber sucedido.

Lau, consultado por la prensa dijo con simpleza y lógica “si el 50% de las personas en una sinagoga son mujeres, ¿por qué no habrían de tener una persona que ocupe un lugar de liderazgo?.

El año pasado dedicamos muchas horas a estudiar el tema de la mujer y el judaísmo desde una perspectiva Masortí. ¿Qué piensa el movimiento conservador sobre tal o cuál tema? Una de las conclusiones a las que arribamos fue precisamente que el judaísmo masortí intenta construir comunidades igualitarias. Respetando los tiempos y las susceptibilidades de cada comunidad, preservando las tradiciones ancestrales, pero teniendo en claro el punto en el horizonte que nos marca el desafío de un judaísmo más igual.

Sin embargo, esta noticia nos pone a pensar que no es sólo el judaísmo Masortí (o el no-ortodoxo) el que está avanzando hacia ese norte (o para decirlo más judaicamente, hacia ese oriente). También el judaísmo ortodoxo, aquel que intenta no hacer concesiones en la ley judía aún cuando la modernidad lo imponga, está comenzando a pensar que un judaísmo íntegramente manejado por varones es un judaísmo que deja afuera a la mitad de su gente. Una sinagoga ortodoxa, en un barrio de Jerusalem que cada vez se torna más ortodoxo, coloca en una posición clave de su liderazgo a una educadora y líder, que seguramente llenará de vigor y de fuerza a esa comunidad.

El judaísmo Masortí se justifica a si mismo. No es la acción de los judíos ortodoxos la que valida nuestras prácticas. Convencidos en que nuestra interpretación del judaísmo es fiel a su historia y a sus fuentes, construimos un judaísmo a la vez moderno y tradicional. Mas aún en nuestras comunidades conservadoras, existen quienes ven en el comportamiento de la ortodoxia la vara de validación para cierto cambio. Hacerlo porque lo dice el judaísmo Masortí no necesariamente es ˜lo correcto™ a los ojos de algunos. Pero si lo hacen los ortodoxos, entonces seguramente está bien. No soy amigo de este tipo de razonamientos, y sin embargo, creo que nos vendría bien mirar cómo el judaísmo ortodoxo se está vigorizando y aggiornando (sin desviarse de la Halajá) para construir un modelo más igualitario. De pronto eso nos empuja a reflexionar si acaso el judaísmo Masortí no dejó de ser la vanguardia del judaísmo halájico para cederle su puesto a una ortodoxia abierta y que avanza. Quizá así como el génesis de nuestro movimiento fue ˜ser más observantes que los reformistas™, hoy debamos pensarnos como ˜un poco más liberales que los ortodoxos™. Definitivamente, episodios como estos desafían a las comunidades que aún temen discutir y reflexionar acerca de cuestiones de generó en la vida congregacional.

Cualquiera sea la situación, celebró un paso más, dado por una sinagoga ortodoxa liderada de manera sabia y con una conducción valiente, en aras de un judaísmo para todos (y todas).