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El acuerdo nuclear divide a la comunidad judía en Estados Unidos

El País - España 2015-08-29
JOAN FAUS*

El acuerdo nuclear con Irán ha desatado una batalla interna en la comunidad judía de Estados Unidos. Las voces a favor y en contra del pacto difunden su opinión y ejercen presión. Los congresistas judíos están divididos ante la votación a mediados de septiembre sobre el acuerdo, que determinará el legado de Barack Obama en política exterior. El presidente estadounidense y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se han implicado en la pugna, con llamadas y reuniones con legisladores y miembros de la comunidad judía.

Los Gobiernos de EE UU e Israel apoyan a bandos contrarios. Obama participó este viernes en un encuentro con miembros de dos grandes organizaciones judías norteamericanas, en el que dijo que el compromiso estadounidense con Israel es “sacrosanto y pidió un debate sereno entre partidarios y detractores del pacto nuclear.

La Casa Blanca esgrime que el acuerdo, alcanzado en julio entre seis potencias occidentales e Irán, es la mejor vía para limitar el programa nuclear iraní a cambio de estrictas inspecciones y un levantamiento de las sanciones. Alega que hace más seguro a Israel y aboga por estrechar más la cooperación en seguridad.

Un experto cree que Netanyahu corre el riesgo de convertir Israel “cada vez más en una causa política republicana, alienada de los demócratas
El Gobierno israelí cree que el texto de Viena contiene demasiadas concesiones al régimen de los ayatolás. Desconfía de que frene sus ambiciones nucleares. Y teme que el fin de las asfixiantes sanciones suponga un espaldarazo a Teherán que le permitirá extender su apoyo a grupos terroristas, algunos de los cuales tienen como enemigo al Estado judío.

Netanyahu y su embajador en EE UU, Ron Dermer, son las caras visibles de la ofensiva israelí en Washington para hacer descarrilar el pacto.

Invitado por la cúpula republicana, el primer ministro pronunció en marzo en el Congreso un discurso contra la negociación nuclear. Desde que se aprobó el acuerdo, ha intensificado sus esfuerzos. Ha hablado con congresistas y, según el diario The New York Times, participó a principios de agosto en una videoconferencia con cientos de miembros de la comunidad judía de EE UU.

Antes del receso estival al inicio de agosto, el embajador Dermer se había reunido en el último mes con más de 60 legisladores, según explica un funcionario israelí en una entrevista. Especialmente, con demócratas, el partido de Obama, que son los que tienen la llave de la votación dado el rechazo homogéneo republicano. “Quiere asegurarse de que oyen directamente la visión de Israel. La gente ha estado muy dispuesta a escuchar, explica el funcionario, que pide el anonimato.

El senador Chuck Schumer es el legislador demócrata judío más prominente que se ha pronunciado en contra. Otros destacados congresistas judíos votarán a favor. Uno de ellos es Adam Schiff. Antes de decidirse, se reunió con grupos judíos, iraníes y miembros del Gobierno estadounidense, según explica un asesor suyo.

Tenemos una situación muy difícil en Oriente Próximo, y EE UU e Israel se van a necesitar más en los próximos años que en el pasado
Funcionario israelí
Dov Waxman, profesor de Estudios Israelíes en la Universidad Northeastern de Boston, sostiene que, al tomar su decisión, los legisladores judíos calibran la opinión de su distrito electoral y simpatizantes, como organizaciones judías donantes. La comunidad judía tiende a votar mayoritariamente demócrata. Y, según los últimos sondeos, la mayoría apoya el pacto nuclear. Pero, según Waxman, los republicanos están “sobrerrepresentados en el establishment judío.

El profesor explica que no son insólitas las divisiones en el seno de la comunidad judía en asuntos relacionados con Israel, pero subraya que nunca habían sido tan públicas como en el acuerdo nuclear. Tampoco es común el creciente clima partidista de la relación entre EE UU e Israel. “Netanyahu está jugando un partido peligroso, señala.

Waxman no cree que la oposición frontal del primer ministro al pacto nuclear y su intromisión en la política estadounidense afecte a la sólida relación bilateral, pero sí corre el riesgo de convertir Israel “cada vez más en una causa política republicana, alienada de los demócratas.

“No está siendo tratado como un asunto partidista, argumenta el funcionario israelí. Pese al desacuerdo, dice, su país “no duda de la sinceridad de Obama cuando aduce que el pacto hace a Israel más seguro. ¿Y qué pasará tras la votación? “Tenemos una situación muy difícil en Oriente Próximo, y EE UU e Israel se van a necesitar más en los próximos años que en el pasado, razona.

Campañas millonarias y coacciones

En EE UU son habituales las campañas publicitarias a favor y en contra de un debate legislativo. Menos frecuente es que la mayoría sean de un mismo asunto y un determinado colectivo, como sucede con la comunidad judía y el acuerdo nuclear con Irán.Grandes organizaciones han impulsado campañas millonarias en contra y a favor.
Pero la pugna ha elevado la tensión: ha habido ataques, y coacciones a congresistas que apoyan o rechazan el pacto. Por ejemplo, un político de Nueva York llevó a seis supervivientes de Auschwitz a la oficina de un congresista para criticar su apoyo al acuerdo. La Liga Antidifamación lo ha censurado.