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EE UU intenta tranquilizar a los árabes del Golfo por el pacto con Irán

El País - España 2015-03-06
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha asegurado este jueves a sus aliados de la península Arábiga que las negociaciones nucleares con Irán no van a traducirse en un “gran pacto que suponga cerrar los ojos a las acciones desestabilizadoras de ese país en la región. Kerry, que viajó a Riad para informar a sus interlocutores de la marcha de esas deliberaciones, se reunió además de con el rey Salman de Arabia Saudí, con los ministros de Exteriores de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

“Mientras debatimos con Irán sobre su programa nuclear, no vamos a apartar nuestra vista del resto de las acciones desestabilizadoras de Irán en otros lugares como Siria, Líbano, Irak y la península Arábiga, en especial Yemen, declaró el secretario de Estado, citado por Reuters, al término de su visita.

Los miembros del CCG (que además de Arabia incluye Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán) temen que el acuerdo que EE. UU. está ultimando con Irán no sea suficiente para impedir que este país se convierta en una potencia nuclear. O lo que para ellos es casi igual de grave, que a cambio de que renuncie a esa posibilidad, la comunidad internacional haga la vista gorda a su creciente intervención en los asuntos regionales.

El ministro saudí afirma que los iraníes “se están haciendo con Irak
“Permítanme subrayarlo: no estamos buscando un gran pacto. No va a cambiar nada al día siguiente de este acuerdo, si lo alcanzamos, con respecto al resto de los asuntos a los que nos enfrentamos en esta región, enfatizó Kerry.

A su lado, el ministro saudí de Asuntos Exteriores, el príncipe Saud al Faisal, expresó su preocupación por la implicación de Irán en la ofensiva que las fuerzas iraquíes están y las milicias chiíes han lanzado para desalojar al Estado Islámico (EI) de Tikrit.

“La situación en Tikrit es un buen ejemplo de lo que nos preocupa. Irán está haciéndose con el país, manifestó Saud en referencia a Irak.

Los países del CCG, con la excepción de Omán, están dirigidos por monarquías suníes. A la cabeza del grupo, por tamaño y población, Arabia Saudí, erigida en baluarte de esa rama del islam, ve al Irán chií como un rival con cada vez mayores ambiciones. Teherán apoya de forma activa a las fuerzas gubernamentales en Irak y Siria (en ambos casos chiíes), y se le vincula con los rebeldes yemeníes de esa confesión que han desalojado del poder a un Gobierno apoyado por el CCG y EE. UU.

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Esa hostilidad está alentando el sectarismo. Sin embargo, Estados Unidos considera que, precisamente por su carácter suní, el respaldo de esos estados es clave en la lucha contra el EI, grupo que se reclama de esa confesión, y también para pacificar Irak, donde la brecha sectaria amenaza con dividir el país. De hecho, Arabia Saudí y, en distinta medida, el resto de las monarquías árabes, contribuye a la coalición internacional que combate a los yihadistas e incluso se comprometió a albergar los campos de entrenamiento para los insurgentes sirios moderados (en guerra contra el régimen de Bachar el Asad, que apoya Irán).

Consciente del delicado juego de intereses del que pende la estabilidad de Oriente Próximo, Kerry voló el miércoles por la noche a Riad desde Montreux (Suiza), donde durante tres días había mantenido varias sesiones de trabajo con su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif. Aunque ambos señalaron que aún quedan divergencias significativas, también hablaron de avances y eso es lo que preocupa a los aliados de Washington.

“Presidente Obama, escuche a Netanyahu sobre Irán, ha pedido en un artículo de opinión Faisal J. Abbas, el director de Al Arabiya English, un medio de propiedad saudí aunque con sede en Dubái. Los portavoces oficiales no han llegado a tanto. Pero los gobernantes saudíes, como la mayoría de los del CCG, comparten el temor del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a un Irán fuerte, que recupere su condición de potencia regional.