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El israelí Avi Avital y su mandolina llegan a La Heroica

El Tiempo - Colombia 2014-12-23
El artista es una de las figuras invitadas al Festival Internacional de Música de Cartagena*

Israelí, de padres marroquíes y de formación musical en Italia, Avi Avital puede decir que en su mandolina desemboca toda la herencia del Mediterráneo: ambos, artista e instrumento, representan esa licuadora de culturas que fue el Mare Nostrum, casi que la historia misma de la música.

Por ello, la capacidad de Avital, de 36 años, de saltar de Vivaldi a la música balcánica, rumana, georgiana y hebráica. La mandolina ha tenido su lugar histórico tanto en la tradición académica italiana como en las raíces del folclor de esas regiones.

El artista es uno de los invitados al Festival Internacional de Música de Cartagena, del 6 al 15 de enero, que llega a su novena edición. Como cada año, un tema concentra la mayoría de los conciertos del evento (en teatros y escenarios al aire libre), y esta vez será la música del Mediterráneo, inspirada en el Mare Nostrum, es decir, cuando el Imperio Romano se volcó al mar y enlazó a Macedonia, Alejandría, Judea, la costa asiática, Mauritania, Italia y España.

“Sin ninguna duda, el Mediterráneo es la concentración más densa de culturas en el mundo. Vemos que cada costa tiene música e instrumentos diferentes, pero sientes la conexión común en el ADN de todas, dice el mandolinista.

Avital es una de las figuras más destacadas del catálogo del prestigioso sello Deutsche Grammophon, con el que ha publicado dos álbumes: Bach Concertos Sonata (2012), por el que fue nominado a un Grammy, y el avezado Between Worlds (enero de este año). Además, la discográfica presentará en marzo de 2015 su disco dedicado a Vivaldi junto a la orquesta barroca de Venecia, en el que además cantará el tenor Juan Diego Flórez.

La evidente dualidad llegó a él muy joven y se manifestó como un reto: “Empecé mi educación completamente clásica cuando me instalé en Italia. Allí conocí al clarinetista Giora Feidmann, de música klezmer, quien me puso en el camino de otros géneros musicales. Al principio fue un poco incómodo, porque no había notas, no había gente que te dijera cómo lo tenías que tocar, hay muchos elementos de improvisación. Esta experiencia sobre el escenario abrió un nuevo mundo para mi, explica Avital.

En Between Worlds (“entre mundos), Avital desfoga a ese viajero errante: a partir de sus exploraciones, que viajan como el agua de los océanos, llega a España, a través de siete canciones populares de Manuel de Falla; a Brasil, con las Bachianas brasileiras de Villa-Lobos, y a Argentina, con Fuga y misterio, de Piazzolla. Y sus interpretaciones resultan únicas.

“Es como un álbum fotográfico de piezas que he encontrado en mi vida, yendo de gira, y que representan encuentros con músicos que me influencian, como Feidmann, quien lo acercó a Piazzolla, y como el compositor georgiano Sulkhan Tsintsadze.

˜Nueva™ entre lo culto
La mandolina surgió del pueblo y tiene versiones y nombres diferentes según cada cultura. Pero Avital explica que fue adaptada como instrumento clásico en Italia y que, aunque tenía su mirada popular, suele desconocerse que deleitó a la aristocracia en la Corte de los Médici, en Florencia (siglo XIV), como música de salón. Pero, como ocurrió con el clavecín, con el tiempo y el fin del Renacimiento, otros instrumentos la fueron desterrando.

Gracias al esfuerzo de Avital, entre otros, la mandolina ha ganado visibilidad en los últimos años, incluso en la misma escena de la llamada música ˜culta™.

“Por mucho tiempo fue olvidada, o incluso vista como un instrumento no muy serio dentro de la tradición culta, así que tomé mi vida como una misión para presentar la mandolina en un escenario más grande, que hoy la puedan llamar incluso ˜mainstream™ y entrar al Carnegie Hall, ser nominado al Grammy, que la grabe la Deutsche Grammophon, es la primera vez que le ocurre a este instrumento lleno de posibilidades (...) Es difícil decir que la música clásica puede ofrecer algo nuevo y eso está pasando con la mandolina, ahora el mundo está más abierto a los instrumentos no habituales.