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Atentados en Rusia: Las Viudas Negras

El Mundo - España 2013-12-30
Las jóvenes radicales han perpetrado 20 ataques con 780 muertos desde el año 2000.

Estas terroristas se hicieron conocidas con el asalto al teatro Dubrovka en 2002**

TERRORISMO EN RUSIA Los primeros que organiza Moscú desde la caída de la URSS Viudas con sed de venganza
Las jóvenes radicales han perpetrado 20 ataques con 780 muertos desde el año 2000.

Estas terroristas se hicieron conocidas con el asalto al teatro Dubrovka en 2002

Pocas armas podían tener los radicales del Cáucaso más eficaces que las viudas negras. Reciben este nombre por las ropas de luto que visten. Suele tratarse de chicas jóvenes que han perdido a su marido o a algún pariente cercano -padre o hermano- de sexo masculino en las implacables operaciones antiterroristas de los rusos en Chechenia, Daguestán o Ingushetia. Son sigilosas, aparentemente frías y normalmente no levantan demasiadas sospechas.

Aunque tras sus matanzas en atentados como el que llevaron a cabo contra el metro de Moscú (con 40 muertos) la estampa de una mujer vestida de negro se ha convertido en motivo de preocupación para los viajeros. No es para menos: se calcula que desde el año 2000 han sido responsables de unas 780 muertes en sus 20 ataques. Lo que las lanzó a la fama, sin duda, fue el asalto al teatro Dubrovka en 2002, en pleno corazón de Moscú. Como fueron gaseadas por las fuerzas especiales antes de poder hacerse volar en pedazos, sus imágenes envueltas en telas negras y con el rostro pálido tras morir asfixiadas dieron la vuelta al mundo. Lo siguieron intentando, y desde entonces se han cebado con el transporte. Metro, tren o avión: todo vale para hacer entender al ruso medio que la protección que el Kremlin ofrece no es nada comparada con unas novias de Alá que están dispuestas a morir matando.

Lavado de cerebro

Algunos expertos destacan que no son un arma perfecta. Con frecuencia el proceso de lavado de cerebro por parte de la organización dura mucho tiempo. Y cuando la chica está lista para convertirse en herramienta letal "no se puede esperar mucho antes de usarla", sostienen analistas como Alexei Filatov, que teme más ataques según se aproximen los juegos de Sochi.

Dzhennet Abdurakhmanova, esposa de Umalat Magomedov, aniquilado por los rusos en 2009, también contribuyó a ensanchar la leyenda de las viudas negras al retratarse con su novio luciendo armas al más puro estilo pandillero: ésa fue otra novedad.

La última viuda negra saltó a las primeras páginas en octubre este año. Naida Asiyalova había nacido en Daguestán hace 30 años y estaba casada con un joven moscovita, Dimitri Sokolov. Se subió a un autobús en Volgogrado poco después de comer. Cuando el vehículo aceleraba por la carretera ella activó el explosivo que llevaba consigo. Seis personas murieron y 37 resultaron heridas.

Entrenamiento en el uso de explosivos

Su marido estaba entonces en busca y captura al ser considerado un destacado militante islamista en Majachkala, capital de Daguestán y lugar donde reside parte de la familia de los autores de los atentados de Boston. En noviembre murió acribillado en un choque con las fuerzas rusas. Pero otros han ocupado su puesto. Oksana Aslanova, presunta autora de la matanza de ayer, había estado casada con dos combatientes radicales, ambos muertos, y recibió entrenamiento en la colocación y uso de explosivos junto a Naida Asiyalova.

El caso de Asiyalova sorprendió a los investigadores, porque al parecer fue ella la que arrastró a su pareja a la lucha armada. Y sobre todo porque su marido era eslavo. Esta atracción de rusos eslavos por la radicalidad religiosa y separatista encuentra pocas explicaciones de momento por parte de los investigadores. Pero si se confirman los datos de la investigación del atentado de ayer, que apuntan al hallazgo de restos de un hombre eslavo relacionado con la detonación, el nuevo patrón operativo es preocupante para el Kremlin.

El objetivo de Umarov es crear un Estado islámico independiente de Moscú. El presidente Vladimir Putin ha inyectado miles de millones en esta pobre región. Pero la psicología de estas chicas no puede entenderse sin tener en cuenta lo traumático que resulta en sociedades tan tradicionales la pérdida de un varón en la familia, sobre todo un padre o un marido. Lo normal es que sean la única fuente de ingresos, y aunque la familia reciba ayuda por algún lado muchas veces la vida de la chica queda a la deriva para siempre. Enrolarse en una organización criminal es en algunas ocasiones el paso más fácil. Les dan dos cosas que anhelan: salvación y venganza.