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Rawabi. Primera ciudad ultramoderna en Territorios Palestinos

ABC - España 2013-11-28
El millonario Bashar Masri la concibe como uno de los primeros pilares del futuro estado.

Cerca de Ramala, en Cisjordania, se está levantando una nueva urbe sobre los montes palestinos. Se trata de Rawabi, la primera ciudad palestina que ha sido planificada de principio a fin. A pesar de un comienzo caótico, se espera que se convierta en la primera ciudad organizada de Cisjordania.

El proyecto comenzó hace casi cinco años de la mano del multimillonario palestino Bashar Masri, educado en Estados Unidos, que ve Rawabi (montes en árabe) como uno de los primeros pilares modernos para edificar el futuro estado palestino.

Carretera insuficiente
Rawabi lleva dos años de retraso debido a problemas con las autoridades israelíes, que al principio no permitieron la construcción de una carretera que cortase desde la llamada Área C, controlado por Israel, hasta Rawabi, situada territorio perteneciente a la Autoridad Nacional Palestina.

«Aunque ya tenemos la carretera construida, no es suficiente. Tiene sólo dos carriles, uno en cada sentido, lo que hace que sea insuficiente para los 40.000 residentes que esperamos tener en la ciudad», comentó Masri desde su oficina en Rawabi.

«Si nos cortan el suministro de agua, no habrá ciudad»
«Como Israel controla la zona C, que necesitamos para el transporte fuera de la ciudad, y controla también el agua, sabemos que nos enfrentamos a una situación complicada porque siempre vamos a estar en sus manos. Si nos cortan el suministro de agua, no habrá ciudad», explicó Masri.
La ciudad en construcción es el proyecto con inversión privada más grande y audaz que se haya llevado a cabo jamás en los territorios palestinos, que actualmente da trabajo a más de 4.000 personas y que se espera genere mucho más empleo en la zona. Rawabi tendrá un total de 6.000 viviendas en diferentes fases de construcción, aunque por ahora no hay más que esqueletos de edificios y excavadoras.

«Estamos construyendo una ciudad ultramoderna, no sólo en comparación con Palestina, sino con el resto del mundo. Esto va a atraer a muchas empresas de telecomunicación, bancos y compañías extranjeras, lo que va a beneficiar no sólo a nuestra ciudad sino al resto de Cisjordania», comentó Masri.

Primeros habitantes
Por ahora tan sólo hay una fase de las seis planeadas, aunque los primeros 600 inquilinos de Rawabi podrán mudarse a mediados de 2014. Una de estas familias, los Al Bast, esperan que no haya más retrasos en la construcción y que puedan cumplir su sueño de tener una casa en propiedad.

«Hoy firmo los papeles de la casa y tengo que decir que teníamos ganas de salir de Ramala», comentó Omar Al Bast, de 54 años y empleado en la oficina del presidente Mahmud Abás, mientras esperaba su turno para firmar con un empleado de Bayti Real State Investment Co., la empresa de Masri que gestiona el proyecto.

«Ramala se ha quedado demasiado pequeña y el precio de la vivienda, de la poca que hay, está por las nubes. Vivimos de alquiler porque no nos podemos permitir comprar en Ramala, pero Rawabi está asequible y además también nos dan facilidades para una hipoteca», explicó Al Bast sonriente.

Otro de los alicientes para muchas familias es que se ofrecen hipotecas asequibles en diferentes bancos, que tienen pequeñas oficinas cerca de la sala de exposición de Rawabi. En Cisjordania, la crisis económica de los últimos años ha hecho casi imposible que familias de clase media puedan acceder a una hipoteca para comprar una casa, por lo que la mayoría de las veces se pide ayuda a los familiares o se firman créditos con intereses draconianos.

«Por fin vamos a tener internet a buena velocidad»
Pero los Al Bast recalcan sobre todo la modernidad de Rawabi como la principal cualidad de esta ciudad en proyecto. «Tiene de todo. Vamos a tener por fin internet con una buena velocidad en vez del medio mega que tenemos, va a haber una potabilizadora, vamos a tener energía solar, una planta de reciclaje y por supuesto escuelas, polideportivos y un centro comercial enorme. No nos va a hacer falta salir de Rawabi», dijo Omar Al Bast, entusiasmado.
Pero, al igual que Masri, los Al Bast temen que el sueño de Rawabi al final se quede en eso, en un sueño, debido a las dificultades de poder crecer rodeados de checkpoints, asentamientos de colonos y de restricciones del Ejército israelí.

«Tengo un poco de miedo, porque me asusta pagar una casa en medio de una situación como esta. A escasos kilómetros tenemos el asentamiento de Ateret, que se opone al proyecto porque no quieren que den casas nuevas a los palestinos», aseguró Al Bast.

Negociaciones con los israelíes
Rawabi ha nacido con vocación de futuro, a pesar de que éste parece todavía inseguro. Tanto los Al Bast como las otras familias que esperan ocupar su vivienda el año que viene asumen un gran riesgo al invertir en un proyecto que todavía no está terminado ni siquiera a la mitad. Depende también, en gran medida, del progreso de unas negociaciones entre israelíes y palestinos, que avanzan a duras penas.